Nadar

El documental de Carla Subirana se ubica en una corriente del documental español de intentar desentrelazar la Historia no resuelta a partir de historias personales.


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'Nadar' Carla Subirana (2008)

Nadar de Carla Subirana es una película documental que contiene dentro de sí dos películas. O tres. Incluso cuatro. En el fondo están conectadas, todas ellas nacen de la búsqueda de los motivos del fusilamiento del abuelo de la directora, una investigación que va mutando, que se ramifica y modifica, que sufre cambios tan complejos e inasibles como la vida misma. Una original narración que a veces peca de dispersa, heredera del estilo de Joaquim Jordà, con similitudes a películas como Monos como Becky (1999) o a otros autores y películas que han seguido esta línea de trabajo como Diario Argentino (2006) de Lupe Pérez García. También tiene ciertas reminiscencias con el largometraje de Albert Solé Bucarest, la memoria perdida (2008) y es que Nadar se ubica en una corriente del documental español de los últimos años que intenta desentrelazar la Historia no resuelta a partir de historias personales.

Subirana abarca memoria histórica, memoria familiar y autobiografía tejiendo una red de reflejos, espejos que se miran desde distintas épocas. Intenta atar cabos no atables, dar con porqués que tienen respuestas silenciadas, reproducir/imaginar una época ya desaparecida, con escasos testimonios, que en breve sólo quedará a merced de la reconstrucción o la reinvención con imágenes, tal y como hizo Carlos García-Álix en El honor de las injurias. También se acerca a la CNT y la FAI, abandonando poco a poco sus prejuicios y comprendiendo a sus activistas. Es necesario hoy en día en España hablar de ellos. Más, mucho más. Muertos a manos del sistema, olvidados por el cine, encajonados en tópicos, parecen resucitar ante una sociedad que se tambalea, sus sueños aparentemente utópicos de libertad y cambios resuenan de fondo. En Nadar, es el propio Jordà  quien nos los acerca con naturalidad y Abel Paz/Diego Camacho es quien nos muestra su rostro más derrotado, en cuatro breves frases tan cerradas como certeras.

El elemento principal que aúna las diversas historias es el cuerpo de la propia directora y su voz en off, un texto a menudo poco ambicioso al lado de la envergadura del largometraje. La metáfora de la natación tampoco acaba de vehicular los múltiples conceptos lanzados al aire, tiene cierto aire naïve que no encaja con el resto del metraje. Estas carencias desestabilizan un poco el ritmo de la película.  No obstante, en este funcionar irregular hay secuencias brillantes, como los viejos vídeos de Carla usando a su abuela como actriz y el amor que se desprende de ellos, la secuencia de meta-cine inicial (especialmente curiosa para quienes vean la proyección en el mismo cine Alexandra), o los ejercicios de trabajo del intelecto de Carla y su madre. Nadar, del que se intuye un rodaje de varios años, aporta una historia con caminos tan distintos como los del propio país. Asume el riesgo de encontrar sus conexiones, para comprender las herencias nacionales no asumidas en medio de nuestros dramas cotidianos también por resolver.

Nadar de Carla Subirana se estrenó en salas comerciales de nuestro país el 7 de noviembre.

FICHA TÉCNICA
Dirección:
Carla Subirana
Guión: Carla Subirana, Núria Villazán
Dirección de fotografía: Bernat Bosch, Carles Gusi
Intérpretes: Eloit Benet, María Victoria Ric
Montaje: Manel Barriere
Música: Ricardo Santander
Producción: Benecé Produccions, Barton Films
País y año de producción: España, 2008.

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