Docúpolis 07, un viejo chiste sobre dos ancianas

Docúpolis no responde a sus propósitos iniciales ni a las expectativas que levantó por el hecho de ser el primer festival de cine documental que se hizo en España. El rumbo para 2008 debería tomar cambios. No pequeños retoques, sino verdaderas revoluciones. Si todo permenace igual no merecerá la pena seguir prestándole atención.


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Hay un viejo chiste sobre dos ancianas que están en un hotel.
Una dice: “¡Qué mala es la comida!” y la otra contesta:
“Sí, y las raciones son tan pequeñas”
Annie Hall, Woody Allen, 1977

1. ¿FESTIVAL DE CINE SOCIAL?
El Festival Internacional de Cine Documental de Barcelona, Docúpolis, celebró el pasado mes de octubre una séptima edición que deja abiertos varios interrogantes sobre su futuro inmediato. Desde sus inicios Docúpolis ha venido marcado por una fuerte influencia de cine latinoamericano y de tendencia social, aunque bien acompañado de obras europeas, de documentales inéditos, clásicos y también de obras de carácter más experimental, como la ganadora del 2006, Arcana. En este 2007, la temática social se ha expandido por toda la programación, una apuesta no anunciada a los espectadores – “no hay una línea temática en el festival: su apuesta es mostrar el arte de hacer documentales, buenos documentales, con mucho trabajo detrás” (1). Éstos se encontraron más cercanos a un festival de derechos humanos que a uno de cine, con sobreoferta de productos rodados en África (2) y tocando todos los temas esenciales para terminar bien concienciado (pobreza, inmigración, precariedad laboral, guerra, enfermos mentales, feminismo, formas de vida aísladas…). El evento cayó de lleno en el estereotipo que une el documental sólo con lo social, con trabajos formalmente vinculados al contenido y a menudo despreocupados por la forma, rígido esquema del cual han escapado pocas excepciones, tópicos que otros festivales consiguen desmontar con películas ensayísticas, experimentales, de temáticas y formas libres…

A esta decisiva limitación hay que añadir un alarmante descenso de la oferta cinematográfica: disminución del número de proyecciones y actividades paralelas (prácticamente un 30% menos que el año anterior), con la “presentación” de varias películas ya estrenadas y sin la presencia en el programa de ningún director de renombre.

2. “¡QUÉ MALA ES LA COMIDA!”

2.1 ¿Refrito de cine?
¿Tiene algún sentido programar en las secciones paralelas – bajo la definición de “nuevo documental” – Voyage en sol majeur, ganadora del Festival l’Alternativa de Barcelona en noviembre 2006 y proyectada por la televisión de Catalunya en junio del 2007? ¿Pour un seul de mes des yeux, Avi Mograbi del año 2004, proyectada hace uno en Barcelona dentro de la muestra “El mes del documental”? ¿Terra d’esperança de Jordi Call emitida por la televisión de Catalunya en mayo del 2007? Las secciones paralelas, espacios que gozan de una libertad de programación que las secciones a concurso no tienen por su dependencia del material recibido, deben ser el referente de un festival. Docúpolis debería descubrir, reivindicar, arriesgar… dar salida a todo un bloque de material que ni televisiones ni cines comerciales aceptan, pescar donde los otros festivales de la misma ciudad no bucean. En la sección a concurso también compitió Can Tunis, de la cual ya hubo tres proyecciones el pasado febrero en DocsBarcelona y que tendrá un estreno en salas en breve, y ¿Qué tienes debajo del sombrero?, estrenada en marzo pasado en los cines Verdi de Barcelona.

2.2 Otra vez Patricio Guzmán: ¿no hay nadie más?
Por tercera vez en cinco años Docúpolis ha organizado el mismo seminario a cargo de Patricio Guzmán, cineasta de gran trayectoria y excelente pedagogo (3). Esta reiteración es difícil de encontrar en otros festivales y remarca la única apuesta formal del evento, así como deja en evidencia la escasa relación de éste con otros directores. El seminario estuvo completo, pues Barcelona es una ciudad llena de estudiantes de cine, de audiovisuales, con importantes másters de cine documental, con gente ávida por conocer y saber. Pero la pregunta nos asalta inevitablemente: ¿no hay nadie más?

