Espejos rotos

Tercer volumen de la colección ‘Textos Documenta’, asociada al Festival Internacional de Documentales Documentamadrid, Espejos Rotos realiza una cartografía del documental estadounidense contemporáneo. Existen, por tanto, dos puntos de partida interesantes: uno, la (aparente) consolidación de una línea editorial vinculada a uno de los festivales de documental aparecido los últimos años a nivel nacional. Dos, la insistente conciencia panorámica que la autora postula en todo momento, lo que convierte al libro en una introducción a un campo tan amplio y de difícil ubicación como las variables documentales ‘yankees’ de los últimos años.


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Espejos RotosTítulo: Espejos Rotos. Aproximaciones al documental norteamericano contemporáneo
Autora: María Luisa Ortega
Editorial: Ocho y Medio
Páginas: 405
Año de publicación: 2007
ISBN-13:978-84-96582-30-9

Tercer volumen de la colección ‘Textos Documenta’, asociada al Festival Internacional de Documentales Documentamadrid, Espejos Rotos realiza una cartografía del documental estadounidense contemporáneo. Existen, por tanto, dos puntos de partida interesantes: uno, la (aparente) consolidación de una línea editorial vinculada a uno de los festivales de documental aparecido los últimos años a nivel nacional. Dos, la insistente conciencia panorámica que la autora postula en todo momento, lo que convierte al libro en una introducción a un campo tan amplio y de difícil ubicación como las variables documentales ‘yankees’ de los últimos años.

Estas dos consideraciones previas, que van de la mano, son imprescindibles para situar el calado y la tirada de un proyecto como el que nos ocupa. En primer lugar, porque parece indudable que los festivales y sus múltiples iniciativas han ido copando un terreno en este país que, en principio, debería verse complementado (si es que no tendrían que ser los festivales mismos el complemento) por el trabajo de filmotecas y demás instituciones con afán divulgativo y didáctico vinculadas con el cine y el audiovisual. La agresiva política festivalera de los últimos años resulta en un goteo constante de libros de muy variado interés pero con características comunes en cuanto a su modo de producción: rapidez, economía de medios investigadores, visibilidad inmediata (aunque casi nula fuera del propio festival) y ligazón obvia con la programación del evento en particular. Indudablemente una cuestión de fondo es saber qué papel deberían tener estas publicaciones en un mercado editorial tan anómalo como el español, en el que la desaparición de firmas consolidadas en el terreno de la comunicación, el conservadurismo de la gran mayoría de filmotecas y el prácticamente irrelevante papel de las prensas universitarias dejan un panorama baldío para la publicación de estudios de mayor enjundia. Pero el trasunto reviste mayor complejidad si cabe. Es decir, el monopolio de las publicaciones sobre estudios fílmicos en español por parte de los programadores y directores de festivales. Así pues, hoy por hoy la visibilidad y supuesta lectura de trabajos sobre cine queda relegada a las mencionadas publicaciones festivaleras, muy irregulares en su calidad y, como demuestra la presentación del director de Documenta de Espejos rotos, con un escaso rigor crítico a la hora de plantear los presupuestos intelectuales y los intereses culturales de una empresa como la presente.

Dicho esto, pasemos al análisis del volumen. En primer lugar, destacar la voluntad didáctica que mueve a María Luisa Ortega y Noemí García en el planteamiento del libro. No obstante, Espejos rotos tiene un cierto aire enciclopédico que pretende ni más ni menos que abarcar un basto y complejo territorio. Para ello, el libro se ofrece como material de consulta, con una primera parte de desarrollo expositivo por parte de Maria Luisa Ortega, una segunda donde Noemí García realiza entradas de los/las directores/as más destacados/as y una tercera y última donde se recogen traducciones de entrevistas a algunas de dichas personalidades del documental estadounidense contemporáneo. Por consiguiente, y queda dicho desde la primera página y la contraportada, Espejos Rotos “no se presenta como un estudio exhaustivo de la producción documental de las últimas décadas en Estados Unidos” (contraportada). Más bien pretende “esbozar una guía de problemáticas y preguntas, de tendencias y tensiones que ayuden en el futuro a penetrar en esa historia reciente del documental norteamericano en la que se encuentran incesantes claves para entender la nueva edad del documental en su conjunto” (p. 226). En definitiva, estamos ante una empresa divulgativa, que no trabajo de investigación en sentido estricto. Y aquí está la miga del asunto. Es decir, Espejos rotos es el trabajo serio, disciplinado y erudito de una investigadora que tiene en su haber textos muy jugosos sobre documental (“Documental, Vanguardia y Sociedad. Los límites de la experimentación” en Documental y Vanguardia (Cátedra, 2005) o “Historias naturales e historias morales. El nuevo documental americano” en Dentro y fuera de Hollywood (Festival Internacional de Gijón, 2004), ambos libros vinculados a festivales de la península) pero que no tiene el calado ni las pretensiones de otras incursiones puntuales y de mayor alcance de la profesora Ortega. El rigor de la autora al tratar la multitud de fuentes, el exhaustivo trabajo de referencias y la multitud de pistas que deja el libro son francamente encomiables. En este sentido, el volumen cumple con creces sus objetivos y quien pretenda bucear en las procelosas aguas del documental estadounidense reciente encontrará aquí un buen punto de partida. El análisis del trabajo de Errol Morris es apasionante y el trabajo de reflexión epistemológica sobre el documental es fruto de un análisis concienzudo de varias de las películas abordadas.

