Dies d’agost

Han pasado ya 15 años desde que Marc Recha debutara a los 21 con El cielo sube, fundando su filmografía con la frase de Flaubert “basta mirar atentamente cualquier cosa para que sea interesante.” Dies d’agost es su quinta película, y después de tanto titubear, Recha quizás nos haya regalado su película más bella, misteriosa y significativa (¿un final de trayecto?) de su particularísimo work in progress con el cine.


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Dies d'agost

Han pasado ya 15 años desde que Marc Recha debutara a los 21 con El cielo sube, fundando su filmografía con la frase de Flaubert “basta mirar atentamente cualquier cosa para que sea interesante”, y con Manoel de Oliveira saludándole en el Festival de Locarno como director del “cine del futuro”. Dies d’agost es su quinta película, y después de tanto titubear, Recha quizás nos haya regalado su película más bella, misteriosa y significativa (¿un final de trayecto?) de su particularísimo work in progress con el cine desde L’arbre de les cireres.

Para unos Recha no tiene tanto nivel como él se cree, o como le quieren hacer creer, y se le exige lo que no exigimos a nadie más por aquí. Para otros, haga lo que haga, y aunque sea fallido –como Pau i el seu germà o Les mans buides– merece todos los respetos del mundo, adoptando una actitud similar a la de su hermano gemelo David cuando le escucha con atención y concentración en Dies d’agost; tal como si fuera un predicador o un poeta –o simplemente su hermano, claro-, con esa siempre discutible gracia y con ese cierto tartamudeo del que quiere desconectar pero no puede, del que hace de actor pero no lo es, de quien está aprendiendo constantemente y todo se cuestiona. Sea como sea, a Recha se le espera y se le atiende con especial interés, fundamentalmente porque durante demasiados años ha sido simplemente el único, la gran esperanza blanca. Y porque para la cinefilia autóctona representa el puente más significativo entre las maneras de los sesenta/setenta y los nuevísimos que beben del emule y lo digital, y eso siempre resulta interesante: ser frontera, bisagra, que aún siendo profesor del Master Documental de la UPF al lado de Guerín y Jordà (su principal deudor en Dies d’agost, por cierto) su juventud lo sitúa en un limbo especial, extraño. Para los primeros, Recha es el nuevo, el siguiente, el relevo natural, y hace cine nuevo, el que toca. Para los segundos, es viejo (quiero decir, que teniendo 36 años parece que haya nacido en París y vivido el mayo del 68) y por lo tanto hace un cine desfasado, fuera de lugar, militante en vez de libre, aburrido porque no llega, porque no te toca. Pero parece que con Dies d’agost tanto unos como otros podrían acercarse: el aire a Gerry de Gus Van Sant, al Herzog más salvaje, a Lisandro Alonso, a Peckimpack y Malick, a cuento crepuscular, pero ante todo por su espectacular e inaudita humildad, impone cierta reconciliación.

En Dies d’agost Recha es el protagonista absoluto. Un ejercicio de ficción autobiográfica, le llama. Y, efectivamente, Recha se desnuda, baja de las montañas y pisa el suelo, y las aguas. Se pone delante y detrás de la cámara, y hasta de canto. Sonríe, juega, ronca cuando se pega una siesta y se baña en pelotas en un embalse junto a su hermano como cuando era pequeño. Se relaja, como si quisiera tomarse un respiro a su a veces desesperante seriedad, una pausa para distanciarse, para intentar averiguar porqué le cuesta tanto explicar bien lo que tiene entre manos, ya sea algo sobre el periodista Ramón Barnils (la excusa inicial del film, al que le une la misma visión libertaria de la vida), pero quizás también sobre todos los otros algos que ha intentado explicar en su cine hasta ahora. Por eso Dies d’agost puede ser su film más importante hasta la fecha, porque habla de sí mismo y de la dificultad de contar y de hacer cine, de hacer cine aquí y ahora. Un cine que, una vez más (y van), no es la narración de una aventura, sino la aventura de una narración, su búsqueda. Recha busca y elabora, viajando a través de un terreno propio de su infancia (otra vez un terreno fronterizo de los Paisos Catalans: el de la frontera aragonesa, como la Valencia de L’arbre de les cireres, los Pirineos de Pau i el seu germà, o la frontera francesa y la Catalunya Nord de Les mans buides), una narración que navega entre las frágiles fronteras de la ficción, el documental, la realidad y la memoria, el debate que ha producido mucho del mejor cine contemporáneo.

Unas fronteras que explotan en el momento cumbre del film: cuando Recha desaparece. Como Casey Affleck en Gerry. Desaparece, se transforma en un fantasma, como el fantasma de Barnils que no se puede quitar de la cabeza. De repente el director y protagonista principal de la película son un fantasma. Menudo golpe narrativo. Y menudo golpe simbólico. Y su hermano, con la misma atención y concentración de cuando le escucha, lo busca. Aquí y allá. En el monte y a través de las aguas. Como Martin Sheen en Apocalype Now buscando al coronel Kurtz. Y tienes el corazón en un puño. Y cuando le encuentra, en un café de un pueblo, sólo, tranquilo, mirando hacia una ventana, lo ves y te preguntas porqué has sufrido tanto por él y por la película, y te enfadas, y entonces Recha nos dice algo sobre lo que separa lo pensado de lo filmado, y claro…

Hablo demasiado. Mejor véanla. Pero vayan con cuidado (y voy a ser muy malo), porque según con qué pie se levanten lo único que verán es una mala suerte de Nanni Moretti kumbayá con graves pero cándidos problemas para expresarse y narrar, llena de vacíos y trascendencia superficial. Pero si se levantan con el pie adecuado seguro que la disfrutarán. Y mucho. Yo tuve esa suerte. Quizás porque yo también me bañé en esos embalses de pequeño, porque reconozco ese tartamudeo, porque me gusta desaparecer… En fin, esas extrañas razones que te permiten gozar de una película, pero que impiden distanciarte para criticarla con objetividad, si es que eso es posible.

Dies d’agost se estrenó en salas comerciales el 5 de diciembre.

FICHA TÉCNICA
Dirección y guión: Marc Recha
Fotografía: Hélène Louvart
Montaje: Sergi Dies
Música: Pau Recha, Borja de Miguel, Fina Susín
Intérpretes: David Recha, Marc Recha, Mariona Ordóñez, Pere Subirana, Fina Susín
Productora: Master en Documental Creativo de la UPF, Benecé
País y año de producción: España, 2006

Un Comentario

  1. Acabo de ver “Dies d’agost” (en dvd) y leer (con enorme retraso) el comentario de Marc Prades. Igual, no quería dejar de consignar aqui lo atinado de sus obsevaciones, que comparto en gran medida. Lo que más me gustó (del comentario) es el final: ese “hablo demasiado”! Qué raro es leer palabras de ese calibre en una crítica! Creo que, en definitiva, esa respuesta crítica está implícita en la película de Recha, y es seguramente una de sus grandes virtudes. Seguramente porque me desperté con el pié derecho, la película me gustó mucho, aún con algunas dudas, (sobre todo esa resolución final donde se advierte “la diferencia entre lo pensado y lo filmado”). Pero despertar esas dudas en el espectador entra, sin duda, en el programa-Recha…

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