Lech Kowalski y el discurso del poder

Lech Kowalski siempre ha hecho evidente su condición crítica con las sociedades que habita (luego de un tiempo deja Nueva York para auto exiliarse en París), su filmografía está conectada con esa evolución identitaria hacia los márgenes. Sus películas más que hablar sobre la alteridad, hablan con la alteridad esencialmente porque Kowalski comparte aquella condición de ser otro, nos habla desde ahí.


    Post2PDF
Inicio   1 2

East of Paradise de Lech Kowalski

“Sólo cuando las imágenes contaminan la realidad, la distorsionan y la amplían a gran escala y crean cortocircuitos, solo entonces trasmiten un verdadero conocimiento”

Dennis O´Rourke

Otro, tra.
(Del lat. altĕrum, acus. de alter).
1.adj. Dicho de una persona o de una cosa: Distinta de aquella de que se habla. U. t. c. s.

En antropología el concepto de alteridad no se aplica sólo al otro que habita tierras exóticas o posee costumbres diferentes, también se puede usar para “otros” que ocupan un espacio dentro de una cultura mayoritaria, poseen costumbres extrañas y por lo mismo cuestionadas por la cultura predominante. Como bien dice la definición de la DRAE; “el otro es aquella persona distinta de aquella de que se habla”, también podríamos agregar distinta de quien habla, de quien establece las reglas, de quien señala la frontera entre el bien y el mal, porque en nuestras sociedades el uno es el hombre blanco civilizado y el otro es un rango enormemente amplio porque es todo lo demás.

Alteridad.
(Del lat. alterĭtas, -ātis).
1.f. Condición de ser otro.

Quienes llevan el rótulo de “otros” son quiénes de una forma u otra representan una amenaza para la sociedad en la cuál habitan. Todo quién se queja por discriminación, por no ser oído, por no tener espacios y critica lo establecido, ya sabe que acarrea aquella condición de ser otro o como dice Bill Nichols; “la figura del Otro representa aquello que no puede reconocerse o admitirse dentro de la cultura que lo engendra… El Otro encarna el mal y el caos, la codicia o la indolencia excesivas, el horror y la monstruosidad, lo nefario y lo destructivo”.

En la etnografía, desde que la idea del diálogo se establece como un deber, nace la necesidad de dejar de interpretar al otro, de hablar por él, en el diálogo son dos los que se comunican, son dos los que quieren expresarse y escucharse. En la etnografía visual se comenzó a enseñar al otro el lenguaje audiovisual para que pudieran describirse, interpretarse, expresarse, mirarse y entenderse, pero también se entendió que antes de comenzar un estudio con comunidades situadas en los confines del mapa era imprescindible intentar conocernos entre las diferentes tribus que convivimos dentro una ciudad.

Lech Kowalski siempre ha hecho evidente su condición crítica con las sociedades que habita (luego de un tiempo deja Nueva York para auto exiliarse en París), su filmografía está conectada con esa evolución identitaria hacia los márgenes. Sus películas más que hablar sobre la alteridad, hablan con la alteridad esencialmente porque Kowalski comparte aquella condición de ser otro, nos habla desde ahí, nos muestra aquel mundo como si fuese un espacio que siempre ha estado pero que pocos se atrevían a mirarlo con tanta franqueza, sin pretensiones aleccionadoras o moralizantes sino con la crudeza de alguien que no teme por su consciencia, por no herir sensibilidades, ni por quedar bien ni por mancharse en el viaje por los rincones donde no entra ni el aire ni la luz.

Hijo de padres polacos, Lech Kowalski nació en Inglaterra y luego emigró junto a su familia a Estados Unidos, estableciéndose en el Lower East Side en Nueva York, “…cuando llegué a Nueva York tenía 18 años…cuando llegué a Nueva York, todo el mundo hablaba de cine…para mi lo más importante era entender como se hace cine y que tipo de cine haría yo en el futuro…necesitaba desesperadamente saber que quería, de que se trataba mi arte. Me arriesgué”. En el cine de Kowalski se percibe una tensión, transmite una sensación de riesgo porque después de ver la mayoría de sus películas, se revela una dimensión normalmente oculta de nuestro comportamiento, la clave está en el tono con el que los aborda o la normalidad con la que los transita. Supongo que esto es posible porque Lech Kowalski se mueve en una frontera que le permite ir y venir, hacia el centro desde el borde o hacia el margen desde el interior.

Inicio   1 2

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO