Jean-Claude Rousseau

Este año Zinebi presentó una retrospectiva de Jean-Claude Rousseau. Queda un breve testimonio de su pasaje por Bilbao en la entrevista publicada en el número 19 de Cahiers du Cinéma España. Aparte de las proyecciones del ciclo, tuvo lugar en la Universidad del País Vasco un pase de ‘Jeune femme à sa fenêtre lisant une lettre’, primera película del cineasta (1983). A esta proyección siguió un coloquio con alumnos de primer y segundo curso de Comunicación Audiovisual, y al día siguiente se grabó la entrevista que aquí se publica.


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Jeune femme à sa fenêtre lisant une lettre. Entrevista con Jean-Claude Rousseau

Dos reproducciones de cuadros de Juan Gris cuelgan en el comedor del hotel donde el Festival de Cortometraje y Documental de Bilbao (Zinebi) aloja a sus invitados. Son las únicas imágenes en esta sala, y su presencia allí no podría resultar más iluminadora. En sus últimas ediciones, Zinebi ha reservado un espacio a ciertas películas que recuerdan a esos pequeños juangrises agazapados: discretas y de escala humana, pero capaces de hacer palidecer a más de un gigante.

Este año Zinebi presentó una retrospectiva de Jean-Claude Rousseau. Pudo verse una muestra de cortos y largometrajes en 3 sesiones cuya ordenación corrió a cargo del propio Rousseau. Queda un breve testimonio de su pasaje por Bilbao en la entrevista publicada en el número 19 de Cahiers du Cinéma España. Aparte de las proyecciones del ciclo, tuvo lugar en la Universidad del País Vasco un pase de Jeune femme à sa fenêtre lisant une lettre, primera película del cineasta (1983). A esta proyección siguió un coloquio con alumnos de primer y segundo curso de Comunicación Audiovisual, y al día siguiente se grabó la entrevista que aquí se publica.

Jeune femme à sa fenêtre lisant une lettre está editada en DVD por la revista francesa Dérives. Blogs&Docs publicó en el número de marzo del 2007 una reseña de una proyección en Barcelona de varias películas de Rousseau.

– Manuel Asín: Viendo su película ayer, surgía muy rápido la pregunta de por qué las bobinas no están montadas. Una pregunta que podría tener diversas respuestas, y entre ellas una respuesta bastante directa…

– Jean-Claude Rousseau: Bastante concreta, sí.

Y es la de que quizá no están montadas por el miedo a estropear el material.

– Sí, en relación a la pequeñez de la película en Super 8, que no se puede manipular, coger con las manos sin riesgo. Porque además no hay casi nada que agarrar. Así que esta es una razón muy fácil de aducir. Luego hay razones más interesantes, y una es que en efecto se podía ver en la duración de una bobina una forma de unidad, una medida, y por lo tanto un elemento o una serie de elementos que podrían establecer correspondencias preservando el carácter elemental, lo que en este caso quiere decir conservar las colas. Al final, al hacerlo de esta manera, se conserva –si podemos decirlo así- la historia misma de las tomas. Puesto que quedan tal y cómo fueron hechas, en el mismo orden. Así que: en cada bobina hay la huella que dejaron las tomas (sin que se trate de un montaje en cámara, no es para nada eso sino más bien una conservación de lo vivido en esos dos minutos y medio, para cada bobina). Y luego hay la relación que se establece entre las bobinas después.

Hay varios planos en esa película en los que se ven las pilas de bobinas que la componen, colocadas sobre una mesa. Siempre estarían todas menos la bobina que contiene ese plano.

-Y es ahí donde se reconoce muy rápidamente la ficción de la película. En la medida en que este apilamiento se ha hecho después, y por lo tanto ahí existe un elemento ficticio, que está en la imagen misma: las pilas –cuatro-, el aparato para el visionado, la ventana abierta tras la mesa sobre la que está el aparato para el visionado, y la escalera caída. Es una ficción lo que se propone. Y podría decirle además, no me importa hacerlo y es tan ficticio que no lo he verificado, que el número de bobinas que se pueden contar cuando las vemos, no estoy en absoluto seguro de que corresponda al número de bobinas en el interior de cada parte de la película, que se titulan primera, segunda, tercera y cuarta pila. Y además, en una de estas cuatro partes –no sabría decirle ahora si es la tercera o la cuarta, en todo caso no es la última- se ve el envoltorio de algunas de estas bobinas en un plano cercano, y se lee lo que está escrito. Así que ahí hay algo que está en la superficie de la película y que está lejos de tener una coherencia perfecta, para el carácter ficticio incluso.

