Frederick Wiseman

Con cerca de los 40 largometrajes en su filmografía y con un método de filmación que le ha convertido en un cineasta clásico y de referencia, Frederick Wiseman estuvo presente en el marco del festival DocLisboa este pasado mes de octubre.


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A raíz de la presentación del libro Doc’s Kingdom 2006 – editado por la asociación de documental Apordoc, recopilación de los debates llevados a cabo en el encuentro anual en Serpa (Portugal) del mismo nombre – el histórico director de cine documental Frederick Wiseman (Boston, 1930) estuvo presente en el marco del festival DocLisboa este pasado mes de octubre.

Blogs&Docs: Después de más 37 largometrajes…
Fred Wiseman: Me lo he pasado bien, aún me lo paso bien y seguiré haciéndolo mientras pueda. Es muy divertido, aunque hacer documentales te pide mucha energía: físicamente, emocionalmente. Es como un deporte, estás dando vueltas todo el día con el equipo. Intelectualmente también me sigue resultando. Es una buena combinación de estímulos.

¿Cambió su método a lo largo de estos años?
No, mi método no cambió. Lo que varió es la aplicación de ese método, me gusta ir aprendiendo sobre todos los elementos. Particularmente me gusta definir la complejidad de ideas abstractas en términos cinematográficos, definirlas con imágenes y sonido, creo que esto lo he ido mejorando con el paso del tiempo.

Su obra se centra mucho en su país de nacimiento.
Casi todos los documentales fueron rodados en Estados Unidos, excepto los tres franceses y alguno más, sobre diferentes aspectos de la vida en el tiempo que me ha tocado vivirla. Temáticamente están conectados, en mi mente lo están. En este sentido son como una sola película. Nadie lo ha proyectado todo seguido, creo que son unas 80 o 90 horas actualmente. Quizá algún museo lo exhiba a lo largo de un fin de semana. Bueno, un fin de semana realmente largo… tres días y medio o cuatro.

¿Cómo nacen sus películas?
Primero tengo la idea. Después busco un sitio donde llevarla a cabo. Entonces busco el dinero. Luego empiezo a rodar y cuando acabo de rodar hago el montaje. ¿Parece fácil, verdad? Realmente lo más difícil es encontrar el dinero, ideas tengo muchas, y a menudo conseguir el permiso para filmar es fácil, pero conseguir el dinero es complicado.

¿Cómo las produce?
En Estados Unidos soy mi propio productor. No hay mucho dinero alrededor… Sólo hay unos nueve, diez sitios donde ir a conseguir el dinero. Y en esos mismos diez sitios he estado yendo los últimos cuarenta años. O sea, conozco la gente perfectamente pero voy a preguntar para subvencionar mi película y aún así no lo consigo. De uno solo no puedes obtener todo el dinero, normalmente es una combinación de varios. Algunas fundaciones como Ford, McArthur… algunas veces de la BBC, algunas veces de ARTE… normalmente también consigo un tanto por ciento pequeño del presupuesto de la red de televisión pública americana (PBS), un 20% cada vez, aproximadamente.

¿Qué tipo de investigación previa hace?
Prácticamente nada. Estoy uno o dos días en el espacio donde voy a filmar, para tener una referencia de los límites geográficos, ver un poco cual es la rutina del sitio, averiguar los espacios que tienen más energía. Creo que la verdadera investigación es el rodaje de la película.

¿Cómo busca a los protagonistas de sus películas?
El sitio es el protagonista. La mayor parte de las veces no hay un personaje principal en mis documentales. El sitio es la star, las secuencias que uso las saco de todo el material filmado a lo largo del rodaje, sin un énfasis particular en una persona u otra. Hay algunas excepciones, por ejemplo en la película Essene (1972), donde el monasterio era muy pequeño.

No es lo más habitual en el cine-direct.
Sí, la mayoría de esto que llamamos cine-direct se basa en seguir una o dos personas. Yo reaccioné contra esto porque creí que era demasiado limitado. En un espacio suceden multitud de cosas, no hay necesidad de concentrarlas en una o dos personas.

¿Cómo programas el rodaje?
Depende. Si un sitio está abierto doce horas al día, normalmente estoy allí doce horas al día. Si son ocho, estaré ocho. Si son veinticuatro, probablemente esté catorce o quince, como cuando rodé en hospitales, estaba allí unas quince horas diarias. Durante el curso del rodaje intento estar tantas horas como puedo pero lo máximo que filmo en un solo día normalmente son tres horas. A veces dos, a veces una, pero como máximo tres. El resto del tiempo estoy por el sitio dando vueltas, conociendo gente, observando que sucede, pensando ideas, hablando con la gente, averiguando que va a suceder en los días próximos… Voy siempre con una libreta en el bolsillo, hablo con la gente y cuando me cuentan algo que encuentro sugerente lo anoto, y quizá lo uso más adelante. Igualmente al final acabo filmando mucho. La última película que he rodado, sobre un ballet en París, han sido 140 horas. Creo que la vez que filmé menos fueron 75 horas. La media debe ser de más de 100 horas filmadas por película. Podemos decir que el 99% del material que filmo no lo uso en el montaje final.

¿Antes de rodar tienes una estructura definida del montaje?
No, lo que hago es ver todo el material y empezar a montar las secuencias que más me gustan. Luego durante seis, siete o a veces hasta nueve meses voy montando todas las secuencias que deberían estar al final. Cuando he terminado esto en unos pocos días empiezo a trabajar por primera vez en la estructura del documental. Antes no lo he pensando, sólo ocasionalmente voy anotando algunas cosas del tipo “podría ser el inicio”, “podría enlazar con la secuencia de tal sitio”. No soy capaz de montar en abstracto, no pienso la estructura en mi cabeza. Debo tener las secuencias ya montadas e ir juntándolas para ver lo que aparece.

¿En qué consiste ese proceso de montaje?
Mi proceso de montaje trata de encontrar una estructura dramática para ordenar el material. Me baso en dos aspectos principales. Primero, en el montaje interno, como ser capaz de condensar o resumir una secuencia para darle una forma útil. Segundo, como encajar las secuencias entre ellas: con secuencias cortas, con planos de transición… tienes que determinar el ritmo, y cada película tiene su propio ritmo. Cada secuencia tiene su propio ritmo y función, incluso las de transición. Por ejemplo, en la película Model (1980) sobre las modelos que trabajan en Nueva York necesitaba planos de edificios de la ciudad. Empecé a hacerlos, y de paso también a hacer planos de gente caminando por sus calles. En el montaje esos planos que había hecho de gente caminando resultaron muy importantes porqué la gente iba vestida de forma normal, ordinaria. Y eso me dio el contraste con la ropa que vestían las modelos, que hacían publicidad de diseñadores famosos. Me sirvió para preguntarme quién es el modelo o qué es el modelo, de una forma más abstracta. Pero cuando rodé esos planos ni se me pasó por la cabeza, sólo lo hacía para que sirvieran de transición, fue luego donde vi que podían tener otro valor y contribuir en la creación del contenido de la película. Esta forma de montar es cercana a escribir. Aparecen problemas similares. Mis películas son películas pero en mi mente por la forma en como están hechas, especialmente por como están montadas, tienen relación con la experiencia de escribir.

A lo largo de su carrera ha filmado siempre en cine, últimamente ha montado con proceso digital. ¿Esto ha cambiado mucho las cosas?
A nivel de costes no estoy seguro que sean muy distintos. La gran diferencia obviamente está en el precio de las cintas que necesitas en digital y los rollos de cine, es lo único donde ahorras. Después las cintas no tienes que revelarlas pero tienes que hacer un tele-cine, y entrar el material en el AVID. En este aspecto, el coste tampoco difiere mucho del revelado de los rollos de cine.

A nivel de montaje, cuando montas con digital puedes ir un poco más rápido, pero no sé si esto es una ventaja. Depende de como montes. El AVID puede ir muy rápido, yo traté de resistirme a ello. Por ejemplo, cuando miras 50 tomas para elegir algunas para que hagan de transición, en el AVID si las tienes etiquetadas vas volando, ¡bum!, y en pocos instantes las tienes todas. De la otra manera, aún teniendo el material muy bien organizado y visionado, debes ir a buscar el rollo, encontrarlo, buscar el punto exacto y elegir lo que quieres. Así tienes más tiempo, observas más las cosas. El AVID es demasiado rápido para mí y creo que afecta a mis decisiones.

¿Crees que tus películas pueden ser como un archivo para el futuro?
Bueno, hace unos años puse todos los negativos en depósitos de la Librería del Congreso (Library of Congress). Pero puse una condición, y es que no permito que se use mi material como archivo, esto me resultaría desagradable. Estaría contento si de aquí unos años la gente quiere ver las películas, sería genial, pero no deseo que de aquí veinte, treinta o los años que sean alguien usase el material para otra cosa. Si de aquí cincuenta años alguien quiere hacer una película sobre la policía en el siglo XX he dejado instrucciones específicas de que mis películas no pueden usarse para eso. Mi material no es un archivo que se pueda comprar, creo que esto destruiría todos los propósitos con los cuales llevé a cabo el trabajo.

¿Se ve como un cineasta político?
No soy un cineasta político en el sentido de que apoyo un partido o unas ideas. No me interesa. En mi vida personal sí, como ciudadano, pero en términos cinematográficos no me interesa. Creo que si pensase las películas en estos términos tendría como una ceguera política, excluiría o incluiría una secuencia en función de apoyar unas pautas políticas. Quiero incluir o excluir material en función de la relevancia que tiene en la historia. Me gusta vivir la experiencia de la historia, no imponer un punto de vista político.

¿Se ve como un cineasta antropológico?
No, el cine antropológico normalmente es muy aburrido. No me veo como nada. Si me siento cercano a algo es a un escritor. Quizá esto sea pretencioso pero me refiero a la manera en que pienso las películas, creo que me acerco más a los escritores que a cualquier ciencia social.

¿Sigue el cine actual, lo que hacen los demás?
No demasiado.

¿Tienes algún proyecto entre manos?
He terminado otra película pero aún no la he montado. Aún tengo 3 o 4 meses más de la del ballet en París, para hacer trabajo técnico, mezclas, subtítulos… aún queda mucho por hacer. Por cierto, ¿qué vais hacer con esta entrevista?

Es para una revista en internet, on-line.
Uy, esto no me lo contaste. On-line… no. No permito entrevistas filmadas en internet. Es que no lo sabía.

Lo comentamos ayer.
Me lo tenías que haber recordado, lo siento. No me he acordado.

No pasa nada. ¿Podemos ponerla por escrito?
Sí, no hay problema.

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