Sicko

Michael Moore estrena su último documental, Sicko, donde repite los mismos esquemas que utilizó en sus otros tres largometrajes anteriores. Una manera de hacer que cada vez va claramente a menos. Sicko pretende denunciar el funcionamiento perverso de la sanidad norteamericana, la cual, según el autor, es un negocio lucrativo que margina a los más […]


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Sicko

Michael Moore estrena su último documental, Sicko, donde repite los mismos esquemas que utilizó en sus otros tres largometrajes anteriores. Una manera de hacer que cada vez va claramente a menos. Sicko pretende denunciar el funcionamiento perverso de la sanidad norteamericana, la cual, según el autor, es un negocio lucrativo que margina a los más necesitados en lugar de un servicio básico para el bienestar de una sociedad.

A este producto audiovisual resulta violento llamarle “cine”, “cine documental” o incluso “película”. La forma en que Moore aborda el proyecto tiene exclusivamente fundamentos periodísticos (investiga, entrevista, aporta cifras y datos sobre el tema debatido…) con lo que se aproximaría más a un reportaje, si no fuera porque su manera de entender el periodismo es bastante peculiar (no contrasta fuentes, tiene predilección por los entrevistados que lloran, manipula – en el peor sentido de la palabra – y “construye” burdamente las escenas…). Es una subespecie de periodismo barriobajero. Trata a los espectadores como si fueran niños de tres años, explicando todos los temas de una manera muy obvia, simplificada, superficial… no deja preguntas en el aire, no insinúa, simplemente él tiene la verdad absoluta. Los malos son muy malos, los buenos son muy buenos. Y se acabó.

En los primeros 100 minutos nos cuenta bobamente la especulación de la industria sanitaria norteamericana frente a lo bien que funciona la sanidad en algunas ciudades o países del mundo occidental (no ha venido a España) como París, Londres o Canadá, donde se deshace en elogios repitiendo la gastada línea humorística que en Bowling for Columbine usó con los canadienses. El cuarto de hora restante es más provocativo. Viaja hasta Cuba en lancha, filmando desde un helicóptero, con varios bomberos que trabajaron y enfermaron en Nueva York a raíz del atentado del 11-S. En la isla realiza dos acciones, la primera muy perversa. Moore “denuncia” que en la base militar de Guantánamo, capital mundial de la violación de los derechos humanos en el S.XXI, los detenidos – presuntos autores del 11S – tienen mejor asistencia sanitaria que las víctimas de ese atentado. Una idea facha, retrógrada, ultranacionalista. Moore, el izquierdista, el progresista (incluso tontea hipócritamente con Karl Marx) se pasa por Guantánamo para soltar esta memez y no protesta por las torturas, vejaciones y humillaciones que allí seres humanos inocentes e indefensos sufren desde hace años. Ni lo cita. Quien calla, otorga.

La segunda acción se basa en presentarse con los bomberos en suelo cubano. Estos se encuentran con una sociedad más pobre pero que tiene un sistema sanitario de mejor calidad que les resolvería sus problemas físicos a un precio asequible o incluso gratuitamente. Lágrimas, lágrimas, y más lágrimas, un uso criminal de la música, y de nuevo un análisis poco equilibrado del gobierno de la isla. En todo caso esta idea es realmente provocativa para la mentalidad de gran parte del pueblo de Estados Unidos.

En las entrevistas publicadas con Michael Moore en diversos medios (y sucederá con todas las chorradas que soltarán la mayoría de los periodistas cuando la película se estrene en España) se habla de política, se habla de polémica, se habla de dinero… pero nadie pregunta nada sobre cine. Moore dirigía en los 90 TV Nation, un divertido espacio televisivo, del cual estos trabajos tienen bastante herencia. Quizá un jocoso programa en la pequeña pantalla sería su distribución más adecuada, pero sin duda no la más rentable. Desde Roger and me, primer documental al que dedicó 7 años de trabajo retratando el deterioro de su ciudad natal, Flint, hasta Sicko, su esquema se mantiene pero su ingenio se hunde. ¿Es capaz de hacer algo diferente?

