DocsBarcelona II

La principal idea que DocsBarcelona quiere transmitir es que a través del medio televisivo pueden nacer buenos documentales. Con las televisiones o para las televisiones. Con el apoyo de las cadenas y la implicación de los productores se puede formar toda una línea de trabajo de interés para una “gran minoría” de espectadores, abarcando temáticas muy diversas y propuestas audiovisuales creativas. Los realizadores de cine documental pueden (deberían) encontrar en las producciones televisivas un aliado fundamental.


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'La langue ne ment pas' Stan Neumann (2004)

“El documental es considerado una península al lado de la ficción, pero en realidad es todo un continente”. Thierry Garrel

La principal idea que DocsBarcelona quiere transmitir es que a través del medio televisivo pueden nacer buenos documentales. Con las televisiones o para las televisiones. Con el apoyo de las cadenas y la implicación de los productores se puede formar toda una línea de trabajo de interés para una “gran minoría” de espectadores, abarcando temáticas muy diversas y propuestas audiovisuales creativas. Los realizadores de cine documental pueden (deberían) encontrar en las producciones televisivas un aliado fundamental.

La sección que demostró que este concepto es algo tangible y viable fue la corta pero memorable selección de documentales que hizo Thierry Garrel, director de programación de la unidad documental de la cadena ARTE. Garrel también participó en una mesa redonda junto con el director Alain Cavalier donde, pese a la mala organización de la misma, pudo dejar destellos de su experiencia. Analizó brevemente varias àreas de Europa en relación con sus documentales y la relación de estos con la televisión. Destacó los caminos abiertos en Catalunya, las diferencias con el resto del país (“El documental en España sigue ligado a un espacio muy reducido en Televisión Española. Ésta no practica una televisión de autor, de singularidad”) y definió Barcelona como “foco privilegiado del documental. La ‘escuela catalana de documental’ es una de las escuelas líderes.”

La mirada atrás en el tiempo de Garrel, aportando películas donde intervino en su producción, valió por todo el evento. Los históricos Portraits (1988-1991) de Cavalier fueron revisitados con toda su magia. Su pieza más imperfecta – el primer retrato, el de la colchonera (La matelassière) – está llena de magníficas dudas que contienen el proceso de creación, como la inquietud de la entrevistada o el cierre de la óptica en un momento aparentemente inoportuno. Muchos años después siguen siendo trece minutos irrepetibles, unas pocas tomas llenas de vida, donde quedó impresa la sensibilidad del cineasta ante la humildad de la entrevistada, vehiculada también a través de una adecuada sencillez formal despojada de inventos y pretensiones.

La langue ne ment pas (Stan Neumann, 2004) también es un excelente documental. Basado en los textos del escrito alemán Victor Klemperer, donde analizaba el lenguaje del Tercer Reich mientras sufría su represión, Neumann apega la cámara a las palabras, representando con precisión y coherencia sus significados, y huyendo de lo que podía ser una fácil dramatización. Saca el máximo partido de esta poco conocida e apasionante historia. Black Harvest (Bob Connolly, Robin Anderson, 1992) es una película fascinante rodada durante décadas en Papúa Nueva Guinea, mezcla de antropología y conflictos sociales. Filmada cámara a hombro, transmite un cierto aire de periodismo perdido, por su ética y por su voluntad de no interferir en la historia narrada. Bien filmada, con un fondo bello, exótico, con algunas tomas excepcionales como las de las batallas, y algunas dosis de surrealismo, los dos realizadores consiguieron con toda la obra (Black Harvest es la tercera película de Highlands Trilogy) contar la épica y el impulso vital de varias generaciones, la familia de exploradores Leahy, y su relación con las tribus aborígenes. Connolly y Anderson captan las emociones del ser humano, el arrollador paso del tiempo… una historia tan fascinante como puede ser la de García Márquez y los Buendía.

'El honor de las injurias' Carlos García-Alix (2007)

La sección “Panorama” equivaldría en un festival competitivo a la sección oficial. Con once títulos de reciente realización elegidos por el danés Tue Steen Müller, por lo que pudimos ver – visión incompleta de conjunto -, la selección no brilló demasiado. Yuri Khashchavatski (director de Kalinovsky Square, 2007) era presentado por Steen Müller con exagerados elogios (“seguramente, el director de cine político más importante de Europa hoy en día”). Su trabajo audiovisual es localista y de tono supuestamente humorístico-crítico, atacando la gestión del presidente bieloruso Lukashenko. Imágenes de archivo y una voz en off adiente para un programa de televisión provocativo pero desacertado para una mirada documental, es un proyecto de propaganda. Tampoco brilló This is me walking de Ulrik Wivel ni Someone like you de Nanna Frank Moller.

