Sadie Benning. Autorretratos del yo adolescente

Los vídeos de Sadie Benning pueden concebirse como un espejo ante el cual esta polifacética artista americana (re)presenta su identidad. Un espejo que, lejos de ofrecer una imagen veraz, unívoca y coherente de sí misma, le permite exponer y ensayar múltiples y posibles imágenes de un yo adolescente que se presenta como asertivo y resistente al mismo tiempo.


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Los vídeos de Sadie Benning pueden concebirse como un espejo ante el cual esta polifacética artista americana (re)presenta su identidad. Un espejo que, lejos de ofrecer una imagen veraz, unívoca y coherente de sí misma, le permite exponer y ensayar múltiples y posibles imágenes de un yo adolescente que se presenta como asertivo y resistente al mismo tiempo. Sus miradas frontales a cámara, los primerísimos primeros planos de sus ojos o su boca, parecen replegarse sobre sí mismos, buscando la aprobación y el reconocimiento propios, antes que de la audiencia. Con su ya mítica Pixelvision, pensada aquí como herramienta auto-exploratoria, Benning registra el momento vital en que, de acuerdo con Francesco Bonami, la “racionalidad cede paso a un impulso visionario, cuando la lógica de nuestras acciones cede paso a un deseo extremo de libertad, un deseo destinado ha ser fagocitado por las infinitas reglas del juego social.” (1) Los sentimientos propios de la adolescencia (soledad, aislamiento, rechazo, rebeldía, necesidad de aceptación, y búsqueda de la propia individualidad), el relato de las primeras experiencias sexuales y la disidencia de los roles de género femeninos son los temas recurrentes en un corpus videográfico de carácter autobiográfico y confesional marcado por su lesbianismo.

Nacida en 1973, Benning comenzó a filmar a los quince años, cuando su padre, James Benning, le regaló por navidad una Pixelvision, la cámara de juguete lanzada al mercado por la casa Fisher Prize a finales de los ochenta. Sus imágenes en blanco y negro de baja definición, altamente pixeladas, y enmarcadas por un recuadro negro se han convertido en seña de identidad de su obra. A pesar de la fuerte impronta autobiográfica de su trabajo, Benning también es autora de videoclips (para Come y Julie Ruin), de la mini serie de animación The Judy Spots (donde una figura de papel maché da cuerpo a una adolescente desorientada) y de un largometraje en que mezcla actores con animación, Flat is beautiful (1998), donde prosigue su exploración de la psicología adolescente. La proyección de esta película en la última edición del Festival Internacional de Cine de Gijón nos permite repasar los video diarios de una creadora casi invisible en nuestro país, puesto que antes, sólo la Mostra Internacional de Films de Dones (en su edición del año 2000) había reparado en ella.

Sus primeras piezas, A new year (1989) y Living Inside (1989), ya perfilan uno de los rasgos esenciales de su obra: la brecha insalvable entre el exterior y el interior, entre un “ellos” que se presenta amenazante y un “yo” angustiado por su diferencia, entre un mundo hostil y agresivo (al que generalmente accedemos a través de los media) y una habitación propia que le permitirá imaginar otras realidades. Careciendo de voz en off, A new year se presenta como la prolongación videográfica de un diario escrito, en la que Benning combina filmaciones de su cuaderno con planos de la pantalla del televisor y de un periódico. Un concurso y titulares sensacionalistas se alternan con frases contundentes: “Me di cuenta de lo locos que estaban todos”, “Una amiga fue violada por un hombre negro. Ahora es una racista nazi skinhead”, “Mi vecino está vendiendo crack”, “Nuestra nación es adicta a la más dañina de las drogas, el dinero.” La yuxtaposición de ambos elementos crea un collage sincopado en un vídeo en que predomina la indefinición (la cámara apenas se detiene en los objetos), los planos de corta duración (que a menudo se congelan en el último frame) y un montaje en cámara plagado de transiciones rugosas que dejan a la vista las imperfecciones sonoras y visuales del video. Un plano en que vemos cómo la persiana se cierra velando el exterior parece dar pie a Living Inside, donde Benning continúa con su estilo ágil, impresionista y todavía tentativo, a pesar de que aquí ya incluya su propia voz. Su lenguaje directo da cuenta de su soledad y aislamiento, y sugiere el coming-out que dará cohesión temática a sus siguientes trabajos. La simple anécdota que cierra la pieza es lo suficientemente reveladora de un lenguaje verbal sintético, explícito y sin tapujos que revela la fuerza y rebeldía de la adolescencia. Benning cuenta cómo vio a un exhibicionista masturbándose, para compararse a continuación con él: “Yo soy una de ellos… Estoy convencida de que hay gente que piensa que yo soy rara, pero no soy un enano que se masturba en una biblioteca. Soy bastante inofensiva.”

Esta imagen que trastoca la noción mítica de la infancia como espacio de seguridad será desarrollada en A place called lovely (1991), un filme que parte de su propia experiencia personal (el acoso escolar de un vecino), combinada con noticias de los periódicos y el relato del caso brutal de un asesino en serie que acabó con la vida de más de una veintena de niños. Al  tiempo que constata cómo la violencia entra en su vida (y la confronta con la América “ideal” que trata de ocultarla), la directora deconstruye la perversidad que se esconde bajo el mito de la “niña buena”. Frente al consejo de una abuela que le decía que “las cosas malas sólo pasan a las malas personas”, Benning constata cómo este es un modelo que lejos de proteger, victimiza a las mujeres. Como ha observado Melissa Rigney en su excelente análisis de los videos de Benning, “Reconociendo que el empoderamiento se encuentra en la auto-definición más que en la conformidad a los estándares sociales y a las nociones vigentes de la feminidad, Benning, más allá de invertir el binarismo bueno/malo, lo subvierte demostrando como las definiciones convencionales de la feminidad están diseñadas para prevenir a las mujeres de explorar las posibilidades de su propia identidad y auto-afirmación”. Y lo que es más importante, “la chica mala” saquea los iconos masculinos de poder y rebelión para su propio uso, permitiéndole asumir una libertad que traspasa los límites de género y sexualidad.”

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4 Comentarios

  1. francoe 13/03/2009 | Permalink

    En su momento cuando vi Flat is Beautiful recuerdo haber quedado impactado.
    Gracias por el artículo.

  2. marta 17/10/2009 | Permalink

    Voy loca encontrando algun dvd de la artista, alguien me puede recomendar algún enlaze? gracias

  3. Montse 27/02/2010 | Permalink

    Mañana en el CCCB pasan dos cortos de Benning. VOSC.

    http://www.cccb.org/es/audiovisual-benning_kobayashi_y_linzy-33672

  4. mennonnita 10/03/2010 | Permalink

    Imponente el artículo, un aplauso, dan ganas de ver la obra de esta mujer y seguir leyendo hasta el cansancio estos artículos.

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