Festival dei Popoli 2006

Del 1 al 7 de diciembre se celebró el prestigioso certamen de cine documental Festival dei Popoli en la ciudad de Florencia. Se proyectaron un total de 140 películas con una asistencia de público alrededor de los 7.000 espectadores. Lamentablemente y a pesar de la larga experiencia (cuarenta y siete ediciones), el festival acarrea serios problemas económicos y de organización, trabajando con un equipo de personas muy reducido y con escasez de medios.


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Festival dei Popoli

Del 1 al 7 de diciembre se celebró el prestigioso certamen de cine documental Festival dei Popoli en la ciudad de Florencia. Se proyectaron un total de 140 películas con una asistencia de público alrededor de los 7.000 espectadores. Lamentablemente y a pesar de la larga experiencia (cuarenta y siete ediciones), el festival acarrea serios problemas económicos y de organización, trabajando con un equipo de personas muy reducido y con escasez de medios.

La sección oficial se caracterizó por dar oportunidades a realizadores noveles y jóvenes, anteponiendo la creatividad y el riesgo al frío perfeccionismo de producciones con más presupuesto. Este buen criterio de selección fue empañado por una incomprensible decisión del jurado al otorgar el premio al mejor documental a La vie est an goutte suspendue del iraní Hormuz Kéy, un film sin ingenio y estéticamente muy pobre. El premio al mejor documental italiano fue ganado justamente por Tizza Covi por Babooska.

Sección oficial
Diario argentino de Guadalupe Pérez García (España-Argentina, 2005) fue una de las películas más destacadas del festival. La joven realizadora ha configurado un audaz e inteligente relato alrededor de Argentina y de ella misma, jugando con la realidad y la ficción.

Lupe convive con algunos traumas personales que le vienen de la infancia. Viajará a su Buenos Aires natal para afrontarlos, aunque empezará a entrever que la repetición de errores quizá no sea sólo un problema suyo. Esta búsqueda de superación de los problemas le permite repasar con una mirada personal e irónica la historia de Argentina desde Alfonsín hasta De la Rúa a modo de círculo nietzscheano.

La realizadora dirige el relato con su voz en off e interpretándose a sí misma, de una forma similar a la de Avi Mograbi o Alan Berliner. A las diversas situaciones creadas les añade dinámicos montajes con imágenes familiares y de archivo, consiguiendo unas sensaciones inusuales e ingeniosas. Lupe culmina su primer largometraje con una pequeña puerta abierta a la esperanza, firmando una obra que exige trabajo y atención al espectador a cambio de un simpático e inteligente guiño a los tropezones interiores de cada uno.

Otra de las obras interesantes fue Forever (Holanda, 2006) de la veterana realizadora peruana Heddy Honigman (Metal and Melancholy, 1993). Para intentar plasmar la influencia de los artistas en el resto de mortales, Heddy filma en el cementerio Père-Lachaise de París donde hay las tumbas de personajes históricos (Proust, Chopin, Modigliani…). Dentro del recinto indaga en la gente que les rinde homenaje así como en personas que han perdido un ser querido. Lleva a cabo seguimientos y entrevistas con un estilo sencillo y sin complicaciones. Usando la sensibilidad como principal elemento, reflexiona sobre el arte, la vida y la muerte.

También Der Kick de Andres Veiel (Alemania, 2005) es un trabajo remarcable. Para acercarnos a la crudeza de un crimen, Veiel combina elementos teatrales con técnicas del documental, logrando una gran tensión a lo largo de toda la película.

En junio del 2002, en Potzlow, un pueblo cercano a Berlín con graves problemas socioeconómicos, tres jóvenes de orientación nazi asesinaron a un compañero judío en una noche de alcohol y violencia. Veiel inició una difícil introspección del caso entrevistando varias veces a los jóvenes y a sus padres. A pesar de establecer una buena relación de colaboración ninguno de ellos permitió ser grabado. Para dar salida a todo el trabajo de investigación usa escenografía, decorados y un texto de gran fuerza que combina las entrevistas con las declaraciones del juicio. Dos actores interpretan todos los personajes llevando a cabo magistrales transformaciones. Un esquema semejante al que usó Frederick Wiseman en La dernière lettre, con un resultado excelente.

En la sección oficial también compitió Wide Awake (Estados Unidos, 2006) el último documental del jocoso Alan Berliner. La película es una egocéntrica investigación sobre su insomnio con sus miedos y obsesiones como protagonistas. Berliner lleva todo el peso de la historia, completando sus charlas a cámara con divertidas entrevistas y un uso masivo de material de archivo montado de forma genial. Aún así, la reiteración sobre el insomnio se hace cansina, restando ritmo y gracia a todo el conjunto.

Dos películas chinas formaban parte de la competición. Where will go del joven y prometedor Zehng Yi está realizada totalmente en el interior de viejos trenes. Cámara al hombro, largos planos que buscan la poesía entre los sufridos pasajeros. Una mirada amable (y cándida) a China. Outside del debutante Wang Wo fue rodada a lo largo de cuatro años. Wo cazó todo tipo de momentos en la plaza Tiananmen, muy a menudo desde puntos muy elevados y de una forma parecida al Tische! de Kossakovsky, aunque el montaje y el uso del sonido dista mucho de la obra del ruso. Con un presupuesto muy bajo, consiguió filmar algunas secuencias brillantes, como el maltrato a un grupo de prisioneros por parte de la policía o los inútiles esfuerzos de dos amigos borrachos para levantar a un tercero del suelo.

