Zinebi 50. Apuntes sobre algunas obras documentales y experimentales

El Zinebi de Bilbao celebró su 50 aniversario el pasado mes de noviembre con una selección de películas excelente y con el inicio de un concurso para la experimentación audiovisual. Repasamos sus obras premiadas así como las que nos resultaron de más interés en lo que resultó un gratificante evento.


    Post2PDF

Con más de 2.800 obras presentadas la 50a edición del Festival Zinebi redujo hasta 80 el número de películas a concurso. En la sección oficial , 11 de las películas fueron documentales, a las que hay que sumar 11 más en las secciones informativas fuera de concurso. Entre estas últimas cabe destacar Uraren azalean (La piel de agua) de Maialen Sarasua Oliden, un trabajo sencillo pero muy efectivo que describe el descenso por el río Oria hasta sus marismas. Narración pausada y suave, los brillos del agua y las riveras, sonidos tranquilos que invitan a la reflexión, preciosas imágenes para evocar este río, cualquier río que queramos, la belleza del curso que fluye como el documental.

La sección Ex IS tuvo por primera vez un carácter competitivo, estando dedicada en ediciones anteriores a la muestra de trabajos de artistas vascos.  Este año el mismo equipo se lanzó al panorama internacional, con la proyección final de 35 trabajos. Piezas experimentales de las más diversas tipologías que pretenden cubrir todos las derivaciones de las prácticas audiovisuales – vídeo-danza, documental, animación, video-arte, vídeo-acciones, instalaciones, acciones, etc. – con la experimentación como punto de unión entre todas ellas… más o menos. Entre tal diversidad de obras se concedieron tres premios.

El premio del público fue para Lotus Sunlight de Pedro Salgado, una pieza que reproduce íntegramente un espectáculo de danza. Con la imagen invertida y acelerada vemos la evolución (o quizás  sería más apropiado hablar de involución puesto que se proyecta de forma inversa) de una suerte de danza Butho bajo un espejo líquido. La pieza es hermosa, inquietante con la figura colgada de la superficie plateada hasta que se descubren los efectos y se evidencia la deficiente realización. Una buena idea con una inadecuada resolución. El mismo Salgado presentó también Es de mentira, la grabación de una divertida acción frente a la escultura floral de Jeff Koons en el museo Guggenheim pero con los mismos defectos en su ejecución que la anterior obra.

El segundo premio se lo llevó el documental Emisión 07. Experiencias alternativas en televisión de Arturo Rodríguez y Cristina Arrazola-Oñate. Digo bien documental pues de tal se trataba, interesante por el tema, pero excesivamente convencional y previsible en su factura. Experimental es colocar la realización de un noticiario televisivo en ventanas adosadas al tema principal de la pieza. La justificación del premio es que explica muy claramente el tema de la experimentación en televisión, razón pedagógica por la que fue seleccionado.  En ocasiones en las secciones a concurso, suelen pasar estas cosas.

El primer premio fue para la francesa Entre un ceil et l’autre – variation chorégraphique #1 pour tracé de Laetitia Legros. Una mujer dibuja un trazo sobre un vidrio, descubrimos que sigue los movimientos de un bailarín, se desarrolla la vídeo-danza, y con un único trazo perfila todo su movimiento por el espacio. Rodada en blanco y negro y con un montaje de plano-contraplano, a través del vidrio y con sus reflejos, el dibujo se concluye al tiempo que la danza. Premiadas por la integración de las artes plásticas, escénicas y audiovisuales en un mismo soporte, la pieza está demasiado supeditada a elementos extra videográficos.

No obstante se pudieron ver piezas verdaderamente interesantes como las del húngaro Peter Vadocz, Mobile postcard, una amalgama de imagen de un viaje turístico a diferentes velocidades que crea sensaciones e impresiones diversas, y Colorful EU aproximaciones aceleradas a objetos cotidianos cuya disposición de los colores da como resultado las banderas de los diferentes países de la UE. También Silvia Lorenzini con Concrete Jungla, muestra la ciudad de noche con imágenes a diferente velocidad que se detienen en acciones y espacios. Ramón Churruca y Manuel Ortega Lasaga con Los cuentos de Negruri una video-acción que en realidad es una entrevista para ser proyectado durante una acción en directo. Contundente, mordaz, paródica y auto-paródica. La acción no pudo realizarse completamente al integrar la pieza dentro de una sesión de proyección. No obstante la pieza es suficientemente interesante para funcionar de forma independiente. Telcosystems de Holanda con Scape time una pieza difícil, de sonidos electrónicos e imágenes abstractas basadas en líneas verticales y horizontales que recuerda a Oskar Fischinger y los realizadores del cine abstracto.  Nocní procháka de Andreas Wutz un inquietante viaje por la ciudad de noche, imágenes lentas y pausadas de Praga, a intervalos aparece una figura que camina en un puente sobre el Moldava que va ganando en presencia, y como un goteo continuo animales de zoológico dormitando en sus jaulas. Un viaje en blanco y negro al corazón de la noche donde el tiempo se detiene.

