This is not a film

Panahi no escribe porque la historia ya estaba escrita; Panahi no filma, por eso invita a un colega a coger la cámara; Panahi respeta el arresto domiciliario ya que la localización es su casa; Panahi se muestra sereno, pero en el fondo tiembla, y no es tan visible que ese espanto provenga de su delicada situación legal, sino que comienza a aparecer en el minuto en que se da cuenta de que sus intentos de crear, sino ya una película sí una pieza audiovisual, zozobran.


    Post2PDF


¿QUÉ ES UNA PELÍCULA?

I.
En la primera sala de la exposición Totes les Cartes en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, en una de las correspondencias (que es como creo debían llamarse), José Luis Guerin explica a Jonas Mekas las dificultades de hacer cine con presupuestos ajustados, de la sublevación de la técnica, de los “mistakes”. La pregunta que surge es: ¿por qué un cineasta como Guerin, quien con una muy loable inquietud se renueva film tras film encaminándose hacia una especie de esencialismo del filmar, haría aquella película sobre su confortable estatuto de invitado (guest en inglés) en los escaparates de la industria alrededor del mundo? Y ¿por qué querría (1) mantener una relación video epistolar con un impulsor de la resistencia a todo lo que, hoy por hoy, ese cine festivalero representa?  Sólo Guest ha costado posiblemente lo que varios de los diarios del lituano. Todo gesto estético deviene también en político. Evidentemente estoy en presencia de la metamorfosis de un cineasta. Hace pocos días Jonas Mekas dijo en un periódico nacional: “Nací en una aldea de veinte familias en Lituania. Yo era granjero. Cortaba leña, sacaba el estiércol de las vacas. También fui atleta: corría los 100 metros. Y hacía política.”

II.
El cine a veces se muestra como una práctica ejercida por una comunidad homogénea con los mismos objetivos y con los mismos referentes, pero, como en toda disciplina, esta homogeneidad difícilmente se podría defender. El cine es un lenguaje nacido en occidente pero criollizado por la apropiación que de él ha hecho el resto del mundo. Entre los cineastas hay clases, dominantes unas y marginales otras, verdaderas facciones de artistas, artesanos, amateurs, profesionales y/o funcionarios; cine hecho en contextos y con medios y fines diversos, y sobretodo (a propósito de situaciones surrealistas como la que se analiza en esta reseña) con notorias consecuencias, como las huellas que quedan en quienes filman y en quienes son filmados. Pero el mundo sigue más o menos igual. El cine no es un medio, es un fin en sí mismo (lo primero se entiende popularmente como propaganda), pero el objetivo más inspirado de la utopía siempre ha estado rondando a la creación. ¿Se puede realmente cambiar algo con una película?

III.
“El Ministerio alemán de Asuntos Exteriores criticó hoy con dureza al régimen iraní por la condena a seis años de cárcel y veinte años de inhabilitación para trabajar como cineasta impuesta al director iraní Jafar Panahi.” (17/10/2011)

“Hoy a las 11:30h en el Muelle del Festival de Mar del Plata se realizó un pedido de solidaridad y reclamo por la condena del director iraní Jafar Panahi. Estuvieron presentes entre otros, directores, actores, productores y miembros de la industria cinematográfica e invitados al festival como: el actor norteamericano Willem Dafoe junto a su mujer, la directora Giada Colagrande; los directores Joe Dante y Victor Kossakovsky y el actor Juan Palomino y el presidente del Festival José Martínez Suarez.” (12/11/2011)

 “Una película “semiclandestina” del director iraní Jafar Panahi, condenado a seis años de cárcel y a quien se le ha prohibido salir de Irán, será presentada el 20 de mayo dentro de la selección oficial del Festival de cine de Cannes, anunciaron el sábado los organizadores. (07/05/2011)

