El creador frente al CCTV

Debido a la proliferación de cámaras de seguridad y de sistemas de vigilancia, (especialmente tras el 11 de Septiembre) la mirada artística y documental se interesa sobremanera en el CCTV y se dirige entonces en dos direcciones diferentes: una nos alerta de los peligros de una sociedad tipo Gran Hermano, la otra, vinculada con el videoactivismo, se presenta como práctica subversiva.


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Fotografía : Alejandro Bernal

Gran Hermano y Flia
Es debido a la proliferación de cámaras de seguridad y de sistemas de vigilancia, (especialmente tras el 11 de Septiembre) que la mirada artística y documental se interesa sobremanera en el tema y se dirige entonces en distintas direcciones. Por un lado aparecen una serie de documentales que ponen  de manifiesto los peligros de una sociedad tipo ‘Gran Hermano’, basado en la idea de vigilar y ‘ver’ sin ser visto como principio básico. Esta noción enfatiza la idea de Panóptico como modelo social, de la que habla Foucault, y se centra en el riesgo que supone la pérdida de la noción de privacidad e intimidad y el cambio hacia una sociedad dominada por la paranoia y sospecha estatal.

Son ejemplo de éste tipo de documentales los realizados en el Reino Unido, (nada raro si se tiene en cuenta que es el país con mayor número de cámaras de vigilancia del planeta): Suspect Nation de 47minutos del 2006 realizado por Channel Four, Every Step you Take del austriaco Nino Leither de 62 minutos hecho en el 2007, el documental animado Big Brother State (David Schart, 2007), el documental francés Big Brother City (2007), también acerca de Londres. En España por su parte, alumnos del Master en Documental de la Universidad Autónoma de Barcelona, realizan en el 2007, OP.1207-X. 10 historias de una sociedad vigilada, y premiado como mejor guión en la sección Nueva Autoría del Festival Internacional de Cine de Sitges 2007.

Otra directriz que toma el tema de la video vigilancia y los circuitos de CCTV proviene del activismo, y allí entra en acción directa el acto artístico-subversivo frente a la cámara, o frente al sistema de seguridad, como muestra reaccionaria y desacuerdo a las políticas de vigilancia. Dentro de éstos grupos se ubican los SCP (Surveillance Camera Players) de Nueva York, establecidos desde 1996, quienes hacen performances, caminatas, actos y tours frente a cámaras de vigilancia, disfrazados o con avisos en contra de una sociedad vigilante. Los SCP tienen el valor agregado de utilizar las mismas cámaras de seguridad para actuar frente a ellas y poner de manifiesto su desacuerdo. El medio es el mensaje como diría McLuhan.

Otro ejemplo son el grupo Free-Media establecido en Inglaterra, y una de sus ramas principales MediaShed. Éste funciona como un laboratorio de ideas y de creación, sin ánimo de lucro y en favor del intercambio no monetario de conocimiento, del reciclaje y de la reutilización de equipos y tecnología digital (incluyendo freeware, dominios públicos de Internet, etc.). Los miembros de MediaShed proponen usar artísticamente y como forma de resistencia equipos tecnológicos en favor del re-diseño y la crítica social.
MediaShed propone actos o proyectos concretos como el llamado Video Sniffin (del inglés sniff que traduzco como husmear, en este caso lo que no es permitido, como quien se entromete y huele cosas que no le incumben) y que se burla de manera inteligente de los circuitos de CCTV, e invita a sus miembros o gente del común a hacer películas mediante esta ‘técnica’, que consiste en interceptar la señal de las cámaras de seguridad de tecnología wireless, por medio de un receptor (que cuesta 30 euros y se consigue en cualquier tienda de eléctricos), una batería de 12 voltios y una cámara de video que sirve de capturadora de la señal, para luego ‘ir de paseo’ interceptando o pescando señales en el aire, y si se quiere, realizar algún performance o acto dentro del local o establecimiento dejando registrado y al descubierto las fisuras de las tecnologías de vigilancia. De ésta manera salen a flote nuevas lecturas y juegos dialécticos en el que al aparato encargado de vigilar se le usurpan las imágenes para ser usadas con otro fin. Se pueden descargar ejemplos de video sniffin en su sección de proyectos: http://mediashed.org/videosniffin

En el campo del arte, en el 2007 el proyecto SVEN: Surveillance Video Entertainment Network presentó en el Whitney Museum  de Nueva York su video-instalación SVEN v 2.0 que a partir de tecnología digital usaba cámaras de vigilancia unidas a un computador para detectar supuestos ‘Rock Stars’ que se encontraran dentro del mismo público asistente a la sala, parodiando las políticas y tecnologías CCTV, capaces de detectar posibles comportamientos extraños y posibles terroristas o ‘indeseables’.

En España también en el 2007 se desarrolló la exposición Panel de Control. Interrputores Críticos para una Sociedad Vigilada, en el Centro de las Artes de Sevilla dentro  del marco del Noveno Festival Audiovisual Zemos98. Allí, además de debatir, estudiar el tema y poner sobre el tapete la situación, se mostraron video-instalaciones y videos como el de Luis André llamado Kutxabeltza, hecho a partir de imágenes de las cámaras de tráfico en Bilbao. El libro completo con ponencias y el catálogo se encuentra disponible en la web de Zemos98.

Dentro del cine independiente cabe destacar la película Red Road, ganadora del premio del jurado en Cannes en el 2006, dirigida por la cineasta Andrea Arnold y que forma parte del proyecto Advance Party del director Lars Von Trier. En ésta la protagonista es una operadora de cámaras de vigilancia que por medio de las mismas descubre a un antiguo ex-convicto con el que  la une una extraña relación. En este amplio espectro y maneras de afrontar y estudiar la video vigilancia, y desde disciplinas que cada día difuminan más sus fronteras cabe anotar la película híbrida Faceless (2002-2007) de la austriaca residente en Inglaterra Manu Luksch, que basa su trabajo en el “Manifiesto para los cineastas CCTV. El cineasta como ser simbiótico: infecciones oportunistas de los aparatos de vigilancia’. Manifiesto que ella misma escribe y que aboga por el uso del material registrado por cámaras de vigilancia y el respeto a las leyes de Protección de Datos a la hora de hacer una película, entre otros. Mediante el uso aplicado de la ley es como Luksch encuentra que existen leyes en el Reino Unido que le permiten a los ciudadanos requerir y usar imágenes donde éstos han quedado registrados, con la condición de que si aparecen más personas, y para proteger la intimidad de éstas se borre o elimine la cara de aquellos. De esta manera nace Faceless, una película de ciencia ficción que requirió 5 años de recopilación de material, permisos esquivos y trabas por parte de los dueños de las empresas y compañías, quienes por ley debieron dar acceso a los bancos de imágenes donde Mano Luksch, que es la protagonista del film, había quedado registrada. En Faceless, Manu Luksch encarna a una periodista en el año 2055 que descubre un día que tiene rostro, cosa impensable pues debido a la intromisión de cámaras de circuitos cerrados, para tal fecha, el concepto de intimidad y privacidad ha desaparecido y los ciudadanos no poseen un rostro identificable (Ver trailer). Luksch y su equipo debieron dibujar círculos y óvalos en las caras de las otras personas que aparecían en las tomas; trabajo minucioso y cuadro a cuadro que saben además estéticamente aprovechar muy bien.
De todo el discurso contemporáneo acerca de la video vigilancia, Luksch saca lo mejor de éste (sus imágenes) y se ubica dentro del sistema en sí, inmersa en éste. Si el Estado, las compañías o empresas tienen derecho a grabarnos, nosotros tenemos derecho a ver y usar lo que se graba de nosotros. Bajo esta premisa y respaldada en la ley la directora se lanza a desarrollar esta historia de ciencia ficción, en la que saca provecho del principal límite que pone la ley, y es la de borrar la cara del resto de personas de quienes no se sabe la identidad. Luksch se encuentra como la única persona con rostro en el mundo, y de ahí surge la trama tensionante en un mundo donde se vive sólo el ‘tiempo real’ y las personas han perdido su facciones. La película como es obvio se hizo a partir de material ya grabado, y por esto mismo, de su trabajo de archivo, recopilación de imágenes y seguimiento, de rastrear la huella de sí mismo, mapear la ciudad y los sitios que se visitan, se podría hacer un completo análisis de tipo sociológico, de tipos de conducta, de relaciones e interacción de las personas en las ciudades contemporáneas, historias personales, etc. El otro punto donde acierta Luksch es  utilizar las cualidades propias de las cámara de vigilancia, su baja calidad, su deformación, colores y píxeles, multiplicaciones de pantalla, los cuadros por segundo que maneja, etc., reforzando esa percepción del mundo que tenemos cuando lo vemos  filtrado por este tipo de aparatos, pero incluyendo el toque personal de los rostros de las personas cubiertos con círculos u óvalos bastante básicos y lejos de cualquier pretensión o solución de tipo efectista.
Manu Luksch aprovecha la cantidad de aparatos y sistemas generadores de millones de imágenes, para re-escribirlas, o diríamos mejor re-observarlas y encontrarles nuevas lecturas. Hace que imágenes de CCTV que se encontraban en bancos de datos o listas para ser destruidas se miren bajo una nueva óptica, desde donde crítica la propia naturaleza de este tipo de imágenes, en un trabajo que se mueve entre la ciencia ficción, el arte y el documental.
Retomando a Virilio, dice éste en su último capitulo de ‘La máquina de visión’ : ”De ahí este súbito exceso de material de retransmisión instantánea, en la ciudad, la empresa, o entre los individuos. Esa televigilancia en tiempo real que atisba lo inesperado, lo imprevisto, lo que podría producirse inopinadamente, aquí o allá, un día u otro, en los bancos, los supermercados, los campos de deporte donde el arbitraje-vídeo desde hace poco empieza a imponerse al árbitro sobre el terreno”.

La importancia radica pues en reflexionar acerca de los mecanismos y formas de narración visual de este tipo de máquinas automáticas que lo registran todo, y del poder y uso que los medios le dan, así como del papel del creador audiovisual, (llámese documentalista, investigador, video artista, etc.,) y su posición y estrategia frente a este nuevo visionado del mundo, frente a este nuevo  ‘cámara-máquina’, que posee un ‘lenguaje’ propio cada día mas aceptado, y un público cada vez mas acostumbrado a digerir gustosamente las imágenes de las CCTVs. Imágenes desde un mismo ángulo, un mismo punto de vista pixelado y borroso y sin ningún tipo de mirada ni camarógrafo detrás, pero que tienen a su favor su supuesta veracidad, el estar grabando 24 horas al día, y el estar esperando captar el momento del clímax, el momento en que  ocurra la tragedia, el temblor, el robo, la muerte en vivo.

Enlaces de interés :
http://everystepyoutake.org/
www.informationclearinghouse.info/article15736.htm
http://www.huesforalice.com
http://www.notbored.org/the-scp.html
http://deprogramming.us/sven/index.html
http://www.rdz-fundazioa.net/fundacionrdz/castellano/videovigilancia/html/menu.htm
http://www.azapp.de/littlesister/

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3 Comentarios

  1. Juan Falque 10/09/2008 | Permalink

    Tal vez sería también reseñable el hecho de que prácticamente cada ciudadano porta en su bolsillo un dispositivo capaz de almacenar video (en su teléfono móvil o la cámara de fotos). Y que, por ello, en cualquier situación, relevante o no, aparezca alguien decidido a inmortalizar digitalmente los acontecimientos.

    Nuestra sociedad parece necesitar, cada vez más, atrapar cada pequeño acontecimiento, retenerlo de alguna manera, para que no se pierda en el olvido.

    Tal vez no seamos únicamente las “víctimas”.

  2. Cristina G. 30/09/2008 | Permalink

    No sé si se puede comparar. Las cámaras de videovigilancia se han equiparado al grado cero de escritura, la imagen objetiva por excelencia. Mientras que las imágenes de cualquier videoaficionado son “subjetivas” y por tanto “interpretables” y su valor en un juicio en tanto que evidencia puede ser cuestionado (casos ya ha habido Rodney King o el manido super 8 de Zapruder)… La cuestión podría ser de poder… en todo caso. Si mira el estado, si mira un banco… o si mira un simple ciudadano, quizás ahí estaría el debate… No sé es una especulación.

  3. Gaston 04/10/2008 | Permalink

    Me parece interesante el análisis que haces desde los ocumentales y artes audiovisuales. A cada rato veo en películas la presencia del panóptico audiovisual, donde por CCTV y transmisión digital por IP son protagonistas narrativos.
    El estilo “Reality” es también aceptado por la audiencia. De esta manera, la legitimación es cuasi subliminal.

    Me gustó el comentario Juan Falque “tal vez no seamos únicamente las “víctimas””. Desde el día en que hagamos valer nuestros derechos y ejerzamos nuestras responsabilidades como Ciudadanos, podremos sentirnos orgullosos de ser partícipes y promotores.

    Elkin, te invito a conocer mi blog:

    http://www.panopticoaudiovisual.blogspot.com

    Nos vemos!!
    Gaston

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