2.3 “Docúpolis abre con Eslovenia como país invitado” (4)
Con sólo cinco documentales y un único invitado, Simon Popek, director del Festival LIFFE de Ljubljana (quien dio una breve charla de 20 minutos sin opción a preguntas pues no había más tiempo) pueden considerarse los conceptos “retrospectiva” y “país invitado” como muy relativos. En la charla no se abordó qué se entiende por “cine esloveno”: ¿Hecho en Eslovenia? ¿ partir de la independencia de 1991? ¿Los autores eslovenos durante la era yugoslava se pueden considerar cine esloveno o cine yugoslavo? Popek presentó los cinco documentales – realizados entre 1999 y 2006 – y habló de la poca tradición cinematográfica del país.

– – –

(1) Declaraciones de Hugo Salinas, director del festival, en el diario La Vanguardia (02/10/07).

(2) “A walk to beautiful”: “historia de cinco mujeres en Etiopia que sufren lesiones a causa del parto”. “Djiarama”: “…la ONG Canaria NIMBA recorre Guinea Conakry…”. “The Mother’s House”: “Miché, adolescente encantadora (…) que ha crecido dentro del post-apartheid”. “Dance for all”: “proyecto social (…) pretende dar una oportunidad a los niños de Sudáfrica a través del ballet”. “Libro de familia”: “los actores de una compañía teatral de Rabat salen de gira con una obra de sensibilización”. “Roaming Around”: “niños sin domicilio en la capital de Ghana”.

(3) Seminario Docúpolis octubre 2002, Seminario Tercer-Ojo (asociación generadora del festival Docúpolis) abril 2006 donde le entrevistamos, Seminario Docúpolis 2007. Es obligado añadir que en el dossier de prensa, la filmografía de Patricio Guzmán termina sorprendentemente en 1985.

(4) La Vanguardia, 02/10/07.

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2 Comentarios

  1. Christian 15/11/2007 | Permalink

    Buen análisis de lo que es actualmente Docúpolis… Muchos de los que hemos asistido a todas sus ediciones lo hemos sentido como una oportunidad perdida, para ser cómo tú dices un festival de referencia y el festival de documental que Barcelona necesita…
    Pero claro, Barcelona es una ciudad extraña… en la que parece imposible aunar esfuerzos y dónde cada uno (”frente al otro” y esto es importante, al tiempo que enfermizo) trata de barrer para su casa, excluyendo y pegándose por sus miguitas de pan y por crear su propio guetto… Ya lo decías un poco con el artículo de Loca academia de festivales… En fin… sería interesante abrir estas lineas de debate… La propuesta queda en la red

  2. Marta 16/11/2007 | Permalink

    Estoy de acuerdo con el artículo. La última edición de Docúpolis ha dejado mucho que desear. Creo que por un lado van a lo fácil, que es recoger cosas que ya se han visto en otros festivales, (quizá la distribuidora les hace un dos por uno), o en la televisión, (eso ya no tiene nombre).
    Por otro lado creo que el documental es un género que, ya de por sí, tiende al rollo ONG, que es muy válido, pero no es el único. Precisamente en el documental hay sitio para todo, y un festival de documentales tendría que servir para mostrar la amplia gama de colores que este género puede dar. Y Docúpolis no lo hace, sino que parece, cada vez más, un festival de derechos humanos, y de ésto ya hay uno en Barcelona, por cierto.

    Quizá ese sea el problema, la cantidad de festivales que hay en esta ciudad. Antes la gente abría bares, ahora organiza festivales. Y claro, imagino que tendrán que repartirse las subvenciones, así que cada vez tienen menos dinero, y eso repercute en la calidad.
    ¿No seria mejor que bajase el número de festivales y aumentase la calidad de los mismos? Supongo que si esto sigue así, muchos se hundirán, y sólo saldrán a flote los mejores.

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