IV.
Tras ver This is not a film de Jafar Panahi, surge una paradoja al presenciar el alegato de un cineasta condenado a 6 años de prisión efectiva y 20 años sin poder escribir guiones ni filmar un plano (2) y que, acatando la sentencia del tribunal, realiza lo que para el propio cineasta, y suponemos también para el tribunal, es una pieza audiovisual que no es una película. Dejando de lado  el humor negro que Panahi utiliza para soportar su compleja situación, y esa comprensible soberbia con la que menosprecia la capacidad de la autoridades iraníes de discernir lo que es o no una película, definir los límites de lo que es un film resulta, cuando menos, espinoso, pues si para Godard es necesario una chica y una pistola, para los estructuralistas americanos sólo hace falta que el tiempo transcurra dentro del plano, mientras que para el realizador Jafar Panahi una película  es evidentemente algo mucho más complejo.

V.
Jafar Panahi, en un acto desafiante y valiente, de consecuencias insospechadas en ese momento, aunque hoy sí sabemos que las tuvo, y lamentablemente de forma rotunda (3),  se propone acatar las restricciones que le impone la condena en primera instancia, aunque sólo tangencialmente, pues invita a un amigo documentalista a que lo filme dentro de su casa explicando la historia del último guión rechazado por la comisión iraní de censura (4). Esta es la historia de una joven de Isfahan que es aceptada en la Escuela de Artes, a lo que sus padres se oponen. Éstos se van de viaje y, sabiendo que queda un día para inscribirse en la escuela, la encierran en su propia habitación. La similitudes entre ambas situaciones saltan a la vista. En resumen: Panahi no escribe  porque la historia ya estaba escrita; Panahi no filma, por eso invita a un colega a coger la cámara; Panahi respeta el arresto domiciliario ya que la localización es su casa. Digamos que en estricto rigor acata la sentencia, aunque hasta el jurista más apegado a los tecnicismos legales se daría cuenta de la temeridad del gesto. Panahi se muestra sereno, pero en el fondo tiembla, y no es tan visible que ese espanto provenga de su delicada situación legal, más bien comienza a aparecer en el minuto en que se da cuenta de que sus intentos de crear, sino ya una película sí una pieza audiovisual, zozobran (según su concepción del cine, claro está). En cada titubeo recurre al tranquilizador momento de la revisión de su filmografía en la televisión del salón de casa. Es allí donde recobra las fuerzas para continuar con el experimento y, aunque en sus películas el límite entre la ficción y el documental siempre se mostraba de forma tenue, su tendencia a la escenificación obstaculiza la voluntad desde donde todo comienza, contaminando de artificio esta enérgica seña. La película está rociada de sus manías narrativas como son marcar el tiempo con una línea de acción paralela al argumento principal (como es la llamada matutina de su mujer y la promesa de volver a casa por la noche), desplazar el punto de vista (incluso aquí en un vaivén de cámaras y formatos entre él, su colega y el archivo), la estructura circular y un desenlace en apariencia desencantado, donde el fracaso del proyecto inicial desvela zonas más luminosas (la secuencia final es tan impresionante que uno duda si ocurrió así verdaderamente). Y él nos da la clave para entender las autorreferencias: el encierro de la joven de Isfahan, la desesperanza del repartidor de pizzas de Crimson Gold, el extravío de la mujer de El Círculo o cuando afirma que debería autodespedirse como actor y recuerda a la niña de su genial película El Espejo, cuando harta de la vicisitudes vividas por su personaje renuncia de su rol como actriz e involuntariamente pasa a ser persona-personaje en la segunda parte del film de 1997.

