Redacted

De Palma configura un mapa de posiciones, posiciones que son lugares de la mirada, para desarticular la lógica del absurdo: la lucha irreflexiva contra un enemigo ya aniquilado. Y aquí comienza el juego.


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Redacted

Son varias las aproximaciones cinematográficas al 11-S. Pero más que nada son varias las miradas que recogieron la gestación de un respiro progresivamente terrorista en la sociedad norteamericana actual. Desde la demagogia al minimalismo narrativo, nos encontramos con relatos multifacéticos a la hora de tomar el pulso vital a su entorno. Desde Michael Moore indagando por el comportamiento “defensivo” de sus compatriotas a través del consumo de armas, hasta Gus Vant Sant retratando minuciosamente el sentimiento de aislamiento en los adolescentes protagonistas de la masacre de Columbine; pasando por propuestas corales como Crash o Babel, más preocupadas en demostrar las líneas causales del mal que ni el mejor de los sociólogos se atrevería aún a dictaminar. Desde el relato más cínico e intimista de Todd Solondz desmenuzando la cotidianeidad familiar como sentido y disparador de gran parte de una cultura ensimismada e ignorante, (y por lo tanto profundamente nacionalista) hasta la mirada que algunos europeos destinaron hacia América del norte, como Dogville (2003), la fábula inquisidora de Von Trier, o Tierra de abundancia (2004) del último Wenders. El autorretrato no es algo que los norteamericanos puedan echar en falta, los hay a medida de cada reflexión. Retratar un “otro” es recortar una porción del todo para quizás comprendernos un poco mejor. Ya sea a través de una comunión consciente o inconsciente de valores, ya sea por dependencia económica o, en el mejor de los casos, por definición contraria, los clichés con los que miramos a la sociedad norteamericana, forman parte de lo que hoy somos nosotros en tanto seres que habitamos el mundo.

RECORTAR EL TODO, PENSAR EL OTRO
Redacted se encauza por otra parte, en la línea de Camino a Guantánamo (2006) de Winterbottom, de Muerte de un presidente (2006) de Gabriel Range, en el sentido que las tres utilizan los recursos del documental para jugar ficcionalizando lo real o su concepto de real, y nótese que esta advertencia es parte también del juego. Pero la diferencia de Redacted es que De Palma reconstruye la mirada de un hecho desde el interior del mismo, en tanto los directores arriba mencionados, lo hacen desde el lugar de la víctima. De Palma configura un mapa de posiciones, posiciones que son lugares de la mirada, para desarticular la lógica del absurdo: la lucha irreflexiva contra un enemigo ya aniquilado. Y aquí comienza el juego, se abre el telón: el primer observador encargado de dar la apertura al relato es el joven mexicano miembro del ejército norteamericano de salvación, cuyo único interés, por otra parte, es ser admitido en la academia de cine, por lo tanto su vínculo con la milicia es más interesado que devoto. Cámara digital en mano nos presenta la situación: el anclaje de las tropas norteamericanas en Irak (la misión de su escuadrón es vigilar la frontera) y nos presenta también a los siguientes participantes permitiendo la entrada a la segunda mirada: la de los norteamericanos de pura cepa, xenófobos hacia todo aquél que no sean ellos mismos, representan fielmente la vena skinhead del triángulo en cuestión. Y en tercer y último lugar, la mirada patriótica, la de quien quiere regresar a casa con la frente alta, reconocerse en su familia y en el honor de haber actuado con valentía. A través de estos tres pilares – ¿clichés? – De Palma radiografía el funcionamiento de una de las tantas unidades de guerra en la lucha “contra el terrorismo”. Observa desde distintos ángulos y con técnicas diferentes, la construcción de una guerra que es ocupación, ocupación y anulación del otro.

¿Existe mayor cinismo que silenciar al otro? Si, demonizarlo. Es en esas convenciones donde el director se detiene y apuesta al todo cinematográfico (ficción, documental, tv, youtoube, lirismo, comedia, etc) con irreverencia pero con sensatez para reescribir al que hoy le tocó ser “el otro”, a sabiendas de que para hacerlo no se necesita tan sólo utilizar nuevas palabras sino también aprender a desestructurar lo sólido, lo unívoco. Por lo tanto, el juego que se abre con el cruce de miradas – lugar de De Palma según el cuál se sostiene que para detentar el poder hace falta tan sólo alguien más pobre debajo o detrás- pasa a una segunda fase donde los espectadores estamos convidados a pensar. Pensar en las hendijas, en lo que queda, en las grietas por donde se filtra el agua, en la mezcla, en la demagogia, (porque sí, también Redacted tiene un punto demagógico) y de esa forma, reflexionando, reubicar ese otro portador indiscutible del terror. En ésta reconstrucción de lo real, (no olvidemos que el desarrollo de la trama gira en torno a la violación de una joven musulmana por miembros de las tropas norteamericanas) la apuesta política de De Palma es arriesgarse a no decir nada nuevo a favor de decir, de poner en cuestión, de estar presente en ésta contemporaneidad gestadora de nuevos e irracionales, pero empaquetados, holocaustos. Por que no son los medios de comunicación ni de difusión, a los cuales y de los cuales se sirve en todo momento lo importante en Redacted, el juego está planteado más bien en su uso y en la reflexión que con ellos podamos hacer. De miradas está saturado, lo que falta, en todo caso, son posiciones.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Brian de Palma
Guión: Brian de Palma
Dir. Fotografía: Jonathan Cliff
Montaje: Bill Pankow
Intérpretes: Izzy Díaz, Patrick Carroll, Daniel Stewart Sherman, Mike Figueroa
País y año de producción: Estados Unidos, 2007.

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