Hermanos Oligor

LUGARES DEL DECIR Decirlo todo o decir algo del todo, es casi lo mismo, quizás debiéramos ir más despacio e intentar decir algo de algo que ya de por sí es mucho. Porque de otra manera el mundo es inconmensurable y su aprehensión se nos torna excesiva. Pensaba que a veces la distinción o los […]


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LUGARES DEL DECIR
Decirlo todo o decir algo del todo, es casi lo mismo, quizás debiéramos ir más despacio e intentar decir algo de algo que ya de por sí es mucho. Porque de otra manera el mundo es inconmensurable y su aprehensión se nos torna excesiva. Pensaba que a veces la distinción o los límites entre documental y ficción es confusa y últimamente poco interesante, pero, hay un punto en el que plantearse hacer un documental y no una ficción tiene que ver con mirar el algo, ese algo que muchas, la mayoría de las veces, pasa desapercibido para el ojo disperso pero que es justamente lo que el documentalista pretende cuestionar, mirar, contemplar o simplemente poner de manifiesto. Y en este sentido Hermanos Oligor (2007) de Joan López Lloret saca a la luz la labor artesanal, íntima de dos hermanos valencianos: Senen y Jomi. Personajes, retraídos, un poco infantiles y obstinados, que trabajan con elementos desechados dándole un nuevo significado, un nuevo modo de seguir habitando el mundo.

El recorrido comienza en un pequeño taller, más bien un sótano, de Valencia donde los hermanos Oligor reciclan desechos encontrados en la calle, o en el rastro de la ciudad. Allí estudian el material, lo deconstruyen “le dan vueltas a la cosa para ver si logran ver el qué” y entonces, a través de un sistema alternativo al de la tecnología que todo lo simplifica, ellos, con sus manos destinan un nuevo trayecto para los objetos en desuso y además crean una obra que se titula “Las tribulaciones de Virginia”, es una obra de amor.

Hasta aquí me recuerda un poco a Los espigadores y las espigadoras (2000) cuando Agnès Varda le pregunta a los recolectores por el sentido de su reciclaje. Aquello que el mismo sistema decretó obsoleto a través de una fecha de vencimiento o de un ciclo establecido, ese algo, el desecho, que ya no forma parte del todo, en este caso nuestro honorable sistema capitalista, comienza a respirar con luz propia pero desde otros márgenes. Y esta respiración tiene que ver con la mirada, la del que recolecta y la del que mira a quien recolecta, miradas que preguntan, miradas que son acción. Sin embargo, allí donde Varda cuestionaba, observaba pero siempre para volver sobre sí misma y de este modo no sólo mostrar sino mostrarse, López Lloret se decanta por un relato clásico y evolutivo. Y cierra aquél intersticio al que nos invitó a entrar en la primera parte del documental: un algo, el espacio creativo lugar de estos artesanos del arte, con la coronación, que es el reconocimiento, de los hermanos Oligor por el mundo de la Cultura con mayúsculas. Entonces, el primer juego de la mirada propuesto termina en un correcto viaje unidireccional, “Las tribulaciones de Virginia” pasa del sótano –taller de Valencia, a reconocidas salas de Berlín y Barcelona, y, al igual que los objetos que recolectan los espigadores, con fecha de vencimiento incorporada.

Hermanos Oligor se estrenó en salas comerciales el 9 de noviembre.

FICHA TÉCNICA
Director: Joan López Lloret
Guión original: Joan López Lloret, Amanda Baqué
Directores de fotografía: Joan López Lloret
Montaje: Cristina Gironés
Sonido: Verónica Font
Música: Rodolfo Venegas, Jairo Cataño
Producción: Yoya Busquets
Distribuidora: Karma Films
País y año de producción: España, 2005.

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