Antonio Gamoneda. Escritura y alquimia

En Antonio “Gamoneda. Escritura y alquimia”, el proceder de los directores, pudorosamente ocultos tras la cámara, busca declaradamente asimilarse al del escultor que extrae la apariencia de un rostro de la pella de barro: el trabajo está en la materia de la película, pero lo que vemos y escuchamos, de manera prioritaria, es el rostro y la voz del poeta.


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Nos hallamos ante un documental sobrio, sin adornos ni piruetas formales, en el que destaca, sobre todo, la voz del poeta Antonio Gamoneda. Desde este punto de vista, justo es decirlo desde el principio, Escritura y alquimia (Enrique Cortí, César Rendueles, 2009) es una película en la que el contenido prima sobre la forma, si se nos permite esta obsoleta dicotomía. El proceder de los directores, pudorosamente ocultos tras la cámara, busca declaradamente asimilarse al del escultor que extrae la apariencia de un rostro de la pella de barro: el trabajo está en la materia de la película, pero lo que vemos y escuchamos, de manera prioritaria, es el rostro y la voz del poeta.

No en vano el documental, que se ha realizado con el apoyo de diversas instituciones culturales de carácter estatal, aparece en un momento en que Gamoneda (cuya obra fundamental, Descripción de la mentira, se remonta a 1977) está siendo consagrado como poeta de las letras españolas tras haber permanecido prácticamente ignorado durante décadas (1). La película, que se ha realizado y estrenado en formato DVD, ha aparecido en el contexto de una serie de publicaciones en las que se recogen los últimos libros del autor, así como sus colaboraciones con artistas y las lecturas poéticas que ha ido ofreciendo durante los últimos años (2). De entre esa avalancha de objetos culturales surgidos en torno a Gamoneda nos interesa destacar especialmente sus memorias de infancia, Un armario lleno de sombra, que Galaxia Gutenberg ha publicado esta primavera y que, en muchos sentidos, reverberan en Escritura y alquimia. Tanto en el documental como en las citadas memorias, de lo que se trata es de trazar un mapa de coordenadas personales de la vida del poeta desde las que es posible releer su obra bajo una nueva luz. Y esa relectura no tiene por qué resultar mejor o peor, más o menos acertada que otras. Introduce, simplemente, una dimensión “documental” en un universo poético cuya piedra angular, ya de por sí, es la experiencia. Desde este punto de vista, el poeta ha podido decir que la poesía es “una emanación de la existencia” y que “no hay fantasía en la inclusión de la raigambre de la poesía en las memorias de mi vida”. Para Gamoneda la poesía apela a la dimensión experiencial y fenomenológica de la vida del sujeto y, en ese sentido, guarda un vínculo secreto y profundo con la realidad. En este caso particular, la experiencia que parece haber dejado una huella imborrable en la persona de Gamoneda hasta el punto de determinar su opción poética no es otra que la de la pobreza.

La pobreza que marcó en su infancia toda una “cultura del hambre” (3) y que el autor reivindicó en su discurso tras recibir el Premio Cervantes (4) es la misma que, en el documental que aquí reseñamos, le hace tomar distancia respecto a sus coetáneos de la Generación del 50, por una parte y, aunque veladamente, de la llamada, precisamente, “poesía de la experiencia” (5) que practican poetas como Luis García Montero, Andrés Trapiello o Benjamín Prado. Con todo, Escritura y alquimia no cae en el prurito empirista de la anécdota. Bien al contrario, los pormenores de su vida permanecen en un discreto segundo plano. ¿De qué manera se trazan, entonces, esas coordenadas personales a las que nos referíamos? Como reza la contraportada del volumen, “Escritura y alquimia explora el pensamiento poético de Antonio Gamoneda tanto en su dimensión puramente estética como en un orden especulativo”. Y, debemos matizar, especulativo en su doble acepción, pues se trata al mismo tiempo de utilizar la cámara como espejo en el que el poeta se mira para trazar su propio retrato y de reconocer y examinar su obra a través de sus declaraciones.

Desde un punto de vista plástico, podemos decir que el documental “pone en escena” algunos de los temas centrales de la poesía gamonediana. Así, la nieve, la luz, el frío o el óxido son algunos de los elementos con respecto a los cuales la película trata de establecer una correspondencia visual en cuyo origen están los versos del poeta, cuyas reflexiones llegan a adquirir tintes mágicos cuando quedan entrelazadas con los copos de nieve cayendo sobre las superficies rectilíneas del MUSAC o con los rayos de sol que se filtran entre los árboles del bosque.

Y es que, al tiempo que dotan de plasticidad a los tópicos de la poesía de Gamoneda, Cortí y Rendueles ponen de manifiesto la importancia que la visualidad tiene para el poeta, para quien la tensión entre lo visible y lo invisible (que es casi como la que separa a lo decible de lo indecible) es el último reducto de su concepción de la poesía, entendida como instrumento de penetración, de elucidación de la existencia. Dicho esto, no nos resistimos a concluir este escrito con las palabras Gamoneda que, a nuestra fe, mejor testimonian de lo que acabamos de apuntar:

“Yo ciertamente repito muchas veces la palabra vi o la palabra veo, quizá más en pretérito que en presente. Creo que esto consiste en que mi memoria es predominantemente visual. Hay otro sentido que es el ver en el sentido visionario, es decir, atravesando la alucinación. Es ese el objeto supuestamente visible para mí, es un decir, porque, claro, no puedo proporcionarlo en calidad de testimonio para el lector. Pertenece a la zona inexplicable de mi escritura. Ver lo que no se puede ver”.

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1. Antonio Gamoneda recibió el Premio Nacional de Poesía en 1988 y, en 2006, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes.

2. Junto a la película Escritura y alquimia, que se comercializa en formato DVD-CD-libro, se recogen en un libro y un CD tres de las lecturas poéticas que Antonio Gamoneda ha ofrecido en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

3. Puntualizamos aquí que la noción de experiencia que invoca Gamoneda es radicalmente distinta a aquella que abandera la “poesía de la experiencia”. La primera es de carácter íntimo y difícilmente alienable, mientras que la segunda se refiere más al sentido común de la experiencia entendida como vivencia cotidiana.

4. Véanse las citadas memorias, Antonio Gamoneda, Un armario lleno de sombra, Barcelona, Galaxia Gutemberg, págs. 24 y 25.

5. Accesible aquí.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Enrique Corti, César Rendueles
Realización: Leandro Ipiña
Guión: Amalia Iglesias, Julia Piera
Dirección de fotografía: Javier Juliá
Operadores de cámara: Gonzalo Hernández, Carlos Díez Ferreras
Montaje: Sebastián González Paredes
Sonido: Fernando Ribero
Posproducción de audio: Jacobo Blasco, Miguel Calvo
Música: Fabián Panisello
Producción: Juan Barja, Carlos Ruta
Ayudante de producción: Miguel Balbuena
Coproducido por: Círculo de Bellas Artes, Universidad Nacional de San Martín (Argentina), Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, bajo la coordinación del Ministerio de Cultura -SECC-.
País y año de producción: España (2007-2009)

Antonio Gamoneda. Escritura y alquimia fue estrenada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en marzo de 2009. Accesible aquí.

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