Robert Kramer. Cineasta a la deriva

En 1997, Robert Kramer contaba a Frederick Wiseman durante el festival de cine de Yamagata que a él “le interesaba básicamente la idea de que no existe el afuera, excepto en la negociación entre la persona que ve y esto: yo y esto”. Una negociación, un intento por hacer partícipe del relato al que observa, nosotros los espectadores.


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Kramer y la ruta hacia la libertad

Para forjar un carácter nómada es necesario primero un desarraigo, más tarde, en el transcurso de esta deriva, también es inevitable que germine la nostalgia por lo abandonado. El choque con algunas actitudes del underground americano y su alma independiente le hizo ver que su cine comprometido no podía estancarse en unos parámetros concretos. Kramer cambió de vida yéndose a vivir a Francia, emprendiendo en el viejo continente una nueva ruta alejándose del desengaño que sentía por las formas de actuar de la sociedad americana. La lucha en América empezaba a cansar. Francia y Europa en general ofrecían nuevas vías de expresión personal. Ya había filmado a insurgentes en América, revolucionarios en Venezuela, desastres en Vietnam… en Europa encontraría nuevos emplazamientos geográficos para enfocar esa biografía errante: Portugal, Alemania, Francia. Pero entre tanto, el incipiente desarrollo de la nostalgia hacia América ofrecería la obra por la que cosechó más éxito, Route One: USA.

Sin duda es Route One la película que aglutina las características definitorias del cine de Kramer: autobiografía filmada, implicación con lo que se ofrece, además de una pulsión vitalista inmanente. La cinta empieza con el dedo de Paul McIsaac sobre un mapa señalando la ruta uno que atraviesa de norte a sur la costa este americana. Las cuatro horas de película sirven para que este viaje de Doc, de Kramer, no sólo sea una experiencia vital narrada en primera persona, sino que brota ante nosotros como una exploración antropológica de los tics de las costumbres americanas. Además, confluye una transparencia en la narración notoria, habida cuenta de que es el alter ego ficticio de Robert Kramer quien preside el viaje (1).

Termina la película y Kramer nos ha ofrecido una oda a la libertad, creativa y personal. Las referencias literarias así lo explicitan: Doc recita los versos de Walt Whitman Song of the open road al iniciar el camino, en el transcurso nos cruzamos con el lago Walden y las enseñanzas reaccionarias de aquel filósofo amante de la naturaleza llamado Thoreau, adalid americano de la anarquía e individualismo. Kramer (Doc) viaja a su lugar de meditación buscando allí un reflejo de sus enseñanzas. Además, es inevitable la equiparación con la obra de Jack Kerouac On the road (En el camino) (1957), no sólo por ofrecer un camino por la vasta geografía americana, sino por el carácter existencialista, vitalista y de libertad que emana de ambas obras (2).

Route One sirvió para limar asperezas con su país, filmando ese retorno pendiente que todo nómada debe emprender, y para encontrarle un destino a su alter ego Doc, siendo la última película en la que aparecería. El camino seguiría después de este filme (como sugieren sus últimos planos, que muestran un puente a medio hacer sobre una bahía): Alemania después de la reunificación, Vietnam más de dos décadas después de su película People´s war (1969)… La autobiografía seguía emergiendo. Walk the walk (1995) nace de la preocupación que surge cuando su hija de 17 años decide abandonar el hogar para conocer el mundo.

Las últimas filmaciones en Francia recogían estados de ánimo, reflexiones, reconstrucciones hechas a partir de la memoria. Su obra póstuma (Cities of plain, 1999) ofrece la historia de un hombre anciano que antes de cuidarse de su terrible enfermedad decide rememorar lo hecho en su vida. De nuevo, la ficción y la autobiografía volvían a chocar en el terreno de la memoria.

El uso radical de las formas cinematográficas acaba resumiendo la obra de Robert Kramer, ofreciendo una potenciación extrema de la autobiografía filmada. Tenemos la lucha por ofrecer un cine que no le pudiese traicionar, cine comprometido, desnudo, donde la película fuera una proyección personal. “Filmo para combatir, filmo para luchar”, balbucea al final de la hora de reflexiones que ha grabado en el baño de Berlín 10/ 90. Vemos sus películas y por encima de posibles altibajos nos quedamos con la presencia de unos ideales inquebrantables. Parece por tanto que la elección de la cita que abre su página web no es casual: “Sé implacable. Te lo he dicho una docena de veces. Ser implacable significa poner tu vida al servicio de tus decisiones” (“Don Juan”, sueño 155).

– – –

(1) Años antes ya había rodado Kramer una película documental con la misma premisa que Route One. Milestones (1975) ofrecía al director viajando a lo largo de varios puntos de la geografía americana, aunque sin una ruta tan definida como ésta.

(2) Se encuentras más citas en Kramer a iconos de la cultura americana del siglo XX: Las reflexiones sobre Ezra Pound y su situación en la cárcel de Italia abren Berlín 10/90, además, en la web sobre Kramer encontramos una carta escrita a Bob Dylan desde Francia en la que le proponía trabajar codo con codo: “durante años has sido una voz en mi cabeza, hemos caminado juntos a través de una historia (…) quizás hablas de alguien, de ella, pero lo que oigo es que algo va mal, es América, el sueño americano (…) Me gustaría hacer una película contigo. No sobre ti. Una película juntos…”. Lógicamente, la carta no tuvo respuesta por parte del huidizo bardo norteamericano.

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3 Comentarios

  1. sccg 11/03/2008 | Permalink

    menos mal que alguien escribe de vez en cuando sobre R.Kramer… por desgracia sigue siendo casi imposible ver muchos de sus films.

  2. pela 19/03/2008 | Permalink

    he conseguido una copia de route one subtitulada en castellano, algún interesado/a…?contestar a mi dirección de mail. pela7@hotmail.com
    alguien tiene east of paradise de kowalski?
    boas noites

  3. miquel 30/03/2008 | Permalink

    para sccg:

    precisamente en barcelona cae un xcentric maravilloso en abril, que junta Berlin de kramer con chats perches de chris marker. gran obra también. algo es algo. en emule tb hay algunas obras suyas (precisamente berlin, route one y ice).

    odio esta frase pero la voy a decir: es lo que hay. es lo que tenemos en este país y a quien no le guste tiene dos opciones. una es quejarse, la otra es quejarse y ademas hacer algo. esta casi todo por hacer, asi que espacio… de haberlo hailo.

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