Función de noche

Filme prácticamente desconocido, pese a que hace años gozó de cierta visibilidad gracias a su edición en DVD por parte de Vella Visión (aunque lamentablemente hoy se encuentre descatalogado), Función de noche (1981) es el único documental de la transición española que interpela al franquismo desde un punto de vista de género.


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Función de noche

Filme prácticamente desconocido, pese a que hace años gozó de cierta visibilidad gracias a su edición en DVD por parte de Vella Visión (aunque lamentablemente hoy se encuentre descatalogado), Función de noche (1981) es el único documental de la transición española que interpela al franquismo desde un punto de vista de género. Al igual que Canciones para después de una guerra (Basilio Martín Patino, 1971), la película de Josefina Molina se podría definir, utilizando la acertada expresión de Josep Maria Català, como una “crónica psicohistórica de los sentimientos” (1), con la significativa diferencia de que focaliza su atención en las mayores víctimas de aquella guerra y aquel tiempo de silencio: las mujeres. Función de noche es un filme que visibiliza el trasfondo emocional de una generación de españolas asfixiadas bajo el corsé de la inferioridad, la sumisión y la abnegación, entre otros valores que el patriarcado ha impuesto como propia y naturalmente femeninos y que la Iglesia y el franquismo – a través de sus aparatos represores como el Servicio Social y una legislación y educación discriminatorias- se encargaron de acentuar. Con la instauración de la dictadura, el reloj histórico de las mujeres sufrió un fuerte retroceso, al modelo vigente de mujer como “ángel del hogar” se añadieron otras connotaciones peyorativas: al atribuirle un exceso de emoción y un déficit de razón, la mujer no se consideró capacitada para la vida pública; y como ser defectuoso y proclive al pecado, fue objeto de una especial vigilancia.

Función de noche narra la crisis de identidad que sufre la actriz Lola Herrera mientras interpreta en el teatro a Carmen Sotillo, el personaje de la novela Cinco Horas con Mario de Miguel Delibes. La identificación con su papel será el detonante para que Lola realice un profundo examen y cuestionamiento de su vida y educación sentimental. De este modo, y siguiendo el análisis de Català, si en el filme de Patino las canciones funcionan como documento (2), aquí las palabras de un personaje de ficción alcanzan el mismo estatus, puesto que el monólogo de Carmen Sotillo configura un modelo de mujer que tanto Lola como los espectadores del filme pueden reconocer como real. Así, Lola Herrera comprende que el discurso de esta mujer de ficción es el mismo que le han inculcado e impuesto a ella desde niña.

Además de por su mirada feminista y su acercamiento a la intrahistoria, otros motivos convierten Función de noche en un filme único y altamente reivindicable, como su ecléctico e híbrido planteamiento cinematográfico. Aunque en su día fue recibida como una película de ficción (a lo que contribuye el hecho de que sus dos protagonistas sean actores en la vida real), hoy constituye documental heterodoxo, al combinar elementos propios del docudrama con un dispositivo observacional de cámara oculta precursor del reallity show televisivo. Este último recurso es el que ocasiona un conflictivo, e incluso contradictorio, posicionamiento frente a la película que oscila entre identificación con los personajes y el descrédito por su condición de actores, a lo que hay que añadir el posible rubor de un público al que se convierte en voyeur al enfrentarlo ante un strip-tease emocional de gran intensidad. No obstante, superados los prejuicios frente a ciertos recursos cinematográficos hoy acartonados, Función de noche conserva su vigencia y carácter único, como retrato despiadado de toda una generación de mujeres a las que se les enseñó a vivir a través y para el otro, olvidándose de sí mismas.

(1) La crisis de la realidad en el documental español contemporáneo de Josep María Català en Imagen, memoria y fascinación. Notas sobre el documental en España, Josetxo Cerdán y Mirito Torreiro (eds), Festival de Málaga Cine Español y Ocho y Medio, 2001.
(2) Para Josep Maria Català, las canciones del filme de Patino “aparecen en el film como auténticos documentos, puesto que su estatus social es anterior a la producción del mismo y por lo tanto entran en él como objetos reales al igual que podría hacerlo una fotografía o el segmento de un noticiario.”

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