La maleta mexicana

Aunque el punto de partida argumental de La maleta mexicana es prometedor su propuesta cumple todas las señas de identidad de un documental para la televisión. Las imágenes significan poco en sí mismas, algo que resulta especialmente irónico teniendo en cuenta que la película surge a partir de la obra de tres fotógrafos que inventaron el estilo de lo que sería más tarde el foto-periodismo.


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Reflexiones alrededor de una forma documental

El punto de partida argumental de La maleta mexicana (2011), que varios de los entrevistados en el film califican como “la mejor de las historias” posibles, no puede ser más prometedor: el hallazgo de tres pequeñas cajas, desaparecidas durante más de medio siglo, en Ciudad de México en 2007, que contenían los negativos de las fotografías que Robert Capa, Gerda Taro y David “Chim” Seymour tomaron durante la Guerra Civil Española. Una auténtica scoop. La historia es sin duda novelesca: los negativos atravesaron el Atlántico (de la mano del fotógrafo y ayudante de Capa Chiki Weisz), siguiendo la ruta del exilio republicano, para terminar en el armario de un general mexicano, a cuya muerte, su hija los regaló al cineasta Ben Tarver. El resto, como suele decirse, es historia. De hecho, es la historia a partir de la cual se entreteje este documental. Porque para Trisha Ziff, lógicamente, esa maleta mexicana, más allá del hecho concreto de su hallazgo o de su intrahistoria, resulta un punto de partida, un trampolín desde el que poder lanzarse a otros muchos asuntos: del exilio y sus huellas más o menos visibles aún (sobre todo en México, país de origen de la cineasta, y por supuesto en España) a la manera en que nuestro país se enfrenta (o no) hoy en día a su historia reciente (la guerra, el exilio, la dictadura, la transición …), o el papel de la fotografía (y del cine, claro) como formas de memoria colectiva. Muchos temas, en efecto, de posibilidades y desarrollos muy amplios. Algunos de ellos, incluso, tratados aquí de forma un tanto simplista y/o estereotipada; reducidos, en la brevedad con la que son abordados, a visiones excesivamente generales, sin matices, o diluidos en lo anecdótico.

Un carácter, digamos, poco incisivo que permea (o que, quizás, sería mejor decir que tiene su origen) en la forma misma del documental. Desde hace algunos años, la injerencia de las televisiones en el cine documental, en tanto que medios, primero, de financiación (en este caso, La maleta mexicana es una coproducción mexicano-española en la que intervienen RTVE y TV3), y, más tarde, de exhibición de películas que no alcanzan (o lo hacen testimonialmente) las salas comerciales, ha tenido como efecto colateral la configuración de un paradigma formal muy concreto de documental televisivo. Un paradigma que, además, lógicamente, se ha impuesto como condición sine qua non para conseguir dicha difusión. No creo que sea necesario detallar sus características ya que todos tenemos una idea bastante precisa de cómo es este tipo de producto audiovisual. Baste señalar algunas de sus señas de identidad: un documental “de investigación” surgido a partir de algún tema de actualidad, de estilo periodístico y tono expositivo y divulgativo, apoyado en el uso de entrevistas y en un narrador (trasunto del propio cineasta) encargado de articular el relato. Eso, por no hablar de su duración, de la adecuación a la necesidad de cortes publicitarios, etc. La maleta mexicana representa de forma modélica este paradigma, convirtiéndose, así, en un perfecto documental para la televisión. Pero el dominio de la televisión, pese a lo que erróneamente pueda parecer, no es el de la imagen sino el de la palabra que la explica. En ella, pensemos si no en el caso paradigmático de los noticiarios, las imágenes están subordinadas a la información verbal. En el film de Trisha Ziff sucede lo mismo: las imágenes significan poco en sí mismas, su huella es débil, borrosa, alejadas de las palabras de los entrevistados y del discurso del film, elaborado como síntesis del de los anteriores. Algo que resulta especialmente irónico teniendo en cuenta que la película surge a partir de la obra de tres fotógrafos que no solo inventaron el estilo de lo que sería más tarde el foto-periodismo sino cuyas instantáneas han conformado gran parte de la memoria visual colectiva de la guerra de España. Ellos, como alguien afirma en el film, buscaban comunicar “lo que está más allá de las imágenes”, objetivo que queda, desde luego, muy lejos de los logros alcanzados por una película que, desgraciadamente, se abandona a un modelo representativo tan convencional y conservador. Y es que, como ha escrito recientemente Ángel Quintana a propósito de Nénette (2010) de Nicolas Philibert, “para poder expresar un pensamiento [a través del film] es preciso articular un acto de puesta en escena que sea radical, que de sentido a la película y que establezca la distancia justa de la representación.”(1) Sin este acto, la reflexión es precisamente lo que se echa en falta en una película saturada de palabras: la verdadera reflexión política es sustituida por la exposición de hechos, por lecturas y opiniones diversas sobre estos, etc., y no por el análisis de los mismos. Ahora bien, es posible que sus creadores defiendan La maleta mexicana en tanto que un punto de partida para la reflexión. En tal caso, cabría preguntarse: y si el film mismo no asume esta función de reflexión, ¿para qué un film? ¿Cuál es su necesidad?

(1) Quintana, Ángel: Nénette en Cahiers du cinéma Suplemento, octubre 2011, p. IX.

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FICHA TÉCNICA
Dirección: Trisha Ziff
Guión: Trisha Ziff
Dirección de fotografía: Claudio Rocha
Sonido: Yuri Laguna (Américas) y Amanda Villavieja (Europa)
Montaje: Luis López, Paloma Carrillo, Bernat Aragonés
Producción: Eamon O’Farrill, Trisha Ziff, Paco Poch
Música: Michael Nyman
Música adicional: Gerard Pastor
Producido por: 212 Berlin, Mallerich Paco Poch Films
Producción asociada: Alicorn Films, Conaculta-Imcine, Foprocine-México
Coproducción: Televisión Española
Colaboración: Televisió de Catalunya, ICAA, Fundación BBVA Bancomer, Programa Ibermedia
País y año de producción: España, Estados Unidos, México, 2011

One Trackback

  1. [...] de interés: La Maleta Mexicana en La Fábrica Artículo de Santiago Rubín de Celís en blogs&docs La maleta mexicana. El redescubrimiento de los negativos de la Guerra Civil española de Capa, [...]

Voy a decirlo!


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