Óscar Pérez

El joven director catalán ha abandonado su habitual y característica discreción en su último documental: El sastre. Aquí ha dejado de ser un observador distante para convertirse en “el hombre de la cámara”, sujeto concreto al que no le queda más remedio que asumir su papel dentro de una película que retrata el día a día y los conflictos de una pequeña sastrería regentada por un inmigrante paquistaní.


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Tu estilo documental está muy definido, ¿Te sitúas dentro de alguna corriente concreta? ¿Hacia dónde se dirige tú búsqueda?
Para mi el documental es una disciplina artística y ahí se abren multitud de ramas, ¿no? Siempre intento que, aún teniendo un estilo aparentemente observacional, mi implicación con lo filmado sea cada vez mayor, teniendo en cuenta mi forma de ser. Yo filmo de la realidad y nunca le digo a nadie lo que tiene que hacer delante de la cámara y, por ejemplo, difícilmente me voy a poner a preguntar porque tampoco me sale en ese momento, pero sí que hay muchas maneras de posicionarse, de subjetivizar lo que estás haciendo. En el caso de El sastre ha sido de una forma que a lo mejor no se volverá a dar otra vez, aunque también tiene que ver con mi implicación cuando filmo: si ellos me piden un favor, nunca digo que no porque para mí es una especie de intercambio. Lo que no intento, aunque a veces no lo parezca, es esconderme; pero sí medir muy bien mis apariciones, tanto con el tipo de plano, como si alguna vez me veo obligado a decir una palabra o si me veo integrado en la historia como ha ocurrido en este caso.

Y, respecto a los temas de tus filmes, ¿tienes alguna inquietud o predilección temática?
No tengo, a priori, inquietudes temáticas. Filmo por necesidad de filmar. Cuando estoy mucho tiempo sin hacerlo, lo paso mal. No necesito demasiado para empezar un nuevo proyecto, si veo algo que me atrae por alguna razón que ni siquiera intento comprender, empiezo. Yo hago la investigación mientras ruedo, es ahí donde me gusta descubrirlo todo o casi todo. No obstante, cada vez necesito más de un tipo de situaciones extremas en las que se ponen manifiesto las contradicciones y las dudas de los personajes. Ante la duda todos somos iguales y eso permite reconocernos en el otro.

En tu caso, podemos hablar de que eres “un documentalista puro” puesto que nunca has abandonado esta forma cinematográfica. ¿De dónde viene tú interés por la no ficción?

Yo estudié en Londres, en el London College of Communication, y allí era muy complicado conseguir una cámara de 16mm, organizar un rodaje en una ciudad que no conoces, tener que pagar- porque en Londres la gente está acostumbrada a recibir dinero por cualquier cosa que haga-. Era también la época en que comenzaron a salir al mercado buenas cámaras digitales y enseguida me compré una. Así que para los primeros trabajos, lo más inmediato era hacer un documental. También tuve un tutor que es William Raban, con el que todavía mantengo una buena amistad, y sus clases de cine experimental y documental me llevaron por ese camino. Él es un cineasta reconocido en Inglaterra y nos alentaba para que saliéramos a la calle a filmar sin más, fue allí donde me acostumbré a filmar sin guión y a confiar, poco a poco, en el ojo-cámara. Por otra parte, supongo que soy poco paciente para esperar ayudas y subvenciones… Todas estas cosas a me cansan un poco, así que, aunque me meta en un proyecto de largometraje y tenga que esperar, mientras tanto voy a filmar dos o tres documentales porque es una necesidad, no sólo interior mía, sino económica también, es la manera que tengo de ganarme la vida.

¿Y te la ganas bien?
Bueno, ahora mejor que antes, va a rachas. Siempre que he dado clases digo que si a la gente le apetece hacer cosas imposibles, que lo hagan… Pero en principio es imposible vivir del documental, si miras a tu alrededor ves que este país no está preparado para que te puedas ganar la vida así ni mucho menos. Pero ocurren cosas imposibles, ¿no? Si te apetece intentarlo…

En tu caso, una de esas cosas “imposibles” sería haber ganado el premio Silver Cub en el festival IDFA, ¿no? ¿Qué puertas te abierto este premio?
De momento, hay un montón de festivales interesados en ver la película, otros ya me han invitado y también estamos pendientes de hablar con varias distribuidoras interesadas en distribuir la película por todo el mundo.