Y sin embargo, el lector iniciado echará de menos una aproximación transversal que entre en profundidad en el tema del libro: el documental norteamericano contemporáneo. En otras palabras, Ortega vuelve a hacer gala de sus amplios conocimientos sobre el documental, en la que es una de las más destacadas investigadoras a nivel nacional sobre el tema. Pero tanto los parámetros culturales y sociales propios de Estados Unidos como el tratamiento cronológico e historiográfico (el libro analiza desde filmes como Gates from Heaven (Errol Morris) de 1978 hasta obras del año 2006) requerirían quizá de mayor reflexión y precisión. Sí es cierto que el libro ofrece aproximaciones a temas candentes en el imaginario estadounidense como las minorías, el compromiso político o la fascinación mitológica por las figuras populares. Además, las diferentes tradiciones documentales de USA aparecen como jalones de los nuevos realizadores, demostrando el dominio de anteriores manifestaciones documentales por parte de Ortega y la pertinente vinculación con el cine directo o el cine social de otros realizadores y otros momentos históricos de Estados Unidos. Pero al conjunto le falta vuelo y la opción del diccionario de directores y de las entrevistas traducidas en la época de la wikipedia resulta cuestionable, ya que uno habría deseado mayor extensión en el recorrido de otros apartados del libro.

Quizá estemos ante un pequeño desencuentro por parte de este lector, que ciertamente esperaba un libro de mayor calado que profundizara sobre la complicada situación del documental estadounidense en el contexto audiovisual contemporáneo. Lo que no es óbice para reconocer el destacado recorrido que María Luisa Ortega atesora como profesora, pensadora y divulgadora del documental en nuestro superficial panorama cultural y el hecho de que, recordémoslo, estamos ante un trabajo de divulgación. Y en ese sentido, Espejos rotos queda como un apreciable esfuerzo y un recomendable resultado por hacer más comprensible y cercano el ingente y complejo terreno del cine documental USA. Que el libro encuentre sus lectores, que haya público para este tipo de propuestas en nuestro país, que el mercado editorial español sea irregular y que el estado de la investigación social y cinematográfica en nuestro contexto sea decrépito son cuestiones aparentemente tangenciales pero que deberíamos empezar a debatir como centrales de nuestro compromiso profesional, cultural y político. Que los lectores de María Luisa Ortega quedemos a la espera de un trabajo de investigación sobre documental en condiciones (económicas, temporales, editoriales) y de que en el futuro alguien penetre en todas o algunas de las cuestiones que plantea el volumen queda fuera de toda duda. Por consiguiente, sólo queda animar a Ortega a que siga reflexionando sobre el documental y, efectivamente, despejar el camino para que futuros/as estudiosos/as se acerquen a tan apasionante campo con una obra de referencia tan completa como la presente bajo el brazo.

2 Comentarios

  1. jfcls 10/09/2007 | Permalink

    Entre este texto y el de Sergi Mesoneros casi os sale un monográfico festivales. Me parece algo muy interesante…, no sólo por la proliferación de los mismos, sino por la centralidad que están tomando como institución cinematográfica. La pregunta es: ¿por qué nadie se pregunta a que se debe ese fenómeno? ¿es por que todo el mundo está bien acodado en alguno de esos eventos y nadie se atreve a levantar la voz? ¿o soy yo demasiado suspicaz? No entinedo como ninguna revista de esas de papel, ni siquiera esas que se consideran a sí mismas más serias y exquisitas, se preguntan mínimamente por este fenómeno y su reprecusión en la superficie de la cinematografía española, principalmente pero no sólo, en lo que se refiere a la circulación de películas. Que nadie desespere, los efectos sobre la producción también se empiezan a notar… y no creo que de forma positiva

  2. Who!, la primera vez que vi éste documentar y también, puedo decir que la primera vez que leí sobre este libro, la verdad he que quede muy fascinado. Ya que el propio deja mucho ala imaginación, al pensar, etcéteras.

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