FICHA TÉCNICA
Director: Michael Moore
Producción: Michael Moore, Meghan O’Hara, Anne Moore
Dir. fotografía: Christoph Vitt
Montaje: Geoffrey Richman, Chris Seward,Dan Swietlik
Efectos visuales: Andy Mastrocinque, Franklin S. Zitter
Música: Erin O’Hara
País y año de producción: Estados Unidos, 2007.

7 Comentarios

  1. Jose Negrete 04/07/2007 | Permalink

    Ojú. Vaya repaso.

    Ahora la tendré que ver, claro… Pero me esperaré al DVD. :-)

  2. Paolo 04/07/2007 | Permalink

    Cuanta razón, Freixas. Michael Moore perjudica la causa que quiere defender, porque ofrece a esa derecha que tanto critica un sinfín de razones para atacarlo. Deja tantos flancos abiertos que su producto se hunde sólo.

  3. Jordi Oriola 05/07/2007 | Permalink

    A mi, lo siento, me encanta Moore. Me gusta el hecho de convinar arte y activismo, y ante una batalla entre los dos, prefiero un poco más de activismo que no un poco más de arte.

  4. Baldrick 24/08/2007 | Permalink

    A mi un tipo que tiene “películas” de gran presupuesto (¿sabes el dinero que vale comprar los derechos de las decenas de canciones que usa en sus películas? ¿los grandes desembolsos en publicidad?) no me parece un activista. Veo mucho más activismo en la pobreza económica de las pelis de Pedro Costa (la pobreza económica de sus personajes, cine hecho con los elementos básicos e imprescindibles para rodar y poco más). Y casualmente Costa tiene una gran riqueza artísitica. Moore se ha convertido en un payaso del partido demócrata, una marioneta más del sistema, como puede serlo Mickey Mouse o la última estrella de la NBA. Ni activista, ni cineasta.

  5. LoveSick 30/08/2007 | Permalink

    Siendo de sus largometrajes de ficción el más flojo de todos y sin duda el más demagógico maniqueo, hay una serie de propuestas que no son nada desdeñables, desde la idea global de la película hasta el mosaico de casos denunciados o su idea de cambiar la realidad existente mediante la obra fílmica, algo que existe en todas sus películas.
    Por otro lado también hay que tener en cuenta el contexto sumamente industrializado de sus películas: Moore y su equipo son gente de televisión que no sólo llevan muchísimo tiempo trabajando en ese medio sino que también saben ejercitar la manipulación necesaria para generar un impacto en el espectador. Moore nunca hará grandes películas por muy buenos que puedan ser sus documentales, en cambio otros directores como Wang Bing (desgraciadamente no he podido ver nada de Pedro Costa) sí lo conseguiran ya que sus obras son auténticas por sí mismas, sin recurrir a efectismos de ningún tipo. No obstante y en favor de Moore hay que decir que gracias a su método ha conseguido llegar a una gran cantidad de personas y muchísimos casos cambiar la engañosa percepción de la realidad que poseían muchos estadounidenses… ¿seguirá siendo tan incisivo cuando cambie el partido del gobierno?

  6. Arcelia 05/03/2008 | Permalink

    Sicko.

    “Los dejan hacer lo que les da gana,” hablando de las compañías de seguros médicos. “Cobran lo que quieren, deberás ser perfectamente bien balanceado, ni gordo ni flaco, ni antecedentes familiares de mala salud, y rogar mucho a Dios para que exista el milagro de ser candidato a asegurarte.
    Y los que tenemos seguro, a la hora de estar hospitalizados, aparte de peleas con los médicos representantes, y de estar enfermo, estás encamado con tu malestar, o quizás operado y no estás seguro de que si tu seguro procederá. No hay control gubernamental, y francamente no arreglaremos nuestro sistema hasta que eliminemos esas compañías privadas de seguro. Y mejoremos nuestro sistema de salud. ¿Tienes dinero? Entonces puedes asegurarte salud.

  7. Velocidad de la Luz 15/05/2009 | Permalink

    El malísimo documental “Sicko” se ha estrenado en los Cines Verdi – una de las pocas salas “de culto” de Barcelona, de las pocas en VO, de las pocas que teóricamente programan o programaban cine independiente de calidad – más de dos años después de su estreno en Estados Unidos. (applause please para el propietario y el programador de los Cines Verdi).

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