La sección oficial del certamen, la cinematográfica, contó con la participación de obras sobresalientes de ficción, y en menor medida de animación. El Mikeldi de oro documental fue para Clean up del alemán Sebastan Mez, clasificada por el autor como “ficción y documental”. Muestra la limpieza de una sala de ejecuciones por un meticuloso empleado y oímos el intercomunicador interno durante la ejecución, órdenes, avisos, comentarios del proceso de muerte. Como en esas películas neorrealistas donde las imágenes parecían sacadas de la vida pero el sonido era meticulosamente reconstruido en estudio, aquí sucede lo contrario, se reconstruye la puesta en escena y se utiliza el sonido original. No deja de ser una pieza contundente que propicia la concienciación, la reflexión durante y después del visionado.

El Mikeldi de plata fue Ghost and gravel roads del canadiense Mike Rollo. Una sombra que avanza, paisajes sin figura, campos de cultivo yermos, casas abandonadas, se van colocando fotografías del pasado donde alguna vez tuvieron vida, viejas máquinas olvidadas en el campo, desgastadas por el tiempo. Son las grandes praderas. Reminiscencias a Las uvas de la ira y a  Pare Lorentz, sin evitar pensar en John Steinbeck y en el mismo John Ford. Pero aquí nunca hubo okies, esto es Canadá y Ghost… es un pausado y contemplativo documental con autograbación de diferentes acciones hacia el final donde la sombra del autor se concreta.

La mayoría de las películas son de ficción pero como viene siendo habitual en las últimas ediciones los dos grandes premios que otorga el festival han sido para sendos documentales. Por un lado,  el gran premio del cine español para One goal de Sergi Agustí, un documental que podríamos etiquetar como “modelo ONG”. África como escenario: Sierra Leona y un equipo de fútbol de mutilados. La película enseña las actividades de los jugadores, ellos nos cuentan sus experiencias e ilusiones. Se ven espectaculares evoluciones sobre el terreno de juego de los jóvenes con muletas, intercaladas con magníficas fotografías de acción en blanco y negro. Todo es emocionante pero es desconcertante la indiferencia de algún protagonista tras marcar un penalti… hasta que aparece la cámara fotográfica y se convierte en alegría explosiva, como confirmación de esa idea transformadora de la realidad de toda mirada, de toda cámara, de toda ingerencia documental.

Por otro, el gran premio del cine vasco fue a parar a FGM de Jon Garaño. También típico documental “modelo ONG” con un tema contundente, tan contundente que hace irrelevante cualquier otro aspecto. Habla sobre la mutilación genital femenina en Etiopía, en concreto desde la perspectiva de una organización no gubernamental sobre el terreno. Articulado sobre varias entrevistas a cooperantes, educadores locales y víctimas, se muestras descripciones gráficas sobre maniquíes de los diferentes tipos de mutilación y se incluye la operación a una niña de corta edad. Probablemente esta exhibición de la barbarie, muy efectiva emocionalmente, se encuentre en el límite deontológico en cuanto a la presencia de niños, sexo y violencia. Son imágenes grabadas por la propia organización y utilizadas para crear opinión en su propio país, pero la sala de cine de Bilbao no está allí. El resto de secuencias contextualiza el tema y oscila entre la realización impecable y una cierta precipitación en la grabación y montaje. Frente a todas las intervenciones contrarias a la mutilación tan sólo se deja oír una favorable, una joven, única en off que produce un distanciamiento hacia las ideas que expresa bastante evidente. Las  conversaciones posteriores al visionado del documental giraron inevitablemente sobre el tema que trata, esto coincide con la única función de un buen documental. Jon Garaño también compartió el premio al guión vasco, además de presentar una tercera película junto al también prolífico Raúl López (montador de FGM). Este tándem ha presentado la nada desdeñable cantidad de cinco películas y son asiduos de las últimas ediciones de este festival. Visto su trabajo nos encontramos ante una posibilidad muy sólida del cine de este país y probablemente internacional.

No es posible terminar esta crónica sin comentar Le feu, le sang, les etoiles de Caroline Deuras película francesa que se llevó el Gran Premio del Festival. Ficción arrebatadoramente hermosa, una niña y su madre son la resistencia frente a la victoria de Nicolas Sarkozy en las últimas elecciones, frente a los comedores de sueños encarnados en madres, padres, políticos, profesores, cualquiera que diga lo que no se puede hacer. Frente al nihilismo extremo de la resistencia intenta explicar qué debemos conservar, qué recordar, la pared llena de retratos del pasado, George Orwell que sale y entra en foco, Bob Dylan, no olvidar la cultura clásica, yacentes estatuas romanas, una voz de resistencia desde el pasado. Para frenar a los comesueños, la esperanza de una niña que realiza un programa para cuando sea presidenta de la República (“las palomas no nos cagarán” es una de sus promesas). Todo ello narrado en un impecable blanco y negro y una perfecta puesta en escena. Entre tanto pesimismo un atisbo de esperanza, la puerta abierta del futuro. Buen CINE.

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO