Música Sí. Los documentales musicales de Kikol Grau

Madrid, Barcelona, el País Vasco y Andalucía son las cuatro regiones escogidas por el realizador Kikol Grau para hallar la existencia de escenas musicales de carácter alternativo, independiente o underground. Cuatro trabajos de 25 minutos, realizados para su emisión en el programa Metrópolis de La 2, quedan hilvanados como reportajes audiovisuales de investigación periodística que, por sus capacidades discursivas y sus cualidades estéticas, pueden definirse como documentales musicales.


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El incentivo no es que suene la flauta, es que suenen los instrumentos
Pau Rodríguez del grupo Za!

Madrid, Barcelona, el País Vasco y Andalucía son las cuatro regiones escogidas por el realizador catalán Kikol Grau para hallar la existencia de escenas musicales de carácter alternativo, independiente o underground. Corrientes situadas al margen de las multinacionales que, alejadas del afán económico de la industria, reivindican la creación musical específicamente por placer. Son músicas que, determinadas por el contexto climático, político, económico y geográfico que les rodea, proclaman un carácter singular.

Los cuatro trabajos de 25 minutos, realizados para su emisión en el programa Metrópolis de La 2, quedan hilvanados como reportajes audiovisuales de investigación periodística que, por sus capacidades discursivas y sus cualidades estéticas, pueden definirse como documentales musicales. El tono que emplean se equipara artísticamente a las músicas que representan. El punto de partida es establecer un mapa delimitado que plantea recorridos sinérgicos por algunos de los grupos y los sellos independientes más representativos de cada ciudad. Bilbao, Vitoria, Guipúzcoa, Pamplona, Sevilla, Cádiz y Granada son los principales núcleos alrededor de los cuales giran los trabajos dedicados al País Vasco y Andalucía. Los centrados en las dos ciudades principales de la península, Barcelona y Madrid, resultan ser los más unitarios e ingeniosos, no sólo por una mayor acotación en el radio de acción, sino también por un mayor conocimiento previo de las tendencias musicales ahí presentes. Resulta sencillo entrever las diferencias de planteamiento que demuestran los documentales entre sí, ya sea en función del grado de complicidad entre los músicos y Kikol Grau, o del interés de este último por los grupos que entrevista. Así Madrid La Nueva Olla (2006) y Barcelona es diferente? (2007) se erigen como los trabajos más acertados, frescos e imaginativos de un autor que se identifica con la actitud punk de los intérpretes. Euskal Herria Los demenciales chicos acelerados (2007) queda excesivamente anclado en la herencia del Rock Radikal Vasco y Andalucía (Music) Ración (2008) deriva hacia terrenos de mestizaje hip-hop, que no acaban de representar la calidad musical andaluza del presente. Aún así, el carácter ecléctico, sincero y desenfadado de todos ellos da lugar a cuatro propuestas singulares que representan sin prejuicios una actualidad inmediata, siempre al ritmo de un trabajo de post-producción privilegiado. Cada uno queda editado como un collage dinámico e imparable, que combina fragmentos de videoclips, actuaciones en directo, muestras de arte gráfico (carátulas, pósters, logotipos, etc.), conjuntos de entrevistas a músicos y promotores que evalúan el estado de la cuestión (facilidades tecnológicas, salas de conciertos, discográficas, festivales, relaciones entre grupos, dificultades económicas, etc). En muchos de ellos subyace la voluntad de crear música como goce, por gusto, “por amor al arte”. Y de ahí el porqué de esa frase inicial -lúcida e irónica a partes iguales- de Pau Rodríguez. Explica el sentir de un músico ante su afición principal: la primacía de la satisfacción artística por encima de la económica, la inquietud por hacer sonar los instrumentos, sin necesidad de estar pendiente de su repercusión monetaria. Espíritu do it yourself que demuestra un (des)interés por controlar los sistemas de distribución, tal y como proponía George Maciunas a los artistas Fluxus. Atender el sistema de distribución y el de comercialización para abarcar el ciclo y no quedar encerrados en el plano productivo.

Madrid La Nueva Olla o la Re-Movida
Las etiquetas abrevian pero no llevan muy lejos. Acotan terrenos que a menudo sus mismos protagonistas rechazan. Resultan útiles para concretar. Kikol Grau escoge una que remite a La Polla Records. Pero perfectamente podría haber utilizado una popularizada por Jesús Ordovás, en su ya funesto Diario Pop de Radio 3. Un título como la Re-Movida indica una conciencia por la herencia artística de la Movida Madrileña, diseminada musicalmente por bandas insignia como Derribos Arias, Aviador Dro, Radio Futura o Almodóvar y MacNamara. Porque al fin y al cabo Humbert Humbert y Grabba Grabba Tape! parten de unos estilos como los del art-punk, el electro-pop y el techno-pop canalla ya iniciados durante los años ochenta en la capital. La amplia cobertura que se da a estas dos bandas, el carácter difuso en el que a menudo quedan relegados los demás (principalmente bandas pertenecientes al equipo (WA)TT, el sello Gssh Gssh! y Alehop!) demuestran cierta deriva en la representación de nombres como Ginferno, Moustache, Las Solex, Soul Bisontes o Campamento ñec ñec. De todos ellos cabe remarcar la escasa presencia de los ineludibles Garzón (actualmente Grande-Marlaska) y ausencias como las de Corazón. El recopilatorio Madrid Terminal parece marcar el itinerario a seguir. Todo ello no evita una puesta en imágenes certera, que documenta la actitud de unos músicos y unos intermediarios que, por lo general, viven con emoción aquello que desarrollan. Convicción, sin rastro de vacilación.

