Oscuros portales

Bajo el pseudónimo Falconetti Peña se escondía un realizador que llevó a cabo un excelente y popular largometraje documental sobre la resistencia vecinal ante la presión urbanística privada y pública en Barcelona, El Forat (2004). Siete años después distribuye de nuevo de manera gratuita Oscuros portales, un trabajo de estilo panfletario, indignado pero también ameno, que se acerca a las prostitutas de la calle para romper estereotipos y denunciar la opresión del Ayuntamiento hacia sus ciudadanos más humildes.


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Hablamos del barrio de Ciutat Vella en Barcelona durante la última década. Del barrio del Raval, del Born,  de la Ribera, del centro de la ciudad. Pensamos en los contrastes entre el pasado y la modernidad. Entre turistas, inmigrantes y autóctonos. En la algarabía de sus calles, llenas de ritmo y color. También en la corrupción y en la especulación inmobiliaria que las acompaña (1). Recordamos imágenes filmadas en este período. El singular sastre paquistaní descubierto por Óscar Pérez (El sastre, 2006), Troll, una singular yonki, merodeando por sus calles (González Morandi,Eva Serrats, 2005), la disección sociopolítica del Raval hecha por Joaquim Jordà desde el interior de un juzgado (De nens, 2003). Pensamos en El Forat (El agujeroFalconetti Peña, 2004), un excelente y popular largometraje que narraba la resistencia vecinal contra la o-presión del capital privado y del Ayuntamiento para lucrarse con el espacio público.

Falconetti Peña, también Chema Falconetti, concluyó este año Oscuros portales, otro largometraje también ubicado en Ciutat Vella. Es del mismo Jordà de quien podríamos encontrar cierto legado en el modo de encarar el tema. El enfoque desde la perspectiva del más débil, el protagonismo y la participación en la película de los humildes y los olvidados como puerta de entrada para analizar el sistema (laboral, psiquiátrico, político, judicial…). Acercar al espectador esas personas y conocerlas para romper los prejuicios sociales y los estereotipos mediáticos. Mientras toda la prensa criminalizaba a Xavier Tamarit sin cuestionarse los hechos, el equipo de filmación de Jordà hizo el gesto más sencillo, y el más humano, pero que no hizo nadie más: acercarse a Tamarit en su solitaria espera antes del juicio, cruzar con él aunque fuesen sólo algunas palabras. Así Falconetti, ante la Ordenanza del Civismo (2005) del Ayuntamiento de Barcelona que precarizaría aún más la vida de las prostitutas de la calle, se acerca a las mujeres, les habla y les deja hablar con libertad. Siguiendo el modelo de trabajo de El Forat -posicionamiento militante, seguimiento de unos personajes enraízados en el barrio, largo tiempo de rodaje- genera una confianza que permite que las tres principales protagonistas se muestren con naturalidad y franqueza con el realizador, siendo todas esas secuencias las mejores de la película.  La prostitución será un tema constante (la prostitución en la calle como vertiente más humilde y tradicional, la criminalización del oficio, la doble moral social alrededor del sexo) pero le servirá también como hilo conductor para tocar varias ramas de conflictos del barrio (la violencia inmobiliaria, las desigualdades económicas, la distancia entre el sistema y el ciudadano) con un planteamiento de denuncia y de confrontación de clases.

Es, no obstante, en el modo de entender la posición subjetiva del realizador donde Falconetti se aleja de Jordà. Éste asumía un rol personalista y subjetivo en sus filmaciones pero con tendencia a la reflexión y al distanciamiento, “la inserción de evidente corte brechtiano de la representación teatral en Numax presenta… (…) instaura una distancia que reclama nuestra reflexión sobre lo que estamos viendo” (2), unas puestas en escena que se repetirán en otros films, siendo la más apropiadas para la ocasión aquellas secuencias en las que las prostitutas de De nens debaten sobre su futuro laboral mientras beben cerveza y una de ellas juega al solitario. Tanto en El Forat como en Oscuros Portales el subjetivismo de Falconetti es panfletario, con montajes musicales burlescos sobre los políticos responsables del Raval y con un texto en off señalando los intereses de aquellos que han atacado el barrio, como el diario La Vanguardia. Esta voz enunciativo-poética que tiene la verdad, su verdad, dejará bien clara su toma de posición parcial desde el inicio. Con la aguda crítica de Jordà teníamos un rico poliedro de opiniones, que a menudo dialogaban o se reflejaban entre ellas, en el segundo caso, la crítica es muy contundente, sin dejar de ser a veces amena y divertida, pero también es lineal y unidireccional.

Oscuros portales no llega a tener la energía de El Forat, donde Falconetti contaba con todo un metraje estilo cinéma direct apasionante que en esta filmación no se produjo. Pero su apuesta formal, mezcla de retrato de personajes y panfleto político con apropiación de imágenes y música, combina bien con el tono de la película de protesta y denuncia. Es una lástima que el realizador pierda ese rumbo en la coda de la película, donde aparte de repetir diversas ideas ya expuestas con anterioridad, el tono pasa a ser de crítica dura a incendiaria. Se desbordan los márgenes previamente delimitados con insultos extremos (en dos citas y una última declaración) que, a mi entender, no vienen al caso. Una explosión final de rabia radical que desmerece el resto del metraje y no hace justicia al esfuerzo que este tipo de documental, de largo proceso de realización y nula viabilidad económica, requiere.

Apunte final 1: El último punto, el de la viabilidad, no se la cuestiona el autor, quien distribuye sus películas de manera gratuita por internet (3). Toda una declaración de intenciones de su manera de entender y vivir el cine.

Apunte final 2: Oscuros portales aparece en un momento oportuno en esta Barcelona del 2011, sus denuncias tienen sinergias en los movimientos sociales y en la producción audiovisual reciente. Su rebelde indignación se encuentra en la masiva protesta ciudadana contra la clase política en todo el país, su propuesta de película reivindicativa de coste cero y con apropiación de otros audiovisuales se podría comparar a las actuaciones callejeras en Ciutat Vella de Francisco de Pájaro (El arte es basura), y algún documental reciente también coincidía en esta actitud y estilo panfletario, como el Barcelona Thematic Park (2008) de Marc Almodóvar.

FICHA TÉCNICA
Realización, montaje y producción: Falconetti Peña
País y año de producción: España, 2011

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(1) Lucha contra el “mobbing” en el Raval (El Mundo, 2007), La fiscalía golpea a una gran red de ‘mobbing’ inmobiliario (La Vanguardia, 2009), Detenido el director de Licencias y Espacios Públicos de Ciutat Vella (Noticias Terra, 2009), José Mestre, directivo del Puerto de Barcelona, de empresario del año a encarcelado por narcotráfico (El País, 2010), El caso del hotel del Palau pone al Ayuntamiento en el punto de mira (La Vanguardia, 2010). Última consulta de los enlaces, 02/08/2011.

(2) Zunzunegui, Santos “El encargo del traductor” en Català, Josep Maria, Cerdán, Josetxo i Torreiro, Casimiro (eds.), Al otro lado de la ficción, 13 documentalistas españoles contemporáneos, Madrid, Cátedra, 2007.

(3) El Forat, Falconetti Peña (2004). Autonomía Obrera, Chema Falconetti, Pepe Rovira, Óscar de Gispert (2008). Oscuros portales, Chema Falconetti (2011).

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