Goodbye, America

Frente al espejo y a medida que su rostro se oculta tras el maquillaje, aflora un Lewis nada ficticio, más humano y comprometido con su tiempo. Oksman nos introduce así al Lewis que combatió en la segunda Guerra Mundial, que acudió con su madre a sus primeras manifestaciones, y que lleva décadas denunciando las mentiras y los crímenes de su gobierno desde las ondas radiofónicas.


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Goodbye America

La canción Ol’Man River, popularizada por el musical Show Boat que en 1936 llevó al cine James Whale, retrataba la figura de un barquero afroamericano resignado a ser un espectador pasivo de la historia, no le importan ni las desdichas o las faltas de libertades que pueda haber a su alrededor. Paul Robeson cantó e intepretó el papel en dicha versión del musical; más adelante, sin embargo y en las versiones que interpretaría como cantante consagrado, cambió intencionalmente algunas las lineas del tema: si la canción origial empezaba ‘that’s the ol’man that I’d like to be’ (así quiero llegar a viejo), Robeson lo cambió por ‘that’s the ol’man I don’t like to be’ (no quiero llegar a viejo así). Puede que como actor en un musical aceptase encarnar a un negro resignado, pero fuera del musical, fuera de la ficción, nunca acataría ese papel. Robeson fue uno de los artistas de color más comprometidos con la defensa de las minorías y una de las voces más críticas contra administraciones racistas y clasistas… y su cabeza acabó cayendo como la de tantos otros que prefirieron no callar a someterse.

No parece accidental que el realizador brasileño Sergio Oksman eligiese Ol’Man River como columna sonora de su película Goodbye, America, y concretamente la versión de Robeson, sobretodo teniendo en cuenta que el protagonista del documental, Al Lewis, comparte esa doble faceta de artista-activista y es también alguien que usaría la voz como arma de denuncia y combate, hasta el fin de sus dias (a principios de 2006 antes de poder ver la película que le rinde tributo). Si algo no compartían Lewis y Robeson era el poder mediático, el cantante estaba en lo más alto de su carrera cuando fue acusado de antiamericano y criminalizado, en canvio Lewis “no era más que una voz en la radio-dice de sí mismo-, no era importante’, por ello no fue perseguido.

La película de Oksman se centra en el retrato en primera persona del actor Al Lewis, quien se haría popular en los años 60 gracias a la televisión como el abuelo de la Familia Munster. Oksman filma una entrevista-conversación en la sala de maquillaje donde el nonagenario actor dialoga con el maquillador Scott Sliger, mientras éste le va caracterizando como el entrañable abuelo vampiro. A pesar de esa premisa de puesta en escena, la faceta actoral de Lewis no es la que más interesa a Sergio Oksman: frente al espejo y a medida que su rostro se oculta tras el maquillaje, aflora un Lewis nada ficticio, más humano y comprometido con su tiempo. Oksman nos introduce así al Lewis que combatió en la segunda Guerra Mundial, que acudió con su madre a sus primeras manifestaciones, y que lleva décadas denunciando las mentiras y los crímenes de su gobierno desde las ondas radiofónicas.

Como álbum de recuerdos personal, el retrato de Lewis tiene momentos marcados por la emotividad, pero su reivindicación de la memoria no es tanto un ejercicio de nostalgia como una lección de compromiso con la historia y con la sociedad que nos rodea. “Quién no conoce la historia está condenado a repetir sus errores”, cita Lewis al inicio del film. No olvidar es importante para llegar a la vejez acompañado de un puñado de buenos recuerdos asegura Lewis, pero también para no repetir errores ni abandonar la lucha. Impagables imágenes nos muestran al recalcitrante anciano Lewis frente al micrófono de la radio insultando a los recientes miembros de la administración Bush.

Goodbye, America también enlaza con el cine de denuncia que certifica la defunción del sueño americano en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y particularmente a lo largo de la siniestra Caza de Brujas instigada por el senador McCarthy. Como ya han sugerido muchas otras películas (Good Night and Good Luck podría ser uno de los ejemplos recientes), la persecución y criminalización del pensamiento diferente al impuesto por la administración en la era McCarthy no fue más que un primer capítulo en un recorte de libertades que llegará hasta nuestros días. La voz de Lewis y una buena cantidad de archivo audiovisual de más de medio siglo nos llevan desde la euforia inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial hasta la caida de las Torres Gemelas, imágenes estas últimas comentadas por la apesumbrada voz de Lewis que desde las ondas lamentaba la catástrofe a la vez que invitaba (sin éxito como la historia reciente ha demostrado) a no dejarse llevar por los tambores de guerra que el mismo 11S se avecinaban.

La eficaz factura de la producción de Elías Querejeta refuerza y subraya el discurso de Lewis, aunque bastaría con filmarle hablando en primer plano con una puesta en escena más mínima aún que la que propone Oksman y la película se agunataría sólo por el incuestionable carisma de Al Lewis (el mismo Oksman reconocía que la mejor manera de dirigir a Lewis era no dirigirle). Ello no evita que entre el atractivo material de archivo visual aportado enontremos perlas como el mencinado Paul Robeson actuando en Rusia antes de que el comité de actividades antiamericanas le retirase el pasaporte arruinando su imparable carrera artística.

En definitiva, una película que se podría imaginar con muchas soluciones visuales, pero resulataría inconcebible sin la voz de Lewis. En las escenas más cercanas a la su muerte que nos muestra Oksman, Lewis aparece postrado en cama y debilitado por la edad, no deja de firmar autógrafos ni de dar caladas a un sensacional cigarro. Sin embargo, su voz ya no es la misma y sus silencios son cada vez más prolongados. Esos silencios son todo un contrapunto emotivo para un personaje capaz de hacerse entrañable y remover conciencias en apenas hora y media con el uso uso de una herramienta tan común como la voz.

Goodbye America está editada en DVD por Cameo. Fecha de lanzamiento: 29 de septiembre de 2007

FICHA TÉCNICA
Director: Sergio Oksman
Guión: Carlos Muguiro, Elías Querejeta, Sergio Oksman
Productor: Elías Querejeta
Directores de fotografía: Paul Mailman, Rafael de la Luz
Montaje: Ángel Hernández Zoido
Sonido: Julio Recuero, Gabrielle Weis
País y año de producción: España, 2007.

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