– A propósito de esto, me llamó la atención el plano cercano del envoltorio, con la escritura, y lo encontré próximo de lo que sería un guión, puesto que literalmente se lee lo que hay en la película. No sé si esa era una práctica habitual para el revelado de la película o por alguna otra razón técnica…

-No, en absoluto. Era necesario, yo no tenía elección en la medida en que no se podía ver inmediatamente lo que había en la película. Si hubiera sido película de 16 mm. hubiera bastado con mirar un fotograma, y el fotograma habría recordado lo que había dentro. Pero como las bobinas no se limitan forzosamente a un plano, no es la primera imagen la que va a decirme su contenido. Así que para no tener que volver a pasar la película por el aparato de visionado cada vez, para saber lo que contiene, se impuso anotar en el sobre lo que había dentro, lo que se ve. Y lo que se puede leer, de hecho, es la descripción de lo que se acababa de ver o de lo que se iba a ver a continuación. Así que aquí se trataba también –digo “también” porque mis películas consisten a menudo en eso- de mostrar la película haciéndose.

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3 Comentarios

  1. Antonio 07/03/2009 | Permalink

    Descubrí recientemente el cine de Rousseau, a través de “De son appartement”. Una verdadera maravilla.
    En estos tiempos donde reina el bluff a destajo, junto con Juventude en Marcha de Costa, esta última de Rousseau me parece sin duda una de la películas más importantes de los últimos años. Gracias por la entrevista Manuel. En la revista “Dérives” hay otra en francés que es muy recomendable: “Le son d’histoires” http://www.derives.tv/spip.php?article20
    Un saludo.
    Antonio

  2. franco 08/07/2009 | Permalink

    Cuando se pregunta si hay luz en el video, es como si desconociera la existencia de un paik, (o quizás un fargier en su caso).

    Manuel, la primer pregunta me deja atónito.
    Qué pretendías encontrar?

  3. Manuel Asín 18/07/2009 | Permalink

    No conozco muy bien la obra de Nam June Paik ni la de Jean-Paul Fargier (vi la entrevista Sollers-Godard, y he leído artículos de cuando era colaborador habitual de Cahiers; me parece recordar estaban bastante bien…) Así que me encantará que me cuentes por qué ves tú que la cuestión de la luz en el vídeo está de más después de los trabajos de Paik, Fargier u otros.

    Lo que te puedo decir es que Rousseau tiene una cultura cinematográfica muy sólida (incluyo aquí trabajos como los de Paik o Fargier), y que su pregunta por la luz en el vídeo no era seguramente nada ingenua, sino derivada de su experiencia directa en los dos medios (primero en el Super8, ahora en el vídeo digital).
    Por mi parte yo diría, también teniendo en cuenta mi experiencia cuando he grabado algo, que la luz del vídeo tiende a hacer muy dura la línea de corte del encuadre (no es exactamente lo mismo que lo que dice Rousseau de que “la luz determina las líneas que hacen ver un encuadre”). Si te has fijado, Pedro Costa en “El cuarto de Vanda” y en otras de sus películas en vídeo, encuadra muchas veces dejando espacios de negro en las zonas más cercanas a los límites del encuadre, de modo que precisamente estos se “pierden” y el resultado es algo parecido a un recorte en iris, pero irregular. Es bonito pensar que al buscar maneras de trabajar el encuadre en vídeo, un cineasta actual, como Costa, ha llegado a una solución, el iris, a la que ya se había llegado hace 100 años y que durante un tiempo fue muy importante, estaba presente en muchos planos de muchas películas, haciendo que la pantalla o en todo caso la imagen fuera más “redonda” que rectangular.

    Tu comentario también me ha recordado la segunda parte de “Elogio del amor”, una película que me parece fundamental entre las de los últimos años para pensar sobre la luz y el vídeo, o quizá mejor sobre el vídeo y el color, que no es lo mismo que la luz.

    En cuanto a la otra pregunta, no pensaba encontrar nada en concreto, por eso me sorprendió que los rollos no estuvieran montados.

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