Flaherty Seminar 2012: El cine es una herida abierta

La directora de este encuentro, Mary Kerr, explica: “Josetxo Cerdán ha comisariado para nosotros un programa provocador y cuidadosamente pensado, con películas que entrecruzan generaciones de cineastas de distintas partes del mundo. Mantén tu mente y tu corazón abiertos y deja a un lado cualquier concepto e imagen preconcebida, como así quiso la fundadora del seminario, Frances Flaherty.”


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Ben Russell ofreció una versión de su performance The Black and The White Gods, y elevó la propuesta de no-ficción a un nivel más alto, que tiene que ver con el instante, con la oportunidad, y con la exhibición de un objeto/herramienta que normalmente está alejado de los ojos del público: el proyector de cine. El director explica: “La primera vez que realicé esta performance fue en Australia en 2008. En su origen era una especie de pieza complementaria de otra película/performance llamada The Red and The Blue Gods (2006), y funcionaba como una expansión de la crítica etnográfica desde un territorio más cargado emocionalmente. The Black and The White Gods utiliza material de mi película Daumë (2000) y retrata a mi amigo surinamés Benjen Pansa. Estaba a punto de volver a Surinam para hacer un largometraje con Benjen y su hermano Monie como protagonistas, y sentí que era muy importante para mí entender lo que significaba transformar a mi amigo en una imagen (una y otra vez). Para mí, la performance es una respuesta contra cualquier valor de autenticidad que una imagen pueda tener, y romper los códigos binarios en juego (negro, blanco, poder, performance, audiencia, protagonista, etc.), a través de la repetición, la difracción de la luz, y la desorientación, para hacer volver a la película a sus components originarios: luz, sonido, celuloide. La imagen figurativa se entremezcla con una capa parpadeante de negro y blanco y con la imagen reflejada en la retina, inseparable del proyector, la pantalla, y la audiencia que está entre medias. La performance utiliza circuitos de audio sensibles a la luz para crear una relación dinámica entre luz y sonido. La luz produce el sonido, y cualquier interferencia en la luz por mi parte cambia directamente el paisaje sonoro. Inicialmente, los circuitos se montaron sobre el poste de un micrófono justo delante de la pantalla, pero siempre sentí que esta idea era inadecuada y, en mi intento por encontrar una solución, decidí colocar los circuitos en las cuencas de los ojos de una réplica de calavera humana. La presencia de la calavera como imagen y objeto añade una serie de capas de significados a la performance introduciendo un innegable nivel de fisicalidad a lo que está pasando en la sala. La calavera es al mismo tiempo un artefacto antropológico (el recipiente para la percepción), y la cantidad esencial que todos tenemos en común… El espacio físico para la performance y el sistema de amplificación electrónico disponible tiene un gran efecto en el resultado de la pieza, ya que determinan directamente cómo la performance se siente y cómo suena. El significado de mi trabajo varía dependiendo de qué películas se proyectan antes y cómo la audiencia entiende la imagen que estoy utilizando en un bucle continuo. Mi estado de ánimo en ese momento también cambia la performance, eso seguro. Por esta razón se me hace muy difícil saber cómo la pieza varía entre una y otra performance, ya que estoy tan directamente involucrado en lo que está pasando que resulta muy complicado saber cómo mi actuación está siendo recibida por la audiencia. He realizado esta performance al menos 50 veces en una amplia variedad de contextos, así que tenía cierta idea de cómo la pieza iba a ser recibida en el Flaherty… Dicho esto, me hizo feliz que Josetxo programara The Black and The White Gods al final del seminario, ya que dudo que hubiera sido bien recibida sin el contexto otorgado por mi propio trabajo y por las conversaciones en desarrollo alrededor de los conceptos de representación y cine en contraposición con placer estético. La performance tiene una óptica y un aura muy intensos, y dudo que la audiencia del Flaherty hubiera sido tan generosa con sus ojos y (en particular) oídos si no hubiera tenido la oportunidad de digerir todas las discusiones que vinieron antes. Aunque estaba un poco nervioso por realizar esta performance dentro de este particular contexto, las cuestiones que despertó y las respuestas provocadas encajan perfectamente en la reflexión de “Open Wounds” en su totalidad. Empecé a hacer cine performativo cuando empecé a viajar debido a la programación de mis películas. Sentí que necesitaba una buena razón para estar presente con mi trabajo. Después de todo, mis películas no me necesitan para ser proyectadas, pero las performances no pueden ocurrir de ninguna manera en mi ausencia. Más importante es que una performance realizada dentro del contexto del cine tiene el repentino y radical efecto de activar el espacio cinematográfico, de hacerlo vivo. Sitúa la vida del cine no sólo en la pantalla, sino entre la pantalla y el proyector. Llama a la oportunidad, añade caos, y cuestiona un proceso hecho por sí de estas dos variables. Tras el seminario he rodado la tercera parte del largometraje A Spell to Ward Off the Darkness, en colaboración con Ben Rivers, sobre la isla estonia de Vormsi. Invitamos a 14 adultos y 4 niños a ser parte de una comuna durante unas pocas semanas, para discutir en cámara las posibilidades de la vida en colectividad. Ha sido una experiencia que ha alterado mi vida y que estoy seguro de que resonará en mí durante las próximas décadas, ¡y el cine lo ha hecho posible!”

Imagen cortesía del Seminario Flaherty © Theo Rigby

Otra de las novedades que ha marcado esta edición del Flaherty ha sido el anuncio de la retirada de su directora, Mary Kerr, que tras dirigir el Seminario desde agosto de 2006, deja su puesto para dedicarse a otros proyectos como la producción del documental Elephant in the Room, digirido por Lucia Small y Ed Pincus, y la organización de un programa de intercambio cultural entre cineastas norteamericanos y de China, lo que llevará una delegación del Flaherty al país asiático el próximo año. Mary Kerr: “Mucha gente describe el Flaherty como un campamento sobre cine. A mí me gusta más calificarlo de “think tank” (“tanque de ideas”). El Seminario provee el marco, o es el punto disparador para que la gente cree sus propias ideas y narrativas sobre lo que el medio es y sobre lo que puede ser. Mi misión es estimular a los cineastas y otros artistas para que exploren el potencial de la imagen en movimiento. Así que no se trata realmente del trabajo que se muestra, sino de las ideas detrás del trabajo. No conozco ningún otro evento cinematográfico anual que se concentre en las ideas más que en las películas. Me gustaría ver que el Flaherty en el futuro expande su modelo hacia territorios más internacionales. Cada año el número de participantes extranjeros crece más, lo que me hace pensar que el modelo de discusión libre y abierta no es tan accesible en otras partes del mundo. Nuestro nombre legal es ‘International Film Seminar’ y me gustaría ver que la parte de internacional juega un papel más amplio”.

En efecto, el Flaherty Seminar 2012 ha sido una de las ediciones de presencia más intercultural, con una audiencia entregada y receptiva, como el celuloide que no se ha expuesto aún a la luz. Buena parte del éxito de cada seminario recae en la voluntad de aportar ideas por parte de todos y cada uno de los participantes y, en este caso, fueron muchas las reflexiones que seguro afectarán en la toma de decisiones creativas de los que asistieron a este “laboratorio del documentalista”. El Flaherty se ha celebrado durante 58 años, y se seguirá celebrando, como afirmó Josetxo Cerdán a modo de mantra, “gracias al trabajo de los cineastas”. En 2013, Pablo de Ocampo, el programador artístico del Images Festival, un referente del cine experimental en Canadá, será el encargado de comisariar y orquestar esta experiencia creativa. Pablo de Ocampo: “He acudido al Flaherty Seminar en varias ocasiones durante la última década, y he encontrado que la experiencia de cada año ofrece una mezcla de cosas que permanecen y cosas que cambian. El equilibrio entre saber qué esperar y ser sorprendido con nuevos descubrimientos, o nuevas maneras de mirar a viejas o familiares películas, es lo que me empuja a volver una y otra vez. La programación de Cerdán para este año ofreció exactamente eso: una mezcla maravillosa de lo esperado y lo inesperado. Cineastas como Su Friedrich, Lourdes Portillo y Ben Russell eran de alguna manera nombres familiares para muchos de los participantes, y la oportunidad de examinar una parte amplia de su trabajo y escuchar sus pensamientos y conocimiento es realmente gratificante. Siendo el primer programador europeo del Flaherty, Cerdán por supuesto trajo muchos nombres menos familiares de España, Portugal, y otros puntos de Europa que hicieron que muchos maravillosos momentos ocurrieran: tras una acusada fatiga por ver varias proyecciones seguidas de larga duración, la sala entera se sentó extasiada durante dos horas y media delante de Qu’ils reposent en révolte, de Sylvain George, o rompió en un atronador aplauso y clamorosa risa con la película de Laila Pakalnina, Three Men and a Fish Pond. Es pronto para decir algo muy concreto sobre cómo plantearé la programación del próximo año y, por supuesto, en la tradición flahertiana de no tener ideas preconcebidas, no podría decir mucho de todas maneras. Lo que sí que puedo decir es que el reto de programar el Flaherty Seminar está en ser capaz de crear un entorno dinámico y comprometido donde todos los participantes puedan reunirse y cuestionar el trabajo. La tradición de cine documental ha sido, y continuará siendo, una que tiene muchas formas y rostros, y el Flaherty proporciona uno de los entornos más únicos que conozco para realmente ‘pelearse’ con sus propuestas. Como Cerdán sugirió al principio del Seminario, la semana sólo podría salir adelante cuando nos quitáramos los guantes…, para darnos la libertad de ser activos, entusiastas, y sentirnos con la autoridad suficiente para decir lo que pensamos y tirarnos de cabeza sobre las ideas y problemas que vemos en la pantalla”.

Un Comentario

  1. Renate 30/07/2012 | Permalink

    Me devoré el artículo. Hace años quiero saber qué hacen en el Flahertys, por qué la gente que participa se carga de tanta inspiración y energía, pero era dificil comprenderlo sin participar. Gracias por compartir lo vivido. El siguiente paso ya es sentirlo in situ.

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