Requiem for Billy the Kid

Réquiem por el último forajido Al inicio de Réquiem for Billy the Kid, Tom Sullivan, sheriff del condado de Lincoln, reconoce la admiración que de pequeño sentía por Pat Garrett, hoy lleva con dignidad y orgullo la placa que años atrás llevó el verdugo de Billy el Niño. La película arranca con la investigación del […]


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Requiem for Billy the Kid

Réquiem por el último forajido

Al inicio de Réquiem for Billy the Kid, Tom Sullivan, sheriff del condado de Lincoln, reconoce la admiración que de pequeño sentía por Pat Garrett, hoy lleva con dignidad y orgullo la placa que años atrás llevó el verdugo de Billy el Niño. La película arranca con la investigación del sheriff Sullivan para acabar con los rumores de que Billy no fue realmente asesinado en julio de 1881 a manos de Garrett, si no que huyó de su asesino y acabó sus días envejeciendo en Hico, un pequeño pueblo de Texas. A partir de esta investigación la realizadora francesa Anne Feinsilber explora las raíces del mito y los ecos que aún hoy resuenan de ese pasado legendario. Con la voz en off de la directora como guía y a lo largo de un itinerario por los escenarios donde se forjó la leyenda conoceremos a las gentes que hoy los habitan, y mientras estos rememoran al mito se van trazando lazos entre pasado y presente, desde la nostalgia por una herencia de rebeldía hasta el consabido y casi fetichista apego por las armas de fuego (ahí Feinsilber retrata a sus personajes con un distanciamiento y un respeto alejados del entertainment más carnavalesco de Michael Moore).

La voz de la compositora Claire Diterzi entonando la letra de Knocking on heaven’s door también ilustra esa relectura con puntos de vista nuevos de temas del pasado (no deja de ser curioso la presencia de tanta voz femenina en una película en la que apenas aparecen mujeres frente a la cámara, detalle que la misma directora destacaba en una entrevista).

En una escena clave de la película el sheriff Sullivan y otros habitantes de Lincoln desenfundan las armas para recrear la ‘Guerra de Lincoln County’, un episodio histórico que marca el inicio de la carrera criminal de William H. Bonney, alias Billy the Kid. Personajes reales jugando a ser forajidos de leyenda … no será éste el único momento en que la realizadora cruce las fronteras que separan documental de ficción, a lo largo de toda la película Anne Feinsilber juega con todo recurso representativo real o ficticio a su alcance para evocar al mito. Prueba de ello son el uso de fragmentos de Pat Garrett y Billy the Kid y El zurdo de Sam Peckinpah y Arthur Penn como apoyo al relato de los acontecimientos históricos y, sobre todo, la resurrección del mismo Billy que, interpretado por Kris Kristofferson (el Niño de ficción por excelencia), desde el off de la narración recuerda su tiempo, amistades y asesinatos, dialoga con la directora y hasta le tira los tejos (para que luego digan que no llegó a viejo). Horizontes del oeste filmados en religioso formato scope son el telón de fondo de ese diálogo imaginario. Además el mismo Kristofferson aparece como entrevistado (haciendo, ahora sí, de si mismo), así como Rudy Wurlitzer, el guionista de Pat Garrett y Billy the Kid.

Si al principio puede parecer que el interés del documental es seguir un proceso policial sobre la auténtica identidad de Billy, pronto nos daremos cuenta de que la búsqueda de la realizadora se centra en la cara más trágica y romántica del mito, el mismo perfil del personaje que trazó Sam Peckinpah en Pat Garrett y Billy the Kid. En pos de ese ideal romántico Feinsilber establece paralelismos entre los itinerarios vitales y artísticos de Arthur Rimbaud y Billy el Niño, y sus respectivas relaciones de amistad y violencia con Garret y Verlaine. El forajido americano y el poeta francés comparten la misma condición de niño prodigio, además de un espiritu rebelde, inconformista y marcado por la tragedia.

Voces del presente se mezclan con ecos del pasado, testimonios reales con voces de ficción para tejer una reflexión sobre el paso del tiempo y la derrota del espíritu rebelde frente a nuevos valores más conservadores. El hecho de que la realizadora resucite a Billy no sólo es una (excelente) licencia narrativa y poética, es además algo que los personajes de la película piden desesperadamente. En una época en la que los Pat Garretts se han hecho con el poder en Estados Unidos (una idea que sugiere precisamente el guionista del film de Peckinpah), la recuperación de los viejos mitos en su aspecto más inconformista y combativo se revela imprescindible. ‘Acabaron con los bisontes, acabaron con los indios y acabaron con los desperados, la muerte de Billy es el último paso en la civilización del territorio’ sentencian a lo largo de la película. La llegada de la ley y el orden debía cobrarse sus víctimas, y con ellas desapareció un espíritu que hoy más que nunca se hecha de menos.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Anne Feinsilber
Guión: Jean-Christophe Cavallin, Anne Feinsilber
Fotografía: Patrick Ghiringhelli
Montaje: Pauline Gaillard
Música: Claire Diterzi
Producción: Jean-Jacques Beineix, Carine Leblanc
País y año de producción: Francia, Estados Unidos, 2006.

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