Maradona by Kusturica

Las diferentes charlas entre el futbolista y el realizador llevan a dibujar las coordenadas vitales del primero, con todas sus contradicciones, pero transmiten la sensación de apertura moral, de responder a la pregunta que el serbobosnio se hace al inicio del film. ¿Quién es realmente Diego Armando Maradona? ¿Qué hay detrás de este icono?


    Post2PDF

Desde hace unos cuantos años la sensación unánime en la crítica es que el director Emir Kusturica (pronúnciese Kustúritsa, por favor) está hundiendo su filmografía. A la muy floja y reiterativa La vida es un milagro (Zivot je cudo, 2004), le siguió el desastre total con Promise me this (Zavet, 2007), quedando ya muy lejos su gran obra maestra, la genial y metafórica Underground (1995) o las interesantes obras en los ochenta. El documental Maradona by Kusturica es una propuesta comercial, pensada para el gran público, el rodaje del cual se alargó en desmesura (unos tres años) a causa de los impredecibles giros en la vida del astro del balón. No es un documental brillante y hay secuencias que no aportan nada excepto sumar minutos al metraje, pero se salva de la quema gracias al tú a tú entre las dos estrellas. Las diferentes charlas entre el futbolista y el realizador llevan a dibujar las coordenadas vitales del primero, con todas sus contradicciones, pero transmiten la sensación de apertura moral, de responder a la pregunta que el serbobosnio se hace al inicio del film. ¿Quién es realmente Diego Armando Maradona? ¿Qué hay detrás de este icono?

Kusturica imita el modelo de aproximación de Oliver Stone a Fidel Castro en Comandante (2003): con tres o más cámaras graba las charlas y los espacios donde se llevan a cabo éstas. Alguna puesta en escena de resultado irregular (como la forzada aparición de Manu Chao) y secuencias que sobran (como las sonrojantes intervenciones de “los fieles de la iglesa maradoniana”, inigualable banda de freaks) acaban de rellenar las entrevistas, junto con algun material de archivo que mezcla desde apariciones mediáticas hasta el despiece de La jugada de todos los tiempos. Para aunar todo este embrollo, el director se ve obligado a entrar en cuadro y a usar una voz en off en primera persona. Ésta es ocasionalmente brillante, muchas veces desorbitada, especialmente en loanzas al astro, al cual compara hasta con el dios mesopotámico Gilgamesh.

Los paralelismos entre ambas personalidades son muchos. Su amor por el futbol (Kusturica practicó este deporte a nivel semiprofesional), por la fiesta y por esa blanca mujer de misterioso sabor (de constante alusión en su filmografía), su endiosamiento y la polémica que les rodea. Quizá por esta última faceta el argentino es más conocido, pero el yugoslavo no se queda corto (en los últimos años se cambió el nombre para acercarse a la ortodoxia serbia – oficialmente se llama Nemanja Kusturica -, es acusado de corrupción, de contacto directo y carta blanca con el presidente Vladimir Kostunica, la peculiar construcción y financiación de un pueblo turístico… ) (1). De estos elementos comunes brota cierta química entre ambos, creando el cineasta una aproximación respetuosa pero familiar, intentando incoroporar como secundarios a la mujer de Diego Armando, a sus amadas hijas, así como a su propia familia cuando éste le visita en Belgrado. Es en ese espacio más cercano donde se desvela un Maradona desconocido y donde nacen las partes más salvables del biopic. Sobretodo en la aceptación del propio descontrol, de la fuerza de la cocaína, de la tristeza por el tiempo perdido, irrecuperable, a causa de ella. Se desvela un personaje de diversos rostros, algunos de los cuales son imprevisibles, incluso para él mismo. Se vislumbra cierta desfachatez, cierta sensación de dictador poderoso, de poseer una fuerza mediática absoluta de increíble magnitud.

Este egocentrismo contrasta con el peso de sus humildes orígenes, la larga sombra del potrero donde forjó la zurda inmortal. Maradona se declara fanáticamente de izquierdas, a favor de los pobres, con una mezcla de socialismo, justicia y fútbol difícil de digerir. Son posturas simpáticas pero altamente contradictorias ya que chocan de inmediato con su trayectoria vital, llena de irregularidades, de riqueza desperdiciada, de vicios y adicciones, una vida a menudo a todo tren. Kusturica entra erróneamente en éste terreno político pantanoso, mezclando situaciones muy complejas – guerras, conflictos, miseria – con reflexiones tan superficiales como discutibles. Cuatro medias verdades políticas mal contadas, un socialismo de salón de buenas intenciones hecho con los bolsillos y la barriga llena, y sin compromiso alguno.

El baile final de los participantes de este documental que a veces parece una fiesta recuerda al mítico final de Underground, donde sus protagonistas bailaban enloquecidamente mientras la tierra se partía. El último letrero nos daba una clave: no era un “The end” sino un “To be continued” (2). El Diego sigue bailando, ha creado un nuevo capítulo en su currículum – ha resucitado como el abuelo que daban por muerto en Gato negro, gato blanco (Crna mačka, beli mačor, 1998) – pues recién estrenó su cargo como seleccionador nacional y carga las pilas para el próximo mundial, con nuevos y prometedores enfrentamientos entre los humildes (Argentina) y los ladrones ricos (la FIFA) en su quijotesca visión del mundo. Por el contrario, Kusturica sigue bailando al son de lejanos éxitos, incapaz de reinventarse. Su acercamiento a Maradona no deja de ser un entretenimiento, un retrato amable e irregular de un mito viviente, mientras su cine se desvanece.

– – – –

(1) “Kusturica: altermundista, proserbio y riquísimo”, artículo de Mirha Dedi en el periódico bosnio Slobodna Bosna, 28/2/08. “Nemanja Kusturica” artículo de Mile Stojic, 3/8/05. “Serbia Tourist Guide: Drvengrad”
(2) “Ova prica nema kraj”, literalmente “estas historias nunca terminan”.

Presentada en Cannes en mayo del 2008, el documental ha sido proyectado en diversos festivales internacionales, entre ellos el DocLisboa, estrenado en Francia, Italia y varios países europeos. En España sigue inédito y no tiene fecha de estreno prevista.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Emir Kusturica
Dir. de fotografía: Rodrigo Pulpeiro Vega
Sonido: Raul Martínez Ávila
Música original: Stribor Kusturica
Montaje: Svetolik Zajc
Producción: José Ibáñez
Coproductores: Belén Atienza, Álvaro Augustin, Olivier Delbosc, Marc Missoner, Gaël Nouaille, Vincent Maraval.
País y año de producción: Argentina, España, Francia. 2008.

2 Comentarios

  1. alejandra 27/03/2009 | Permalink

    Kusturica sigue siendo un genio, a pesar de las críticas que hacen en su contra. Todos los cineastas repiten sus fórmulas, porque cada uno posee un estilo propio, como Woody Allen y es muy difícil mantenerse en el tiempo.
    Es cierto que el documental está muy influenciado por su amor por Maradona y por el fútbol, pero a los genios se les puede permitir cualquier licencia…

  2. duende 30/03/2009 | Permalink

    aplaudir los pedos de los supuestos “genios” es algo que no me da ningún placer.

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO