Documè. El comercio justo del documental

Documè, Circuito Independiente de Documental Ético y Social nace en 2003, a partir de la experiencia de organización de un pequeño festival de documental en Turín. Movilizados por la existencia de “documentales tan interesantes desde el punto de vista social y cultural” y después de constatar “el desinterés por la producción documental por parte de […]


    Post2PDF

Docume

Documè, Circuito Independiente de Documental Ético y Social nace en 2003, a partir de la experiencia de organización de un pequeño festival de documental en Turín. Movilizados por la existencia de “documentales tan interesantes desde el punto de vista social y cultural” y después de constatar “el desinterés por la producción documental por parte de las televisiones, las instituciones y las distribuidoras”, crearon la asociación Documè con el objetivo de organizar un catálogo de filmes documentales italianos y extranjeros y una red para poder distribuirlos. Para divulgar el proyecto, hablaron con realizadores y productores, fueron a festivales y contactaron con asociaciones y organismos culturales. Establecieron una relación próxima con los realizadores, quienes tampoco tenían ninguna otra organización interesada en promocionar sus filmes y su visibilidad. Defendiendo el documental como “uno de los últimos espacios de reflexión ofrecidos al teleespectador”- el “ciudadano de nuestros tiempos”-, en Documè han desarrollado una estrategia que les ha permitido, hasta ahora, mostrar filmes documentales a más de 30.000 espectadores.

Documè ha construido un modelo de acción que se basa en la economía absoluta de medios. El equipo es pequeño: son esencialmente tres personas que se ocupan de todas las actividades y trabajan en régimen de voluntariado. Por una cuestión de supervivencia económica, “desmaterializan” todo el proceso: no usan papel, la sede de la asociación es un site, el catálogo está disponible on-line y la comunicación se hace exclusivamente por e-mail. Desde el principio defendieron un principio de equidad en la distribución de los beneficios: el 50% es para la organización y el 50% restante para el realizador y/o el productor (en muchos casos, los realizadores del documental también son los productores).

Este principio de división de beneficios también se aplica para la recién creada Documè TiVù, una “televisión de documental” on line estrenada en junio, el último gran paso adelante del proyecto. Con la idea de potenciar la circulación de los filmes, establecieron un precio mínimo por proyección: 100 euros o la posibilidad de que diversas organizaciones se adhieran al circuito por 200 euros y obtengan descuentos por una serie de proyecciones. Ésto es lo que permite a los pequeños agentes culturales pagar los costes de una programación de documental (la mayoría de las 150 entidades que ya han exhibido filmes del catálogo de Documè son asociaciones culturales y sociales, y organismos como escuelas, cine clubs y pequeños cines). Además, la asociación también ayuda a programar sesiones y aconseja en la adquisición los materiales necesarios para una proyección.

Documè “es una experiencia de comercio justo”, explica Giulano Girelli, presidente de la asociación, y a través de este modelo están creando “una forma alternativa de mantener un proyecto de distribución”. El resultado del trabajo de los tres últimos años es un pequeño mercado independiente con socios en casi toda Italia: el circuito ya incluye a casi 50 de las 60 regiones del país.

Descubrir el cine a través de lo social
La Asociación Documè también es responsable de la programación anual de una sala de cine en Turín dedicada exclusivamente al documental. Pero la mayoría de las proyecciones del catálogo de Documè está hecha con recursos mínimos de imagen y sonido: normalmente un DVD, un proyector y unos altavoces. El Circuito Independiente para el Documental Ético y Social sólo se explica porque no se centra en las salas de cine, sino en exhibiciones más informales con una mínima infraestructura económica: de otra forma no conseguirían llegar al impresionante número de espectadores y organismos hasta ahora involucrados.

Documè considera que lo más importante es proyectar los filmes, garantizar su acceso, aunque sea en un formato más pobre como un DVD o incluso un VHS. Es una cuestión de objetivos y de costes, por supuesto; pero su éxito no sólo se explica por la mecánica y la eficacia del modelo adoptado. El alcance de la red tienen que ver también con la línea editorial elegida para el proyecto: centrarse en el documental “ético y social”, tanto en los documentales seleccionados como en el propio hacer del proyecto Documè. Este principio definitorio es un reflejo de su forma de popularizar el cine documental, reconociendo la dificultad de explicar el documental desde un punto de vista estrictamente cinematográfico.

“Tratamos de identificarnos muy bien y eso fue una de las cosas que determinó el éxito del circuito”, explica Giuliano Girelli: “para nuestro proyecto decidimos priorizar los temas sociales antes que el cine. De esta forma, somos capaces de llegar a las personas que quieren saber sobre un asunto concreto”. Por otro lado, “es más complicado explicar el documental como forma cinematográfica comparándolo con la ficción usando, por ejemplo, la expresión cine de lo real”. Las personas movidas por el interés de un asunto en particular se identifican con una serie de preocupaciones éticas y sociales que plantean ciertos documentales y acaban por descubrir el “lenguaje especial” del cine documental.

El Manifiesto de Documè -un texto inspirador sobre el papel del cine documental hoy en día escrito por Thierry Garrel– se basa en la idea de que, ahora más que nunca, estamos inmersos en un movimiento que busca nuevos instrumentos de reflexión mientras que los medios de comunicación habituales ya no parecen ofrecer formas de comprender el mundo, ni contribuyen a la construcción de un pensamiento o a la fijación de la memoria. Sin embargo, y por oposición a estos, el documental, con su propio ritmo y como “medio de expresión y conocimiento por excelencia”, parece ofrecer una respuesta a esta necesidad, descubriendo y compartiendo, “expandiendo los horizontes del paisaje humano”.

El proyecto Documè, basado en esta idea de documentales, es un modelo- una práctica- que se desarrolla en paralelo a pesar de las constricciones y barreras a la distribución de obras cinematográficas de producción no comercial. Aunando una cierta idea del cine y de la sociedad, es un proyecto de ciudadanía que reclama para sí mismo la posibilidad de hacer un mundo diferente y que, en cierta medida, en sí mismo es prueba de esa posibilidad.

Documè TiVù: La televisión del documental
Documè Tivù fue inaugurada el 3 de junio de 2006, auspiciada por Tiscali, una gran empresa de Internet y telecomunicaciones. Comenzaron con 23 filmes del catálogo ya existente de Documè disponibles para su descarga por 2,5 euros. El filme, en formato de fichero de video, puede ser visto durante 48 horas a partir del momento en que fue abierto por primera vez. A partir de ese momento, el fichero se autodestruye, es decir, queda inutilizado para nuevos visionados.

A pesar de que se parezca más a un video club que a una televisión, este sistema relativamente reciente de distribución de contenidos comienza a merecer el interés de otros organismos normalmente asociados al cine, como por ejemplo el canal ARTE y el proyecto Arte-VOD.

Documè Tivù ha conseguido hasta ahora 2000 pedidos (números estimados). Con esta nueva extensión on line del Circuito Independiente, la Asociación insite en una actitud descomprometida con los formatos como forma de divulgación del documental.

—-

Artículo de Catia Salgueiro extraído de Docs.pt, Octubre 2006. Traducción: Elena Oroz.

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO