Cimientos on-line para una distribución digital del documental

El documental casi siempre lo ha tenido más difícil para dejarse ver con continuidad o más correctamente para que lo dejen ver a través de lo que hasta hoy han sido los mecanismos tradicionales de distribución audiovisual. Sin embargo, en un marco tecnológico donde la “revolución digital” sigue avanzando a pasos de gigante, la alianza del cine de no ficción con las ventanas on-line empieza a conjugarse en presente.


    Post2PDF
Inicio   1 2 3 4 5

Interdocnet

0. Introducción
1. Nacida en un festival: Doc-Air
2. En la esfera lationamericana: Docfera
3. El caso español: Interdocnet
4. El programa-portal: GranAngular.Cat

El documental casi siempre lo ha tenido más difícil para dejarse ver con continuidad o más correctamente para que lo dejen ver a través de lo que hasta hoy han sido los mecanismos tradicionales de distribución audiovisual. Sin embargo, en un marco tecnológico donde la “revolución digital” (1) sigue avanzando a pasos de gigante, la alianza del cine de no ficción con las ventanas on-line empieza a conjugarse en presente.

Hasta la fecha, y si nuestro rastreo por el espacio virtual ha resultado certero, se localizan tres estaciones pioneras y únicas como centros de operaciones clave para propulsar esta difusión on-line de la “naturaleza docs”: Doc-Air en la República Checa, Docfera en Argentina e Interdocnet en España. Avistados en el espacio virtual por internautas interesados que conocen o presienten vida extraficcional más allá de los circuitos comerciales, estas plataformas punteras han iniciado su carrera para hacer accesibles las múltiples formas del documental.

Aunque gestados en tres puntos alejados del mapa y encontrándose en diferentes fases evolutivas y con mucho camino por recorrer aún, algunas similitudes hermanan a estos tres portales fundadores en la red de redes. Sin duda la más evidente es su apuesta, compromiso e inversión para favorecer la conservación, almacenamiento y distribución de un tipo de cine que sólo encontraba expositores estacionales en muestras o semanas culturales, festivales, secciones de festivales y pantallas alternativas. Su meta podría asimilarse en determinados casos al de un procedimiento de reanimación, ya que muchos documentales tras su exhibición puntual en los eventos antes mencionados quedan enterrados vivos a la espera de un rescate que no suele llegar vía las exhibidoras cinematográficas o las distribuidoras de DVD. En la mayoría de las ocasiones ni siquiera llegan a considerarse los galardones o repercusión que pueda haber cosechado la obra. El paso siguiente, el olvido, y en ese terreno de nadie suele ser complicado desempolvar. “Para muchos productores y autores, especialmente entre aquellos de Europa del Este, la distribución por Internet es la única manera de facilitar el acceso a sus películas” (2), explica Nina Numankadić, directora de Doc-Air.

En segundo término, el código de funcionamiento de estas plataformas entrelaza las relaciones oferta-demanda de un modo particular. Ofrecen obras en la mayoría de los casos inencontrables y garantizan su calidad, no sólo su valor artístico, sino su valor audiovisual. Así se desmarcan de materiales disponibles en otros sistemas de intercambio gratuitos donde la calidad del producto en muchos casos no es óptima. En conversación con Blogs&Docs, Andrea Hirsch, responsable de Docfera, explicaba que “hay documentales que no pueden estar por la calidad audiovisual. Docfera no es YouTube. El documental que se cuelga tiene que valer la pena”.

A cambio, estas plataformas demandan una tarifa a abonar vía tarjeta bancaria. Una parte de dicho coste se reinvierte en el mantenimiento del proyecto y lo restante es percibido por el autor de la obra. Pablo Morales, responsable de Interdocnet y quien nos descubrió Doc-Air, describe esta aportación como un “compromiso de carácter ético con este tipo de cine”. Estas plataformas contemplan además la protección de los derechos del autor siguiendo la legislación DRM (Digital Rights Managements), en el caso de Docfera, o similares donde a través de sistemas de encriptación se restringen la reproducción, copia o comercialización indiscriminadas.

No sólo resulta particular la relación que estos portales definen con los autores de los documentales, sino con los receptores de los mismos. Reivindican un papel activo del espectador-internauta. Aunque es una dimensión que deben aún desarrollar, pretenden fomentar la interactividad a través de foros, videoconferencias, diálogos entre realizadores y audiencia e incluso, animan al usuario, ya sea profesional o no, a aportar sus propios trabajos. Éste es el caso del enclave “Students and debut” en el portal Doc-Air donde los estudiantes pueden subir sus piezas y el internauta, visionarlas gratuitamente.

Interdocnet en España, presentada en L’Alternativa barcelonesa en noviembre, se encuentra aún en una primera fase de trabajo interno y crecimiento. Los diferentes caminos que empiezan a transitar Docfera y Doc-Air pueden ser buenos referentes para considerar las potencialidades de estas plataformas. Ambas quieren servir de lanzadera y escaparate del cine de no ficción del presente –Doc-Air pretende recoger también formas experimentales-, pero también como archivo que preserve documentales del pasado garantizando la conservación de la memoria del documental.

—-
(1) Con respecto a esta “revolución digital” y a su impacto en el terreno audiovisual resulta imprescindible y muy esclarecedora la “Historia portátil del cine digital”, de Cyril Neyrat, estudio publicado en el número 8 de “Cahiers du Cinéma España”.

Inicio   1 2 3 4 5

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO