Ross McElwee: Encontrar una voz

Extractos del texto “Trouver sa voix” escrito por Ross McElwee, originalmente publicado en la revista Trafic en 1995. El artículo fue ampliado en 2005 para el Festival DocLisboa, con la función de reflexionar alrededor de las nuevas películas llevadas a cabo en ese período de tiempo.


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Time Indefinite

The edge of meaning lies never far beyond the prose of ordinary experience.
Wiliam Wordsworth, “The Prelude”

En Time Indefinite grabé los preparativos mundanos, a veces humorísticos, de mi boda y después la boda en sí. Más tarde, cuando mi mujer se quedó embarazada, grabé varios preparativos para la llegada de nuestro primer hijo. El film es bastante ligero en la primera hora, después tiene un cambio sombrío cuando tres muertes recaen sobre mi familia. Primero, mi abuela, que ya había aparecido en el film, muerió. Después perdimos el bebé en un aborto espontáneo. Cinco días más tarde, mi padre se murió de repente de un ataque al corazón.

La segunda mitad del film tiene que ver con los intentos del director en lidiar con estas muertes, especialmente la del padre. Él intenta, con una futilidad previsible, “superar la muerte con una cámara de filmar”, regresando a Carolina del Norte para grabar personas que ya había grabado antes – el hermano, la hermana, Charleen y Lucille, la ama de casa negra que aparecía en Backyard quince años antes. Cuando nos aproximamos al fin del film, piden al director que haga un video de la celebración del quincuagésimo aniversario de la boda de Lucille. Una versión editada de este “film casero” aparece en Time Indefinite. Después él vuelve a casa con su mujer, que vuelve a quedarse embarazada. Esta vez el embarazo tiene éxito, y el director, después de haber perdido su padre se vuelve él mismo padre.

Time Indefinite es un trabajo más intensamente personal que Sherman’s March. Utilizo todas las técnicas de mis películas anteriores – equipo de rodaje unipersonal, voz en off altamente subjetiva, apariciones del director en campo – pero tanto auscultando mis propias reacciones a la vida, al amor, a la muerte y a la familia, de forma más profunda de lo que había hecho en Sherman’s March o en Backyard. Una de las conclusiones que saco cuando se acerca el final del film – una conclusión obvia, quizás – es que nunca se supera realmente la muerte de una persona querida, pero se puede aprender a seguir adelante a partir de ahí y de encontrar alegría y satisfacción en otros aspectos de la vida – en mi caso, el nacimiento de un hijo. Mis propios filmes, en el intento de confrontar directamente la muerte, de olvidarla, se revelan simplemente como otra forma de negar la muerte, una forma de distracción del realizador para no relacionarse con la muerte y poder seguir adelante con su vida. Es por eso que pienso que el capítulo que habla del quincuagésimo aniversario de boda de Lucille es importante. Creo que el espectador, para no hablar del director, tiene un placer particular en la observación de las dificultades de los preparativos de la celebración, el humor y la alegría que rodean el acontecimiento. En esta escena, el film se abre otra vez al mundo, después de un período de prolongada reflexión sobre la mortalidad. Vemos a Lucille y Melvin, en los años 70, al entrar alegremente en sus bodas de oro, con cuatro generaciones de hijos, nietos y bisnietos. Esta noción de familia no tiene exactamente como objetivo sugerir una salvación. Pero quizás nos de un signo de esperanza.

Aunque muchos aspectos considere Time Indefinite un film más interesante que Sherman’s March – un trabajo más profundo, más complejo – hay cosas en él que me preocupan. Me preocupa haber utilizado tanta narración en off. Me preocupa haber sucumbido, al menos por un momento, en algunas partes, a un estilo “markerista” de realización. Creo que fue solamente en aquel periodo específico de mi vida – un periodo en el que me vi forzado a girarme hacia dentro y a intentar articular en palabras ideas sólo incipientes, porque estas cosas no se dejan filmar de forma significativa. Pero idealmente, espero reencontrar el equilibrio de Sherman’s March, donde el mundo observado tenía el mismo peso que las expresiones del mundo interiorizado por el director.

En su poema épico autobiográfico, “The Prelude”, Wordsworth describe su concepción juvenil de lo que cree ser la lucha de un poeta, del equilibrio entre el yo intimo y el mundo exterior:

I remember well
That in life’s everyday appearances
I seemed about this time to gain clear sight
Of a new world – a world, too, that was fit
To be transmitted, and to other eyes
Made visible as ruled by those fixed laws
Whence spiritual dignity originates,
Which do both give it being, and
Maintain balance, an ennobling interchange
Of action from without and from within,
The excellence, pure function, and best power
Both of the object seen and the eye that sees.

La ensimismamiento y el solipsismo son los dos grandes peligros de la voz autobiográfica en los filmes de no ficción. Espero que mi trabajo sea entendido como más auto reflexivo que solipsista. Intento evitar las trampas del solipsismo usando todo el humor que me sea posible reunir – muchas veces, la autoironía – de forma que no se tome la visión autocentrada del director demasiado en serio. E intento hacer con que mis filmes estén completamente abiertos al mundo, permitiendo que otras personas puedan ocupar la pantalla, puedan desarrollar papeles importantes dentro del film. Idealmente esto se puede alcanzar a través de un ritmo oscilatorio que se mueve entre la inmersión en el mundo exterior, con su panoplia fascinante y interminable de vidas reales y acontecimientos, y la autoinmersión, reflexionando sobre las propias interacciones con esas personas y acontecimientos. Es difícil sostener ese ritmo, y estoy seguro de que periódicamente incurro demasiado en una o en otra. Pero intento mantener algún equilibrio.

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