Barcelona es diferente? o el Avant-rock mediterráneo
He aquí el documento canónico de la serie. El que debería marcar la pauta a seguir. Su realizador conoce a la perfección las bandas representadas, de modo que las entrevistas alcanzan un grado de sinceridad y espontaneidad altamente gratificante. El uso estructurado del montaje dota de verosimilitud la ronda de intervenciones. Se da voz en igualdad de condiciones a los diez grupos escogidos. Za!, Les Aus, Anticonceptivas, Tarántula, Tu Madre, Feria, Sibyl Vane, Le Pianc, Humo y Silvia Coral y Los Arrecifes reflexionan en voz alta sobre sus inquietudes musicales y los problemas que se encuentran cuando tratan de llevarlas a cabo. La desaparición de salas de conciertos, los precios de los alquileres de los locales de ensayo, la importancia de Internet como canal de promoción, la posibilidad de vivir de la música y la actitud ante ello son los temas que reaparecen a lo largo del documental. La frescura que transmiten los entrevistados, el tono activista y vitalista (las “verdades como puños” que consiguen dilucidar) impulsan estos 25 minutos hacia un frenesí de estímulos auditivos que Kikol Grau combina con sutiles juegos visuales. Divide el encuadre de las entrevistas en dos planos simultáneos que, activando el audio de las contestaciones, amaga el sonido de los instrumentos, y viceversa. Discográficas como Producciones Doradas, Austrohúngaro o B-Core, y propuestas originales como la de Doropaedia, son los núcleos de acción de una escena cuya existencia queda perfectamente conjeturada. Poco importa que se ignoren grupos como Astrud, Mishima, Manos de Topo o 12twelve. Estamos ante un trabajo de inagotable visionado que descubre el avant-rock energético y esquizofrénico de Za! y Les Aus, el art-rock de serie B de Tarántula, el post-punk deliciosamente amateur de Tu Madre, el más marciano todavía de Silvia Coral y Los Arrecifes, el techno-pop petardo de Feria, el punk riot girrrl sensible de Sibyl Vane, el folk comprometido de Humo y el pop tiernamente afrancesado de Le Pianc. Contagia (y de qué manera!) las ganas de salir a la calle y montar un grupo. O las de quedarse en casa, enchufar los amplificadores y traer la calle a la habitación (caso del primer concierto de Tu Madre). Si se cierran las salas, que se abran las casas.

Euskal Herria “Los demenciales chicos acelerados” o el Hardcore politizado
Con un título que homenajea el disco de Eskorbuto del año 1987, Kikol Grau se enfrenta a la ardua tarea de conjuntar en un mismo documental televisivo el folk de Anari, el hardcore instrumental de Lisabö, el techno-pop de Chico y Chica y la herencia del Rock Radikal Vasco, más o menos presente en nombres como Xavier Erkizia, Inoren Ero Ni, Berri Txarrak, Leihotikan o Lendakaris Muertos. Las discográficas Bidehuts y Gor Discos, así como el festival de música experimental ERTZ, son otros de los puntos clave de una documentación algo imprecisa, excesivamente encajonada en su marcado acento ideológico. El recurso audiovisual de apropiarse de imágenes de los telediarios, tergiversando el mensaje, acoplando ruidos (tanto sonoros como visuales) que enmascaran los presentadores dota de significado los intervalos, admitiendo que el conflicto vasco se respira en muchas bandas, por activa o por pasiva. El pop escapista de Single, Ibon Errazkin y el post-punk bailable de Delorean no tienen lugar.

Andalucía (Music) Ración o el Hip-hop metalizado
Poco aporta el cuarto documental de la serie, más allá del hecho de constatar que estamos ante una de las zonas geográficas donde el rap cantado en castellano se ha consolidado con más fuerza. La estructura metódica, fluida y equitativa del capítulo barcelonés queda aquí muy lejos. Hora Zulú, Eskorzo, Los Vecinos del Callejón, Mineros Locos, Demiurgo, Falso Dogma y Narco acaparan el protagonismo para reducir el cúmulo de posibles influencias musicales (principalmente el flamenco) a las guitarras metaleras y los rapeados incisivos a la Rage Against The Machine. Si la Trisexual Band son la nota glam exhibicionsita, Los Rumbers son el eclecticismo breakbeat que completa un panorama oscuro, discordante y poco convincente. Al final da la sensación que sellos como El Ejército Rojo y grupos como Grupos de Expertos Sol y Nieve o Lori Meyers han sido injustamente dejados de lado. La marca de ropa Mogra Empire, Hiphop Sevilla y el sello Miga (electrónica, net-art, video-arte y música experimental) cierran un reportaje que deambula por terrenos pantanosos. La perspectiva de algunos de los cantantes entrevistados roza lo pretencioso. El espíritu lo-fi y la actitud DIY de regusto arty desaparece para dar paso a otros aires, definitivamente mucho más arrogantes.

El último trabajo de la serie no empaña el interés por la continuación de este work in progress. La efectividad de su planteamiento promete nuevas dosis de energía, inteligencia, desenfreno y diversión. El capítulo dedicado a la comunidad de Galicia está al caer. Habrá que estar atentos porque Asturias, Zaragoza y las Islas Baleares, podrían ser las siguientes.

Un Comentario

  1. jesus 31/08/2008 | Permalink

    Yo creo que tendría que hablar de Enrique Morente y la reinvención del Flamenco que ha hecho, por ejemplo en su último disco http://www.youtube.com/watch?v=aR9EeEEvqXc

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