Last Days

«Al principio, he de confesar que tenía mucho de biografía, pero me di cuenta de que era el camino equivocado. Explicar una vida es imposible. Se trata de los días perdidos de una existencia breve e intensa». (1) Tras la vacilación, Gus Van Sant lo vio claro. Tomar un suceso —la muerte de Kurt Cobain—, […]


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Last Days
«Al principio, he de confesar que tenía mucho de biografía, pero me di cuenta de que era el camino equivocado. Explicar una vida es imposible. Se trata de los días perdidos de una existencia breve e intensa». (1) Tras la vacilación, Gus Van Sant lo vio claro. Tomar un suceso —la muerte de Kurt Cobain—, prescindir de los hechos documentados y erigir un relato que honrase (por medio de la abstracción) la memoria del mito colectivo.

En Last Days (2005) no hay lugar para el líder de Nirvana, pero sí para Blake, ese joven retraído que se nos presenta (en un primer trazo) como remedo del “hombre primitivo”: andar errático, murmullo ininteligible e instintiva hermandad con la tierra, el agua, el fuego y el aire. El hombre, aquí sonámbulo, observado como un elemento más de la naturaleza. A priori, todo muy físico en una obra particularmente espiritual, pues no es hasta Last Days cuando Van Sant, retratista de cuerpos en movimiento, se atreve a visualizar la (incorpórea) ascensión del alma.

Insertada en la llamada “Trilogía de la Muerte” —¿Tetralogía si pensamos en Paranoid Park (2007)?—, Last Days deambula por los senderos ya perfilados por sus antecesoras: Gerry (2002) y Elephant (2003). Sendero temático —adolescencia, desconcierto, muerte—, sí, pero será la “materia formal” la que imponga el paso a ritmo de travelling flotante. Y lo hará sin presentar fáciles asideros. No existe una ubicación temporal ni geográfica. Tampoco hay espacio para inquirir las ansiedades o motivaciones de los personajes. Ni siquiera sabemos con seguridad qué papel juegan en la vida de Blake los cuatro inquilinos (Luke, Asia, Scott y Nicole) que ocupan su casa, suerte de sumidero a orillas de un lago donde van a parar toda clase de individuos, cada uno con su verdad. La propuesta, por tanto, vaga entre los pliegues de una vigilia, recuperando ciertas acciones para prensarlas con un segundo punto de vista, aunque siempre en torno a la figura de Blake. La propuesta, en definitiva, asume como propia la siguiente ecuación: no hay revelaciones (argumentales) y sí contemplación (narrativa), luego prevalece lo abstracto.

En la concepción del relato de Last Days, tan importante como la imagen es el sonido. Gus Van Sant, que ha forjado la “Trilogía de la Muerte” con el mismo equipo de producción, fotografía y sonido —Dany Wolf, Harris Savides y Leslie Shatz, respectivamente—, se emplea a fondo para diseñar un soundtrack que aglutine todas las resonancias posibles. Aquí, la presencia, por ejemplo, de The Velvet Underground (Venus in Furs) actúa a un mismo nivel que el timbre de un teléfono o el tañido de unas campanas: ecos sensoriales, casi fantasmales, que sugieren lo concreto y acentúan lo indefinido.

En este sentido, dos escenas, las dos musicales, la dos con Blake como ejecutor, sirven de ejemplo. That Day es lo indefinido. Un plano general desde el exterior del salón de ensayos toma distancia y se aleja, cada vez más lentamente, del proceder de Blake, quien encadena guitarra, alaridos y batería. La presencia sonora, catártica, hace innecesario asomarse al interior. Cuanto más lejos, más cerca e intenso. (2) Por su parte, la escalofriante Death to Birth podría representar lo concreto e inmediato. Un plano lateral desde el interior de ese mismo lugar de ensayos, un plano estático de ocho minutos, nos muestra a Blake tomando posiciones ante la batería, pero abrazando su guitarra. Tras una no-conversación con Luke, ya en soledad, Blake despliega cada una de las estrofas de ese cántico de muerte. Cuando éstas finalizan («Oh, It’s a long lonely journey from death to… birth»), no volverá a pronunciar palabra. Y no hará falta, pues la atormentada declaración de intenciones está ya formulada.

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(1) Gus Van Sant, en declaraciones publicadas en El Cultural (El Mundo) del 21-27 de junio de 2007. Entrevista realizada por Beatrice Sartori.
(2) Curiosamente, existe una escena alternativa, rodada en plano casi cenital, que concentra su mirada en el interior de la estancia. Tanto That Day como Death to Birth son composiciones de Michael Pitt (Blake), integrante del grupo Pagoda.

Last Days se estrenó en salas comerciales de nuestro país el 22 de junio.

FICHA TÉCNICA
Dirección, guión y montaje: Gus Van Sant
Intérpretes: Michael Pitt, Luckas Haas, Asia Argento, Scott Patrick Green, Nicole Vicius
Fotografía: Harris Savides
Sonido: Leslie Shatz
Productor: Dany Wolf (HBO Films)
Distribuidora: Vértigo
País y año de producción: Estados Unidos, 2005

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