El único documental español que estaba en esta sección era la obra de dos jóvenes realizadores catalanes, Xavier Baig y Òscar Moreno. Recordaba inevitablemente al evento del año anterior, donde dos jóvenes realizadores nacionales tuvieron gran éxito con su película Can Tunis. Hoy el día se repite diferente presenta un enorme esfuerzo de realización, un buen montaje y un personaje intenso, pero sobresale más por su perfil didáctico (un curioso “no a las drogas” bastante crudo y a la vez alternativo) que no por su aporte de construcción cinematográfica. La voz en off es redundante y muy discutible por su planteamiento por encima del personaje y el guión no depara sorpresa alguna. Hoy el día… son los seis últimos meses de vida de Toni, un yonqui especial, atípico, una persona lúcida pero destructivamente atada a la droga. Quizá lo mejor del documental se encuentra en la interacción que nace cuando los autores le ceden a Toni una cámara y este filmará un irrepetible autoretrato.

En la sección “Historia” se proyectó la película española El honor de las injurias primera incursión en el documental del pintor Carlos García-Alix. Con una monumental búsqueda de material de archivo, muy buenas reconstrucciones y un trabajo técnico sin fisura alguna, su narración en off es texto únicamente explicativo, que ata todos los cabos posibles por atar, sin dejar al espectador que piense por su cuenta, que enlace, que juegue con la abundancia de imágenes y posibles significados. Al final, todo el esfuerzo técnico está supeditado a un texto que lo limita dentro de un correcto estilo periodístico. Cabe remarcar su notable incursión en los irrepetibles e intensos años veinte del anarquismo, una gran laguna cinematográfica en España y en toda la corriente de la llamada “memoria histórica española”.

La sección catalana proyectó dos buenos documentales, Septiembres de Carles Bosch y Bucarest, la memoria perdida de Albert Solé, aunque ambos ya habían sido estrenados en las salas comerciales. Can Tunis marcó el primer festival y en esta segunda edición se echó de menos una película actual que hiciera de referente.

¿Cuál debe ser el rol de las televisiones ante el documental? En el primer encuentro de asociaciones de documentalistas europeos, celebrado recientemente en París (1), una suma de quejas y dificultades económicas unieron a la mayoría de cineastas. Sus relaciones con el mundo de la difusión son a menudo una carrera de obstáculos. Desde los nuevos, y de momento estrechos, caminos abiertos de distribución, hasta las ya habituales dificultades con las televisiones y el apoyo tímido y confuso de estas al documental. DocsBarcelona, con su evento para profesionales paralelo (pitching y encuentro de profesionales del sector que se lleva celebrando desde 1996) ofrece propuestas optimistas ante tales obstáculos, tiende puentes para unir las dos orillas.

Desde un punto de vista del espectador, DocsBarcelona ha sido un evento útil, y la notable asistencia de público así lo confirma (2). Pocas películas pero con un criterio selectivo bien concretado, difundidas en buenas salas de cine, con varias proyecciones para cada una, con presencia de los realizadores y la correspondiente charla en todas ellas. Unos parámetros de calidad que pocos festivales en el país aportan. DocsBarcelona parece tener su camino bastante delimitado, bien definido, y tiene la voluntad de crecimiento. Si los puentes creados serán lo suficientemente anchos para formar algo verdaderamente denso y perdurable, si su radiografía del documental podrá ser la de una península o la de un continente, son interrogantes en el aire.

– – –

(1) “Un tour d’Europe du doc, encontres européennes du cinéma documentaire” ha sido el primer encuentro de asociaciones europeas de cine documental. Llevado a cabo en París el pasado diciembre, tuvo la participación activa de AG Dok (Alemania), Dok.at (Austria), Arpf-doc (Bélgica), Dokumenttikilta (Finlandia), Addoc (Francia), DFG (Reino Unido), Doc.it (Italia), Dutch Directors Guild (Holanda), Apordoc (Portugal), Institute of Documentary Film (Rep. Checa), ARF-FDS (Suiza) y BSB (Turquía). España (con la asociación Docus Madrid) y Eslovaquia participaron como países observadores. La declaración común de las asociaciones así como el análisis de la situación del documental en cada país puede encontrarse en la web www.untourdeurope.net

(2) “casi 4.500 personas en 4 días de proyecciones y actividades diversas entre Barcelona y Terrasa” (docsbarcelona.com).

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