La sección oficial la completaron Au gré du temps (Bélgica, 2006) de Dominique Loreau un documental inspirado en las instalaciones del artista Bob Verschueren, poético trabajo que reflexiona sobre lo efímero de la vida entrelazando tres capítulos – performances. Last thoghts (Estados Unidos, 2006) es la obra de otro debutante y joven realizador, Kevin Henry, quien se inspiró en las memorias de su padre durante la Gran Depresión para viajar con su cámara creando bellas imágenes y cerradas metáforas. Un esquema muy arriesgado con un resultado irregular. Beirut Diaries (Líbano, 2006) de Maï Masri es una puerta abierta a la compleja realidad política del Líbano. Entre el asesinato del primer ministro Rafic Hariri y el ataque de Israel, un grupo de jóvenes progresistas levantó un campamento en el centro de Beirut para que la verdad saliera a la luz y el país del pozo de una vez por todas. Siguiendo a una joven implicada en la organización, el espectador es capaz de comprender mucho más a la gente del Líbano y la situación que allí se vive que viendo cien noticiarios sobre el tema.

Participaron también dos buenas obras experimentales, Ende Cines Elefanten (Alemania, 2006) de Stefanie Gaus, sobre el abandonado parque de atracciones de Coney Island en Nueva York, y Paraíso (Colombia 2006) obra críptica y maravillosamente montada de otro joven realizador, Felipe Guerrero. Los documentales premiados por el jurado en la sección oficial fueron Ich bin ich (Alemania, 2006) de Kathrin Resetarits al mejor film etnográfico. Un flojo experimento con dos parejas de gemelas, a partir de un seguimiento y breves entrevistas. El premio al mejor documental fue para La vie est une goutte suspendue (Francia, 2006) del iraní Hormuz Kéy sobre la decadencia física de un anciano profesor de filosofía. Una obra íntima, lenta y sin ingenio, de escasa calidad creativa. Recibida con indiferencia por el público, fue sin duda la más floja de las trece películas en competición.

Festival dei Popoli

Concurso Italiano
Babooska (Italia, Austria 2006) de la realizadora y fotógrafa Tizza Covi ganó el premio al mejor documental italiano. Es una bella película sobre la joven artista circense Babooska y su pintoresca familia. Tizza siguió a la troupe durante seis meses filmando en 16 mm. Sólo rodó 10 horas de material, todo en plano secuencia. Esta extrema precisión y la colaboración de los personajes-actores del circo Floriciccio (Babby, Naike, Azzurra, el agresivo Michele y el perro Lentejas) le ayudan a firmar una obra perfecta sobre una especie en extinción. También fue de interés Primavera in Kurdistan de Stefano Savona, un documental bélico basado en un seguimiento a una unidad de la guerrilla kurda que avanza por las montañas entre reflexiones políticas y amistad.

Secciones paralelas
Dentro del marco El presente documentado se pudo ver el relato más impactante del festival: On the road de Liu Wei (China 2006). Es el simple y brutal testimonio de una ciudadana de un país donde los derechos humanos no existen, una pesadilla sin fin con ecos del Brazil de Gilliam o El Proceso de Kafka.

Una humilde mujer cuenta las desgracias que ha sufrido en los últimos años desde que su marido murió en un misterioso accidente de trabajo. Nunca le permitieron ver el cadáver ni el certificado de defunción. Empezó una valiente e inútil batalla legal sacrificando todo lo que tenía. Lo que era un núcleo familiar normal ha terminado en una pedigüeña que sobrevive bajo un puente de Pekín, esperando respuestas de la “justicia” china. Ha perdido la casa y le han quitado el cuidado de los hijos.

La película se basa casi exclusivamente en su demoledor testimonio. La mujer, sentada en su chabola, nos cuenta su historia con todo tipo de detalle. No hay pruebas, ni investigación por parte del realizador. La rabia, su impactante voz y la dureza del relato dan credibilidad a su testimonio. Liu Wei sólo añade algunos planos de la capital, filmados con discreción. Es un esquema similar al que usó Claude Lanzmann en Sobibor. Su relato es tan fuerte que no requiere de adornos o elementos de distracción.

Hacia el final Liu Wei desvela que esta anónima mujer convive bajo el puente con decenas de víctimas del aparato burocrático chino quienes esperan turno para presentar reclamaciones al gobierno. Cantan un himno sin tabúes: “el gobierno nos roba y nos mata, es el peor dictador que nunca China ha conocido”. Un grupo de harapientos rebeldes que no tienen miedo a hablar pues ya lo han perdido todo. Debajo de esos puentes hay una gran película por hacer.

El Festival tuvo una especial atención por el cine austriaco con Michael Glawogger (Megacities, Workingman’s death) como principal invitado. Entre otras películas de este país se proyectó su último trabajo, Slumming, donde demuestra su sensibilidad y dominio tanto en la ficción como en el documental.

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