VI.
Esta interesante propuesta contrasta con la de Totes les Cartes (5), y con cómo se reproducen los dilemas del aparatoso cine contemporáneo en las pantallas del museo, que proponen una vuelta a lo elemental cuando los medios se reducen a mínimos (una práctica oportuna en tiempos de crisis). Los cineastas son invitados a expresarse desde la soledad, sin guiones ni películas en mente. El colectivismo, los recursos industriales, o los tantos técnicos (algunos verdaderos co-autores en la sombra) ya no están para auxiliar a estos realizadores a merced de sus propias manos, que en estas circunstancias, aunque algunos con buenos resultados, se nos muestran en general bastante ineficaces. Algo parecido le ocurre a Panahi, quien no duda en reconocerlo y  entrar humildemente en este nuevo género por pura necesidad de expresión. El resultado es confuso, con muchas zonas opacas, plenamente justificado aunque en su realización esté afianzado a medias pues pese a que Panahi esté indudablemente comprometido con su historia (propia y colectiva en el Irán antidemocrático), se cansa de chocar contra la pared y desautoriza a las fuerzas que lo oprimen. This is not a film está dedicada a sus colegas iraníes pero dirigida, sin pelos en la lengua, a un Occidente deslegitimado pero útil, el guiño es claro y rotundo: a los que le acogieron, a los que le defienden, a los que le comprenden.

VII.
Hoy la visibilidad del cine de Jafar Panahi es indudable aunque sea una visibilidad desplazada del lugar de origen. El cine periférico, por ejemplo, ha ido entendiendo los mecanismos de invisibilidad que lo han ido postergado y, en este sentido, el cine iraní es un caso emblemático, puesto que los obstáculos que ha sorteado han sido enormes (6). Panahi lo sabe, pues ya sobrepasado los mismos baches muchas veces, sin embargo ahora la resistencia del poder es contra él, con su colectivo, con su filiación al cambio.  Si el régimen lo ha transformado en un oponente, él juega también con la idea de la antítesis. This is not a film no es ni una pieza doméstica producto de la desesperación, ni realmente un alegato, tampoco un documental, podríamos seguir con el juego de las definiciones hasta la extenuación, y no debería preocuparnos nada más que lo realmente urgente en el film, de lo que finalmente se trata, de la libertad.

VIII.
“Este es otro día, otro día
Es otra noche, es tarde.
Son las 3 de la mañana.
Todo este asunto de la realidad y la poesía.
La verdad es que lo único que hago es filmar. Ni siquiera eso, lo que hago es grabar. Grabar en video.
Momentos de la vida que me rodea, amigos, mi propia vida, detalles que tengo la necesidad de grabar por alguna razón que desconozco y que me empuja a hacerlo. Pero tengo que hacerlo.
Tengo que hacerlo” (7).

(1)  En el caso de la correspondecia Guerin-Mekas, el realizador español decidió quien sería su interlocutor.
(2) Jafar Panahi fue arrestado en Marzo del 2010 por sospechas de realizar una película sobre el levantamiento del pueblo iraní frente al posible fraude electoral de Mahmud Ahmadineyad,  Panahi pasó casi un mes recluido en la cárcel para luego esperar el juicio bajo arresto domiciliario. En Diciembre del 2010 fue condenado a 6 años de prisión y 20 años sin poder escribir guiones o realizar películas ni viajar al extranjero por “actividades contra la seguridad nacional y propaganda contra la República Islámica de Irán”.
(3) La condena fue apelada por su abogada (este es el momento en que se realiza “this is not a film” pero la sentencia fue ratificada en Octubre del 2011.
(4) Ángeles Espinosa reportaba los siguiente desde Teherán, antes de ser expulsada del país, “en Irán, para lograr el permiso de rodaje, los cineastas tienen antes que someter los guiones a la censura. Una vez que la película está lista, su productor debe solicitar una licencia de distribución. A partir de ahora, necesitará una autorización distinta si tiene intención de enviarla a un concurso o festival extranjero”.
(5) Totes les cartes. Correspondències fílmiques. CCCB. Del 12 octubre 2011 al 19 febrero 2012.
(6) Subvenciones espartanas, censura hipersensible, boicot internacional a su economía nacional y parte de la producción perfilada al arte y ensayo (el cine más difícil de difundir).
(7)  Transcripción de un fragmento de la pieza que Jonas Mekas envia a José Luis Guerín datada el 3 de Julio del 2010.

– – – –

FICHA TÉCNICA
Dirección: Jafar Panahi, Mojtaba Mirtahmasb
Montaje: Jafar Panahi
Producción: Jafar Panahi
País y año de producción: Irán, 2011

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO