FIDMarsella: llamamiento, encuentro y referencia

El Festival Internacional de Documental de Marsella es hoy en día un imprescindible punto de encuentro y de referencia para tomar el pulso al cine documental actual. Sus organizadores consiguen que el evento se convierta en un ente vivo de la mañana a la noche a lo largo de sus 6 días de existencia.


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2. Juízo / Traduire l’Europe

De entre las muchas propuestas de la sección oficial Juízo (Behave) fue la más atractiva, interesante para todo tipo de público y que ofrece unos contenidos sociales y éticos idóneos para la reflexión. María Ramos filma juicios de niños menores de dieciocho años en Sao Paulo. La energía que surge de estas audiencias filmadas transmite algunos de los problemas que desarrolla la pobreza en el mundo, como la incomprensión del ser marginal (analfabeto, pobre) ante las estructuras sociales, las implacables soluciones del estado o el incierto destino de una sociedad joven y descarrilada.

Nos situamos en un tribunal de menores. El mecanismo de rodaje es similar al 10e Chambre, instants d’audiences de Raymond Depardon. Tenemos tres ángulos de cámara: uno encuadra al juez, otro al familiar del niño. El tercero graba al acusado. La ley brasileña no permite la difusión de imágenes de menores y ante esta imposibilidad María Ramos aporta una solución práctica y brillante por el significado que conlleva. Los acusados son reinterpretados – con una credibilidad espeluznante – por niños del mismo barrio donde se llevaban a cabo los juicios. Con este añadido neoralista para crear el contraplano del juez, los diálogos permanecen intactos y el juicio se reproduce tal y como se llevó a cabo. La juez que protagoniza toda la primera parte del documental es un personaje memorable quien con toda su dureza y severidad, se revela como una metáfora del estado, trazando pautas que chocan con realidades opuestas a éstas. Juízo merece dar la vuelta al mundo.

Iraqi Short Films del argentino Mauro Andrizzi fue también una de las películas más destacables del evento. Una propuesta original, que mezcla videos sacados de internet de combatientes de todos los bandos en el conflicto iraquí. Partiendo de la ética y de un excelente conocimiento de la situación del conflicto, Andrizzi traza gran cantidad de cuestiones entorno a la guerra en la línea del frente, al poder de las imágenes, a la manipulación política y al sin sentido general que nos rodea.

De entre las diversas secciones paralelas (retrospectiva Robert Kramer, Reencuentros cinematográficos sudamericanos, Zanzíbar, Proyecciones Especiales y unas cuantas más) destacaba la llamada Traduire l’Europe / Translating Europe, comisariada por Sirkka Moeller y basada exclusivamente en documentales europeos. Lo interesante fue su cruce de miradas, las aportaciones oblicuas y mestizas de todo el continente, que reflejaron bien la extrema complejidad de los seres que lo habitan. Entró en su selección un grupo de películas españolas desde José Luis Guerín paseando por Florencia (Unas fotos… en la ciuda de Sylvia), el valenciano Claudio Zulián conversando con inmigrantes rumanos en España (A lo mejor) o Andrés Duque con La constelación Bartleby, obra que escapa a etiquetas y ofrece diversas lecturas, entre ellas la de la metáfora política.

Moeller describió sus elecciones por negación: “Traduire l’Europe no es la Europa de la Unión Europea, no es la Europa del turismo, no es la Europa del periodismo” y para dar cuenta de ello eligió un cineasta lituano, Deimantas Narkevicius, del cual se hizo una retrospectiva completa. Sus cortometrajes iluminaron la pantalla con momentos de gran belleza, inspiración y simplicidad formal, a menudo super8 en mano, andando por lugares recónditos, con Wagner o Bach al fondo. En ellos se ven reflejos de Chris Marker y también de Jonas Mekas. Sus apuntes políticos y sociales brillaron en Once in the XXth century, con el remontaje a la inversa de la deposición de una estatua de Lenin, o la búsqueda del centro geográfico europeo en un escondido paraje lituano en Europe 54º54’ – 25º19’.

Otros de los documentales interesantes de la sección fue Cosmic Station, de Bettina Timm, simpático retrato de los científicos que habitan en un perdido observatorio estelar en Armenia, y Die Lausitz 20×90 de Bernhard Sallmann, cine métrico muy parecido al de James Benning, observación serena de los espacios vacíos, donde antes había existido una ebullición obrera del cual no queda nada.

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Un Comentario

  1. Nanook 13/09/2008 | Permalink

    Leer estas cosas, te hace tener una envidia sana (?), a nuestros vecinos franceses.
    ¡Eso es un festival y no Docupolis!
    Es una pena que este festival que se celebra en Barcelona, que fue puntero en su momento y que tendría que ser algo parecido al de Marsella, se ha acabado convirtiendo en un festival de productos estándar ONG, principalmente latinoamericanos, todos ellos aderezados con música de Manu Chao. Con cero originalidad y cero creatividad, visto uno, vistos todos.
    A ver si aprendemos de los franceses.

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