Leonard Cohen: I’m your man

Dice Wim Wenders que Leonard Cohen. I’m your man es el mejor documental musical que ha visto nunca. Y lo será muy probablemente porque, primero, al alemán le entusiasma Leonard Cohen y, segundo, porque es la primera vez que el canadiense se presta a protagonizar uno, y eso multiplica, y de qué manera.


    Post2PDF

Leonard Cohen. I'm your man

Dice Wim Wenders que Leonard Cohen. I’m your man es el mejor documental musical que ha visto nunca. Y lo será muy probablemente porque, primero, al alemán le entusiasma Leonard Cohen y, segundo, porque es la primera vez que el canadiense se presta a protagonizar uno, y eso multiplica, y de qué manera. Ahora bien, si hiciéramos el ejercicio de obviar nuestra veneración por Cohen, el documental de la directora Lian Lunson (su segundo musical después de Willie Nelson:down home) no nos provocaría tanto elogio. Un documental-tributo correcto, emocionante, como no puede ser de otra manera por el sensacional arsenal humano y poético con el que trabaja, y con un lastre insoportable: la presencia de Bono y los U2, aunque lo diga entrando de nuevo en el delicado plano del gusto musical, que actúan como una especie de legitimación popular del ídolo y que provocan efectos devastadores, sobretodo en la última actuación, la única en la que vemos cantar a Cohen.

El documental gira entorno a tres elementos: las actuaciones del concierto-tributo a Cohen, las entrevistas a algunos de sus participantes, y el gran logro y auténtico sustento del film: la memorable entrevista a Cohen repasando su vida con las actuaciones intercaladas como ilustraciones de la misma. En las actuaciones veremos al bueno de Nick Cave, a los hermanos Wainwright o Antony Hegarty; o lo que es lo mismo: Australia, Canadá y Nueva York, los tres vértices del mapa geográfico-sentimental del documental (pero no veremos a Bill Callahan, Will Oldham ni a Jeff Tweedy, por ejemplo). Australia, porque el concierto, fechado en 2005, se celebra en Sidney, abriendo Nick Cave con I’m your man; Canadá porque naturalmente es la tierra de Cohen, y la tierra de Kate y Anna McGarrigle (amigas y cantantes de quinta de Cohen, algo así como unas Vainica Doble canadienses) y la de sus hijos Rufus y Marta Wainwright (siempre geniales, con la emoción añadida de ser vecinos y amigos de la familia Cohen); y Nueva York por ser su segunda casa, símbolo de símbolos, y donde a instancias de la moderna y sabia Laurie Anderson se incluyeron para el filme las actuaciones de Jarvis Cocker (el toque obrero necesario), Antony de Antony and the Johnsons (sin duda la actuación más estremecedora) y Beth Orton (algo más que una cuota femenina indie).

Pese a las dudosas derivas estéticas de su directora (Mel Gibson es uno de los productores) y, repito, la inclusión de los U2 como colofón final (qué diferente hubiera sido ver al señor Cohen cantar al lado de un joven cantautor contemporáneo que simbolizara de alguna forma la continuidad ética y espiritual de su tradición), no cabe duda que el mejor escritor de canciones de la historia moderna, con permiso de Dylan, ya tiene el documental ideal, sencillo y efectivo, para seducir a los iniciados, emocionar a ratos a sus seguidores, y hacer recordar a sus coetáneos.

Mis momentos:
-Los dos últimos minutos del primerísimo plano de la actuación de Antony. El más freak de los freaks, el más artista de los artistas, el de la sexualidad en el limbo, el protegido de Lou Reed, con la actuación más vivida y sentida del concierto (con permiso de Martha Wainwright), en uno de los mejores aciertos de realización y montaje del documental: cuando se cierra el plano en su rostro y se mantiene hasta el final de la canción sin cortar.

-Rufus Wainwhright contando a cámara cómo le conoció. Después de cantar Everybody knows con esa sensacional y liberadora pluma que transita entre lo mejor de David Bowie, Freddy Mercury y Liza Minelli, el hermano mayor de los Wainwhright explica que la primera vez que le vio, Cohen estaba en calzoncillos, cocinando y dando de comer a un pájaro malherido. “Luego se fue y al cabo de un rato apareció vestido con un impecable traje Armani. Y entonces me di cuenta de que era, ¡oh dios!, Leonard Cohen”.

-Cuando Cohen lee la introducción a un libro suyo recién editado en China. “¿Aún te queda cinta?”, le pregunta Cohen a Lian Lunson, “es que te quiero leer esto”. Un texto escrito y recitado por él que se transforma en la mejor declaración de principios de su vida. Sensual, lleno de amor y humildad, con el ritmo y las pausas precisas. Ningún corte, ningún encadenado, ninguna “ilustración”, cero, a pelo, su voz, él y sólo él. Un descanso entre tanto recurso fácil televisivo (como el de cortar las actuaciones, por ejemplo, qué crimen). Un alivio en todos los sentidos.

Leonard Cohen. I’m your man está disponible en DVD desde el pasado 14 de marzo. Edita Cameo e In-Edit Master Series.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Lian Lunson
Dirección artística: Hal Willner
Producción ejecutiva: Mel Gibson, Bruce Davey
Fotografía: John Pirozzi
Montaje: Mike Cahill
Sonido: Mark Maloof, Peter Staubli
País y año de producción: EE.UU, 2005

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO