Doclisboa 08. Inmersión documental

Del 16 al 26 de octubre se celebró en la capital lusa la sexta edición del DocLisboa, importante certamen de referencia para todos los amantes y profesionales del cine documental, clásico y contemporáneo.


    Post2PDF

Memoires d'un juif tropical, Joseph Morder (1988)

A mediados del mes de octubre se celebró en Lisboa el sexto Festival Internacional de Cine Documental DocLisboa 2008, encuentro de grandes dimensiones, con cerca de 175 proyecciones acompañadas por actividades paralelas tales como debates con los realizadores, pitchings, charlas de profesionales y encuentros del sector, como por ejemplo los Estados Generales del Documental Portugués. El festival llevado a cabo por la asociación Apordoc y dirigido por Sérgio Tréfaut, aglutinó a través de un programa atractivo a un público amplio, que correspondió con destacable afluencia, y a todo un sector profesional que tiene en este evento un encuentro remarcable.

Por lo que respecta a la selección de las proyecciones los criterios  fueron a veces irregulares, en algunos casos contradictorios. La sección fuera de competición llamada “Sesiones especiales” intentó ser llamativa para el público genérico, con la divertida Maradona by Kusturica (Emir Kusturica, 2008), pero se coló alguna película que no debería participar en un festival que tal envergadura, como The english surgeon (Geoffrey Smith, Reino Unido, 2007), documental multipremiado pero burdo, manipulador en el peor sentido de la palabra, morboso y sensiblón, que choca frontalmente con todo el peso de los conceptos de cine que DocLisboa lleva en sí a través de las homenajes a Frederick Wiseman o Raymond Depardon, con la atención prestada a Eudardo Coutinho o a la sección de cine documental chino. También fue el caso de  Standing start (F. Pretsell y A. McDowall, Reino Unido, 2008) cortometraje muy cercano a los anuncios de televisión de marcas deportivas, incomprensiblemente seleccionado. A la vez, en la misma sección, encontramos las imprescindibles – y aún inéditas en España – Z32 (Avi Mograbi, 2008) y Standard Operating Procedure (Errol Morris, 2008).

Lo mejor de las películas proyectadas estuvo en las secciones paralelas, que tuvieron el riesgo que la sección de competición oficial no supo encontrar. Aparte de la excelente vertiente didáctica que a través de los homenajes citados se ofreció, encontramos secciones excelsas, como – entre muchas otras – la llamada “Diarios filmados y autorretratos” llevada a cabo por Augusto M. Seabra. Esta sección se ha prolongado durante dos festivales consecutivos, lo cual nos da la idea de que existen unos objetivos concretos, con temas que se consideran relevantes hoy en día y no se abordan con la inmediatez sino con el trabajo a medio plazo. En ella pudimos ver obras del cineasta francés underground Joseph Morder, Memorias de un judío tropical (1988), largometraje que cubre un período vital de más de 30 años, paseo en super8 desde los recuerdos de la infancia, narrado con una voz en off íntima y sincera. También las vídeo-cartas filmadas entre el cineasta Shuji Terayama y el Shuntaro Tanikawa (Videoletter, 1983) cartas a menudo experimentales, crítpicas, existencialistas, cortometrajes en búsqueda del sentido del ser. Comprobamos la vigencia de Les Années Déclic (Depardon, 1983), el ensayo diarístico del fotógrafo Robert Frank, Conversations in Vermont (1969), y descubrimos una mala película filipina, Years when I was a child outside (John Torres, 2008) intento fallido de autonarración rompedora, que acaba siendo una acumulación incongruente de recursos técnicos y narrativos.

Uno de los elementos remarcables del evento fue la manera de llevar a cabo la videoteca, donde se podía visionar gran parte del material que llegó a la organización y otros adyacentes. Aproximadamente unas 1.000 películas, algunas de las cuales quedaron fuera de la selección no por ser de escaso interés sino por la imposibilidad de proyectarlo todo. Así la videoteca se convierte en un lugar donde bucear durante los diez días, para encontrar obras seleccionadas en otros festivales, otras inéditas, completar los visionados de la sala, sumergirse entre lo que ha sido hasta el momento invisible. DocLisboa 2008 se efectuó en un marco idóneo para la celebración de encuentros cinematográficos, tuvo una organización correcta y sitúa a Portugal en un buen puesto de referencia para todos los amantes y profesionales del cine documental, clásico y contemporáneo.

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO