Why didn’t anybody tell me it would become this bad in Afghanistan?

Presentado en la pasada edición del Festival de Rótterdam, Why didn’t anybody tell me it would became this bad in Afghanistan? del holandés Cyrus Frisch presume de ser el primer largometraje rodado (casi) en su totalidad con un teléfono móvil que se proyecta en un certamen de primera categoría. Y también, el primero que se […]


    Post2PDF

Why didnt anybody tell me

Presentado en la pasada edición del Festival de Rótterdam, Why didn’t anybody tell me it would became this bad in Afghanistan? del holandés Cyrus Frisch presume de ser el primer largometraje rodado (casi) en su totalidad con un teléfono móvil que se proyecta en un certamen de primera categoría. Y también, el primero que se estrena en salas cinematográficas (en Holanda y Bélgica). Aunque quienes han tenido la oportunidad de verlo en pantalla grande, incluso su propio director, comentan que se trata de una experiencia desorientadora, que hasta puede provocar dolor de cabeza. Su textura digital de baja definición, los movimientos bruscos de cámara y sus imágenes altamente pixeladas contribuyen decididamente a este efecto.

Si en los años 60, las cámaras ligeras y el sonido sincrónico revolucionaron el documental consiguiendo un cine “no controlado”, en el que el director adoptaba el papel de mero observador y captador de una realidad que no se distorsionaba por su presencia, el uso de los teléfonos móviles- mucho más manejables y cuya calidad de imagen continua mejorando – podría hacer renacer las ambiciones utópicas cine directo y constituir un paso más hacia la ansiada invisibilidad del cineasta. En Why didn’t anybody… encontramos muchos de los trazos estilísticos del direct cinema, aquellas marcas que garantizaban que el cineasta estaba al servicio de una realidad que por momentos parecía escapársele: una “shaky camera” en constante movimiento a través de barridos, bruscos reencuadres y zooms. Aunque con la significativa diferencia de que aquí cuanto más trata de acercarnos la cámara al objeto, más se nubla nuestra visión. De hecho, el director optó por grabar a una calidad inferior – 3.2 megapixels- de la que le permitía su teléfono Sharp 903.

Porque en Why didn’t anybody…, el trabajo de Cyrus Frisch apunta en dirección contraria a la del realismo clásico, el director no busca la imagen transparente de lo real, sino la imagen borrosa propia de un estado de conciencia trastornado. Esta subjetividad no sólo se desprende de un punto de vista y de una estructura narrativa a modo de diario, sino del intento de representar la subjetividad misma (lo que transcurre en la mente del cineasta-personaje) y de que el espectador comparta esta experiencia subjetiva. Con lo que esta película, a pesar de contener escenas de la vida real y servirse de la inmediatez del documental, entronca directamente en sus intenciones con el cine experimental y de vanguardia.

En sus primeros planos, Cyrus se presenta a sí mismo: vemos un rostro fatigado y una mirada ausente. A partir de entonces, su “móvil-visión” deambula en bicicleta por las calles de Ámsterdam, contempla a los vagabundos postrados en sus aceras, asiste a un violento altercado entre un inmigrante marroquí y el personal de seguridad de un supermercado, pasa tiempos muertos en casa y, a menudo, se detiene en su balcón para mirar la esquina de su calle, un escenario en el que jóvenes inmigrantes se enfrentan con la policía alertada por el resto de vecinos y donde un borracho grita “muerte, muéstrate”. A través de estas escenas fragmentarias, a menudo silentes y sin continuidad narrativa, que se engarzan con otras de paisajes y de carácter plástico, Cyrus perfila un personaje aislado y cabizbajo (su pie será un referente constante en muchos planos), carente de motivaciones y que transita por espacios desoladores, ya sea por su ausencia de vida o por las tensiones que de él emergen.

Why didn’t anybody… adquiere su sentido por la acumulación de sensaciones claustrofóbicas (que se explicitan en el vibrante plano del ojo del cineasta y su mirada vacía) y por el uso de asociaciones que tratan de emular el funcionamiento de la memoria. En este sentido, Cyrus recurre al uso del flashback para vincular a este personaje con el Afganistán que se menciona en el título. De su rostro pasamos a imágenes de bombardeos en Afganistán, de las obras en la esquina de su calle a las imágenes de unos niños que arrojan piedras y de coches que arden en el desierto, a máscaras antigás desperdigadas por la arena… Son éstas las únicas imágenes del filme rodadas en 35 mm, que se antojan como nítidas “imágenes-recuerdo” de la guerra frente al desdibujado y áspero presente del soldado en su regreso al hogar. Unas imágenes que, junto con ese plano final de una inmensa nube de humo que se extienden sobre Ámsterdam, aluden al significado último (y metafórico) del filme: la guerra no es tan lejana, en cierta forma ha cambiado nuestra percepción del entorno y ha hecho que aumente la paranoia y la intolerancia en nuestra sociedad occidental.

Sin llegar a ser un filme redondo (su débil estructura narrativa y los altibajos en el ritmo juegan decididamente en su contra), sí que estamos ante una propuesta a tener en cuenta por explorar la tensión entre realismo y abstracción propia de estas imágenes imperfectas (de baja definición y plagadas de píxels) a las que cada día estamos más acostumbrados a través del móvil o You Tube. Una “pixelvisión” o visión imperfecta que, sin embargo, parece colmar nuestras ansias de registrar y ver todo propia de los tiempos acelerados que corren.

FICHA TÉCNICA
Dirección, cámara, móntaje y producción: Cyrus Frisch
Intérprete: Cyrus Frisch
Compañía de producción: Stichting Filmkracht
País y año de producción: Holanda, 2007

Un Comentario

  1. albert 20/09/2007 | Permalink

    Crioso que utilices el término Pixelvisión porqué precisamente es así como se llegó a llamar la cámara de Fisher Price PXL-2000, de la que gente como la hija de James Benning, Sadie Benning se sirvió para sus filmes de la década de los noventa, antes de formar parte de Le Tigre.

    http://en.wikipedia.org/wiki/PXL-2000

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO