One Way Boogie Woogie / 27 Years Later

Gran parte de los filmes de James Benning (1942) se centran en la representación de los valles centrales de California, en el caso de One Way Boogie Woogie/ 27 Years Later se trata del valle industrial de Milwaukee. Además del gran rigor formal, sus trabajos son indisociables de la representación histórica de este paisaje del sudoeste norte americano, que intentan percibir y documentar.


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Terrenos baldíos
Gran parte de los filmes de James Benning (1942) se centran en la representación de los valles centrales de California, en el caso de One Way Boogie Woogie/ 27 Years Later se trata del valle industrial de Milwaukee. Además del gran rigor formal, sus trabajos son indisociables de la representación histórica de este paisaje del sudoeste norte americano, que intentan percibir y documentar. De tal forma que, articulan, a la vez, la potencia cartográfica del cine con un trabajo de búsqueda formal de las relaciones entre sonido, imagen y paisaje, es decir, la representación de las periferias urbanas con una preocupación materialista-estructural.

En 1977 Benning filmó One Way Boogie Woogie, 60 tomas en el valle industrial de Milwaukee, cada una en un lugar diferente: aceras, coches, aparcamientos, trenes, vías rápidas, zonas industriales, edificios, talleres, desguaces, vertederos, chimeneas, canteras…. Focaliza su atención en las áreas abandonadas, en zonas intermedias entre lo rural y lo urbano, en espacios y edificios obsoletos e improductivos, a menudo indefinidos y sin límites determinados, los terrain vague (1). Estos extraños espacios urbanos tienen una doble condición y la forma de una ausencia: terrain como lugar, porción de tierra, potencialmente aprovechable, expectante; vague como vacío pero también libre, como ausencia pero también como espacio de lo posible, indeterminado pero con expectativas de movilidad. La propia situación de estos terrenos, cercados por carreteras o enlaces de comunicación, atravesados por un puente de una autopista o una vía de un tren, pone en evidencia esa tensión en la percepción del espacio que el movimiento produce.

La cámara frontal permanece estática, pero sus imágenes nunca son estáticas, las atraviesa la tensión o movimiento de esos terrenos baldíos y otros movimientos producidos por trucajes o por elementos de la puesta en escena. Su sentido de la composición es tan grave que incita a contemplar la forma geométrica de los edificios industriales y de otras estructuras, como si se pudiera sentir la tensión entre las formas, enmarcadas o atravesadas por los verticales postes de teléfono y chimeneas o por la horizontalidad de las aceras y calles.

Cada plano dura exactamente lo mismo 60 segundos (2). Se oscila de un plano a otro, sin una autentica transición, como si se tratara no solo de espacios distintos, sino de “niveles de realidad distintos”, cuyas relaciones entre ellos quedarían por descifrar o inventar. En cada plano hay micro estructuras narrativas o pequeñas acciones que dibujan ese espacio de lo posible que son esos terrain vague: niños pasando por una acera y jugando a la pelota, un hombre lleva un perro, se transporta un cuadro, una mujer espera un coche, un coche no consigue arrancar, una mujer sale de un garaje, tres coches aparcan a la vez, se mide el encuadre, alguien lanza una botella o una piedra, pasa un tren, un coche de bebe baja por una calle… Algunas de estas acciones producen cierta extrañeza o humor, se invierten las acciones dentro del plano, se estira un hilo de lana desde el centro del encuadre hasta el fondo o una mujer y un niño caminan desde el fondo hasta el primer término, diseñando líneas de profundidad y en diagonal dentro de la toma horizontal y casi plana.

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(1) “Terrain vague” (categoría introducida por Ignasi Solà Morales en 1995) ha sido el término bajo el cual la crítica arquitectónica denomina ciertas condiciones que, con formas muy distintas, se presentan en la ciudad contemporánea. Por una parte, vague entendido como vacante, vacío, libre de actividad, improductivo e incluso obsoleto; por otra parte, vague como vago, en cuanto a su imprecisión, indefinición e imposibilidad de identificación de límites. Este término – vague – es el que mejor describe la forma en que la cuidad se presenta no sólo como imagen sino como forma posible de uso. Los innumerables lotes vacíos entre un edificio y otro, los grandes aparcamientos como único elemento de relación de los edificios con calles y avenidas, la ausencia de elementos estructurantes… la convierten en un territorio vago, difuso e impreciso.

(2) En un plano del filme se enuncia su duración, alguien al fondo del plano y situado al borde de la carretera hace deporte y cuenta hasta 60.

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2 Comentarios

  1. J 07/03/2008 | Permalink

    Gran peli… gran texto!

  2. Arnellie 07/03/2008 | Permalink

    antes había algo, claro..eso es
    eres una crack…..
    observar

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