Este tipo de premios y su repercusión dan que pensar. ¿Tienes la sensación de que se ha reconocido tu trabajo fuera antes que aquí?
No, porque no sería verdad. Para empezar, el programa Gran Angular de Televisión Española siempre ha confiado en mí y es el que me ha permitido ganarme la vida con lo que hago, sin ningún tipo de censura y eso es importante en televisión. Pero, sí que tengo la sensación de que fuera se ven las cosas de forma distinta. Aquí cuando haces un corto se ve como el paso previo para el largo. Me parece perfecto hacer un largo, pero en Amsterdam no he tenido esta sensación: allí la gente valora lo que he hecho no lo que voy a hacer. De hecho, ahora El sastre está en un tour por toda Holanda y se pasa en 20 salas de cine. Allí tienes salas de cine que se prestan a este tipo de cosas, aquí cuesta más y creo que es porque tenemos una cultura de la ficción y eso lo veo en muchos documentales españoles que a mí no me parecen documentales, me parecen ficciones, ficciones que utilizan a gente de la calle, vale, pero eso ya lo hacía Rossellini y nadie dice que Rossellini hacía documentales.

Tu próximo proyecto es un largometraje documental auspiciado por el Master en Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra, ¿me puedes adelantar algo?
El proyecto se llama Hollywood Talkies y es una película de found footage que narra las experiencias de un grupo de actores españoles que estuvieron trabajando en Hollywood a principios de los años 30. Con la aparición del sonido, los grandes estudios hollywoodenses empezaron a exportar internacionalmente películas habladas en inglés, pero los espectadores europeos y sudamericanos se sintieron estafados por no entender el idioma de sus ídolos del celuloide y reaccionaron violentamente. Fue entonces cuando los estudios decidieron filmar cinco, seis, siete veces la misma película, en cada uno de los idiomas exportables- todavía no existía el doblaje- y para ello contrataron actores de todo el mundo: franceses, alemanes, italianos… y por supuesto, españoles. Cincuenta años después, las voces de algunos de ellos nos introducen en un mundo de ensueño lleno de estrellas y glamour. Un sueño que terminó precipitadamente con la aparición del doblaje y el fatal regreso masivo a España donde les esperaba la envidia, el paro y, finalmente, la guerra. Imágenes de archivo grabadas en lugares indeterminados de España, una playa, un bosque, una casa de campo… en las que aparecen jóvenes españoles de la misma edad y condición que aquellos que marcharon, disfrutando de la juventud y la vida, ponen rostro y alma a esta historia.

¿Y en qué punto se encuentra ahora?
Ya llevamos dos años con el proyecto y estamos a punto de terminar una fase. Es un proceso muy largo, todas las imágenes pertenecen a familias catalanas, así que después de la búsqueda y selección, hay que ir familia por familia pidiendo autorización para usarlas y este trabajo se ha alargado hasta lo inimaginable. Todavía estoy pendiente de algún permiso para ver si podemos pasar a la siguiente etapa. Pero bueno, realmente hacer un largo es otra historia…

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3 Comentarios

  1. jfcls 20/12/2007 | Permalink

    Ya que sale citado en este texto, quizá estaría bien un articulito que analizase la muy interesante propuesta granangular.cat, no?

  2. Marisol Soto 03/01/2008 | Permalink

    Conocí a Óscar Pérez hace ya unos cuantos años. Xavó-Xaví desveló claramente su talento para el documental. Es para mi una gran satisfacción que esta primera obra como las siguientes, Al Vol, Lo regador, Gran Mestre, Una festa amb bous, L’últim pagès, Al marge o El sastre, hayan tenido un espacio en Gran Angular (hoy granangular.cat), el programa de La 2 de TVE que dirijo. En todo este tiempo hemos acompañado y apoyado su trabajo por lo que hoy estamos especialmente contentos de que haya recibido este importante premio. Quede aquí pues otra constancia de mi felicitación y la de todo el equipo del programa. ¡Salud! querido amigo Óscar. ¡Brindo contigo por el futuro!

  3. R 17/09/2010 | Permalink

    Ya he visto el documental y me pareció flipante llevo meses buscándolo y no hay forma. Hay alguna forma de conseguirlo?

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