Cocalero

Se ha estrenado este verano en España el documental Cocalero, donde el realizador Alejandro Landes intenta aproximarse a la figura de Evo Morales durante la campaña que le llevó a la presidencia de Bolivia, así como también quiere explicar la situación social y étnica del país y la lucha por la defensa de la hoja […]


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Se ha estrenado este verano en España el documental Cocalero, donde el realizador Alejandro Landes intenta aproximarse a la figura de Evo Morales durante la campaña que le llevó a la presidencia de Bolivia, así como también quiere explicar la situación social y étnica del país y la lucha por la defensa de la hoja de coca ante los ataques militares de Estados Unidos a las cosechas. Muchos propósitos y de gran envergadura para un solo largometraje de 90 minutos.

Pero empezaremos hablando de técnica y planes de rodaje, pues en este caso se hace inevitable. Cocalero está mal filmada. Por una banda por que no hay premeditación en lo que se va a grabar, la sensación es que se grabó al estilo “tu graba y luego ya veremos” y al final se le pretende dar una coherencia que ya es imposible. No es prohibitivo filmar así, algunas películas (y muchas secuencias) se llevan a cabo de esta manera, pero se necesita intuición, experiencia y gran técnica (o querer contarlo de una manera distinta a los patrones más habituales, y no es el caso). Estas carencias de planificación también repercuten en el guión, como veremos posteriormente.

Por otra banda está mal filmada porque hay decenas de molestos golpes, violentos y constantes reencuadres con el zoom, desenfoques, encuadres raros y malos, lecturas de la luz incorrectas… Algunas tomas concretas es difícil comprender como se han dado por buenas en la sala de montaje. El lenguaje cinematográfico para filmar una secuencia y la calidad técnica mínima para llevarla a cabo son en este trabajo inexistentes. Por lo tanto deberíamos pensar si podemos denominar a Cocalero como “película”.

Por lo que respecta al guión, el director quiso seguir pautas similares a las del cinema direct, sin conseguirlo. La estructura se basa en seguir a Evo durante la campaña electoral que le llevará finalmente a la victoria, pero la continuidad es intermitente, el hilo se pierde en decenas de “enanitos”, recovecos del guión, callejones sin salida, pequeñas historias inconexas. Sin haber leído la sinopsis antes de empezar a ver la película es difícil comprender que se trata de un seguimiento de la campaña electoral, pues apenas hay mítines, reuniones del partido, manifestaciones, etc. No se rodó casi nada de la jornada electoral y absolutamente nada de la victoria de los indígenas en las urnas, fecha histórica para Bolivia, y que habría sido un clímax final, aunque previsible, espectacular. Sus aproximaciones al tema de la hoja de coca, la lucha de las mujeres, el indigenismo, son aportaciones de contenido superficial que podrían formar parte de un reportaje irregular si como mínimo estuvieran bien grabadas. Media docena de planos finales del equipo de sastres encargados de confeccionar el traje con el que Evo será investido tratan de salvar el Titanic cuando ya está en el fondo del mar. Igual que la tarea en la sala de montaje, con semejante material es complicado hacer algo digno.

Hay algunos fragmentos destacables por su contenido. Consigue en breves destellos sonsacar algunas características de Evo: hombre tranquilo, inteligente, amante del fútbol. Muy cómodo en su ambiente campesino: bañándose en calzoncillos en un río con sus amigos y colaboradores, o charlando con una cerveza en la mano en un humilde bar. Pero está tan horriblemente filmado que se alza una barrera infranqueable para penetrar en el personaje.

Ni cinema direct (Primary, Robert Drew), ni Guzmán (La batalla de Chile, parte I), ni la polémica pero bien construida y filmada La revolución no será televisada (Kim Bartley y Donnacha O’Briain, 2003)… A quilómetros luz. Dice el director: “Llegué a La Paz por primera vez la mañana del día uno de octubre de 2005, a 80 días de las elecciones” . Y dijo Picabia: “Pour que vous aimiez quelque chose il faut que vous l’ayez vu et entendu depuis longtemps, tas d’idiots”. (1) Añado a Guerín: “desconfío enormemente de algunas formas de cine social que se amparan en el prestigio o las bondades de las causas que muestran y se desentienden completamente de su medio; pienso que toda película, documental o no, tiene un compromiso con el mundo que está retratando, pero también con su propio medio, con el cine”. (2) No logro asumir porqué Cocalero llegó a pasarse a 35mm, proyectarse en salas de cine y hasta a seleccionarse en el (¿prestigioso?) Sundance 2007. Victorias como la de los indígenas en Bolivia merecen buenas películas.

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(1) “Para que ameis alguna cosa es necesario que la hayais visto y entendido durante largo tiempo”.

(2) José Luis Guerín a “Al otro lado de la ficción. 13 documentalistas españoles contemporáneos”, coord. Josetxo Cerdán, Casimiro Torreiro, eds. Cátedra (Madrid) 2007.

FICHA TÉCNICA
Director: Alejandro Landes
Guión: Alejandro Landes
Fotografía: Jorge Manrique Behrens
Montaje: Lorenzo Bombicci, Jorge Manrique Behrens, Kate Taverna
Música original: Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman
Producción: Julia Solomonoff
País y año de producción: Argentina, Bolivia, 2007.

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