FIDMarsella: llamamiento, encuentro y referencia

El Festival Internacional de Documental de Marsella es hoy en día un imprescindible punto de encuentro y de referencia para tomar el pulso al cine documental actual. Sus organizadores consiguen que el evento se convierta en un ente vivo de la mañana a la noche a lo largo de sus 6 días de existencia.


Imprimir articulo    
Inicio   1 2 3

3. El primer mundo visita al tercero: cómo filmar en África

Tres películas alrededor de África y sus conflictos político-sociales fueron premiadas en el certamen. Es uno de los temas más frecuentes en el documental en los últimos años, nacido del sentimiento de culpa del hombre occidental ante la evidencia de que la prosperidad del “primer mundo” se basa en la miseria económica de parte del resto del planeta. Esta recurrente motivación ha llevado a la confección de muchos documentales de buenas intenciones el objetivo principal de los cuales es la denuncia de una injusticia o la muestra de solidaridad con los más desamparados, habitualmente sin más concepto audiovisual que el de retransmitir. Por suerte, no es el caso de lo proyectado en Marsella.

Mirages de Olivier Dury renuncia a las ideas preconcebidas de compasión, solidaridad o protesta que comentábamos, asemejándose más a la crónica de un viajero. Dury acompaña a un grupo de refugiados que cruzan el desierto del Sáhara dirección al norte con dos destartaladas furgonetas. No nos cuentan sus dramas, no aprendemos sus historias personales, no son filmados como víctimas de las que compadecerse. Tampoco llegamos a identificarlos individualmente pues se nos muestran como colectivo. Hombres apelotonados encima de la furgoneta, sin espacio, sin reposo, tormentas de arena durante el día, frío de noche y sin mantas, el motor que no funciona, el miedo a perderse, a morir de sed. El cineasta sólo necesita que le dejen filmar y seguirlos para acercarnos a los extremos de conceptos como la heroicidad, la miseria o la capacidad de supervivencia.

El documental supera el hecho de que fueran hombres africanos cruzando el desierto desde Nigeria hasta Argelia, podía suceder en cualquier otro jodido rincón de este mundo. Es un testimonio de la tenacidad del ser humano para no doblegarse ante el destino, retrato de un grupo de desesperados emprendiendo un viaje que flirtea con la muerte. Impactante plano a plano, fue una de las mejores películas del evento, acabó ganando el premio ópera prima.

Los hombres de Mirages llegaban a destinos como los que Bab Sebta (Pedro Pinho, Frederico Lobo, 2008) mostraba en una correcto acercamiento a los refugiados en el norte del continente. El documental viaja a través de diversos puntos fronterizos entrevistándolos, todos ansían cruzar como sea el mediterráneo para llegar a su sueño. Bab Sebta dibuja este submundo dentro del tercer mundo, sus ciegas esperanzas, sus eternos tiempos de espera. No añade grandes novedades a la temática pero se desarrolla correctamente y encaja como una pieza de puzzle con el anteriormente citado, pues algunos de los refugiados de Pinho y Lobo que miran al Mediterráneo han llegado allí con alguna de las furgonetas de Dury. Encontraríamos documentales para culminar todo el recorrido, desde el abandono de sus ciudades hasta las vicisitudes en el continente y a menudo su expulsión.

La tercera propuesta fue A loin des villages, película más fría que las dos anteriores y que puede generar algunas preguntas éticas interesantes. Su director, Olivier Zuchuat, propone un film sobre los refugiados de la guerra de Darfur en Chad. Su planteamiento estético es ambicioso. Así como las dos anteriores se expresaban a través de una cámara viva, de relación directa con las personas filmadas, aquí la relación es mucho más distante. Los planos siempre son abiertos, incluso las entrevistas son en plano general. No vemos definidos los rostros de las víctimas, con lo que en lugar de enternecernos conceptualizamos más su drama. Casi todas las tomas son preciosas, cuadros perfectos, que reflejan motivos y tradiciones típicos de esta parte de África: los trajes coloridos, las hogueras en la noche, la negociación de una dote para una boda.

Este alto concepto estético, en un panorama tan desolador, influye en el contenido. A loin des villages se ha planteado como una denuncia de la situación de estos refugiados, pero la explicación de la problemática es muy diluída. Olivier Dury se hundió en las profundidades del Sahara con un puñado de desesperados. Lobo y Pinho se acercaron a escuchar aquellos quienes aspiran a una vida mejor. Zuchuat mira con ojos de pintor el drama humano. ¿Es éticamente cuestionable plantear estos parámetros de rodaje en una película sobre refugiados de guerra? ¿Es ética esta estructura impersonal, alejada, con sólo apuntes políticamente correctos sobre el conflicto?

Inicio   1 2 3

Un Comentario

  1. Nanook 13/09/2008 | Permalink

    Leer estas cosas, te hace tener una envidia sana (?), a nuestros vecinos franceses.
    ¡Eso es un festival y no Docupolis!
    Es una pena que este festival que se celebra en Barcelona, que fue puntero en su momento y que tendría que ser algo parecido al de Marsella, se ha acabado convirtiendo en un festival de productos estándar ONG, principalmente latinoamericanos, todos ellos aderezados con música de Manu Chao. Con cero originalidad y cero creatividad, visto uno, vistos todos.
    A ver si aprendemos de los franceses.

SUSCRIPCIÓN

Redes sociales y canales de vídeo:

Facebook

Twitter

Vimeo

ETIQUETAS

ARCHIVO