Joe Strummer, the future is unwritten

Julian Temple es uno de esos pocos directores que, sin ceñirse estrictamente al género, han contribuido a escribir algunas de sus páginas más memorables. Tal vez a su pesar, es uno de los nombres propios del documental musical.


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Joe Strummer

A pesar de la reciente popularidad del documental musical como género y la ingente producción anual de nuevos títulos, sus autores no acaban de significarse por encima de las obras que producen. Es como si los directores se disputaran con los músicos cuyas vidas retratan el crédito por la autoría de las cintas. Es fácil que un aficionado medio identifique sin problemas media docena de autores vinculados al mundo del videoclip, pero no tanto que acudan a la cabeza cineastas que hagan del documental musical su bandera. Asimismo, aunque todos tenemos en mente grandes obras recientes del género, los nombres de sus directores tienen la costumbre de escabullirse de nuestra memoria. ¿O sólo me pasa a mí? Hagan la prueba, y así salimos de dudas.

Julian Temple es uno de esos pocos directores que, sin ceñirse estrictamente al género, han contribuido a escribir algunas de sus páginas más memorables. Tal vez a su pesar, es uno de los nombres propios del documental musical. El año pasado, su recorrido exhaustivo (y excesivo) por todos los rincones de la historia del festival de Glastonbury fue merecedor del premio del jurado del festival In-edit Beefeater y a principios de año presentó en el Festival de Sundance The future is unwritten, un nuevo documental centrado en la figura del fallecido líder de The Clash, Joe Strummer, que se pudo ver en la pasada edición del Festival de Gijón y a no mucho tardar en algunas salas de cine del resto del estado.

Temple aporta la credibilidad necesaria al proyecto: puede presumir de haber asistido en primera fila tanto a los primeros balbuceos como a los últimos estertores del punk británico. Filmó The Filth & The Fury (2000), el documental definitivo sobre los Sex Pistols y, anteriormente, el primer (y tal vez el último) musical punk de la historia, The Great Rock’n’Roll Swindle (1980). En The future is unwritten se sumerge a fondo en la vida de Strummer, el último anti-héroe del género, un personaje que vivió un éxito impensable, casi paradójico, del que a la postre fue una víctima más. El director, amigo personal del músico, lo presenta no sólo como líder moral de una generación sino también como ser humano, falible y lleno de contradicciones. Y esa condición es la que infunde un cierto aire de crónica sentimental a la película. Temple no sólo habla de la vida y obra de Strummer, sino también de un tiempo y una manera de vivir que siente como propios. Pero no se asusten, esto no es “Cuéntame”.

Dividida en tres partes, la película muestra el antes, durante y después de The Clash, y acude a imágenes de archivo, viejas películas caseras, grabaciones de conciertos, entrevistas, actuaciones, cartas, dibujos, cómics, post-it… Todo sirve para ilustrar la vida y contradicciones del músico, incluyendo un gran número de declaraciones de amigos, compañeros y famosos que se reunieron alrededor de un fuego de campo para recordar a Strummer. Tiene su explicación: Strummer, superada la depresión post-Clash, descubrió un buen día las bondades de sentarse con gente alrededor de una fogata para beber, contar historias y cantar canciones. De punk rocker a boy scout. En el gesto hay implícita una liberación del pasado y cierta aceptación personal que sirvió de acicate para reemprender su carrera musical con The Mescaleros.

La película atesora momentos de una saludable originalidad formal. Ante la imposibilidad de ilustrar con imágenes de archivo ciertas escenas de los inicios de la carrera de Strummer, dada la falta de material audiovisual, Temple opta por aprovechar algunos cómics que el músico dibujo para sí mismo a propósito de sus primeros conciertos y animarlos con la música correspendiente. Mucho más agradecido que recurrir a fotos de archivo y marear al espectador con zooms in y zooms out, la verdad. También se apropia de material de archivo y de escenas de películas emblemáticas de la época para retratar ciertos momentos de la vida del biografiado, aunque la utilización del recurso despierta aquí algunas dudas sobre su pertinencia. En cualquier caso, la película goza de un agradecido ritmo que quizás desfallezca en el último tercio de la cinta, en el que los avatares neo-hippies del antaño adalid del punk rock despiertan comprensión pero también cierto embarazo. Uno extrae, a su pesar, la conclusión de que la madurez y el punk nunca han sido un matrimonio bien avenido.

Joe Strummer, the future is unwritten de Julian Temple se presentó en nuestro país en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Gijón.

FICHA TÉCNICA
Dirección y guión: Julian Temple
Fotografía: Ben Cole
Montaje: Niven Howie, Mark Reynolds, Tobias Zaldua
Productora: Nitrate Strummer Ltd. / Parallel Film
Distribuidora: Avalon Producciones
País y año de producción: Reino Unido, Irlanda, 2007

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