Llorenç Soler 2007-2008. Correspondencias

Más de 50 trabajos de carácter documental y experimental sitúan a Llorenç Soler como un referente del documental en nuestro país. Trazamos un recorrido entre sus primeras obras, que la Filmoteca de Catalunya está restaurando y digitalizando, y su producción más reciente marcadas por una escritura de corte ensayístico y una reescritura de su propio archivo fílmico.


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En estos últimos últimos años la actividad de Llorenç Soler ha sido frenética. Tras el estreno en salas de El Viaje Inverso (2006), realiza una tvmovie basada en su propio documental Kenia y su familia titulado Vida de familia (2007) que pudo verse en diferentes televisiones autonómicas. En el 2007 vieron también la luz Autorretrato, Veinte proposiciones para un silencio habitado y Diálogos en la meseta con torero al fondo. El 2008 trajo Ser Joan Fuster, Historia(s) de España y Fragmentos de un discurso. Llorenç Soler ha combinado los encargos con piezas independientes y ensayísticas.

En un artículo publicado anteriormente en Blogs&Docs (Llorenç Soler, el autor y la rabia) profundizamos en su filmografía desde un punto de vista general. En este nuevo artículo vamos a ocuparnos de estos trabajos más experimentales, analizando a través de ellos la línea más radical del director, uniendo los puntos que la trazan desde sus obras de los setenta hasta la actuales de la primera década del siglo XXI.

Mucho se ha escrito sobre las características de un cine posmoderno. De la modernidad que heredamos de Baudelaire desde el arte y que Godard tradujo al cine tenemos el uso del collage, la fragmentación, el gusto por el revisionismo, el uso de elementos metacinematográficos… Vicente Molina Foix menciona una característica que nos permiten definir que es el cine posmoderno (1): el “troceamiento y posterior recuperación canibalizada del cuerpo de la narración”. Esto es la fragmentación y la reutilización de materiales (propios o ajenos) para construir un nuevo discurso totalmente genuino, que ya nada tiene que ver con el modelo original.

En la obra experimental de Llorenç Soler de los años 70 aparecen rasgos avanzados a su tiempo y que beben en la fuente de ese cine posmoderno: El altoparlante (1970), Noticiario RNA (1970), Carnet de identidad (1970), Film sin nombre (1970) o Antisalmo (1977). Serán fruto de un trabajo que basa su ética y su estética en aspectos como la fragmentación del discurso, el tratamiento por separado del audio y el vídeo para generar un tercer discurso, el del realizador; el uso de la palabra, ya sea oral o escrita para intervenir en la lectura del film por parte del público… En definitiva, toda una serie de mecanismos expresivos que hicieron de sus películas setenteras una punta de lanza en un panorama bastante desolador como era el del documental en España en esa época. Si el discurso de este artículo resulta fragmentado no será más que como resultado de la lectura de la propia obra, que tiene en la fragmentación una de sus razones de ser.

Canibalismo de imagen y sonido
El canibalismo como recuperación y reciclaje de elementos-modelo del pasado está muy presente en los títulos a los que nos vamos a referir. Pero el uso de materiales propios rodados hace más de treinta años sería banal, por no decir absurdo, si el discurso final fuera el mismo antes que ahora. Llorenç recupera de ese archivo tanto vídeo como audio.

En Historia(s) de España, film fragmentado en actos, Soler recupera el audio de la voz del dictador Francisco Franco que ya había utilizado en El Altoparlante, cuatro décadas antes. Si entonces funcionaba perfectamente como crítica al régimen, hoy funciona de manera diferente. Mientras la voz off de Franco nos habla de las “excelencias” de las décadas de paz, la imagen recorre un paisaje soriano de pueblo abandonado. Mientras la vocecilla se va convirtiendo en una letanía sin sentido, las imágenes nos hablan de un presente marcado aun hoy por el peso de la historia del franquismo. Por las secuelas que la dictadura dejó en el paisaje geográfico y humano del país.

La recuperación de imágenes de sus propias películas está muy presente en estas obras. En otro acto del mismo film, recurre a imágenes de El largo viaje hacia la ira (1969). Pero los inmigrantes de ayer son vistos hoy de manera diferente. En este mismo sentido, el director realiza un collage con los personajes que han aparecido en varios de sus documentales y conforma un mosaico en el capítulo Mis personajes son yo de Autorretrato. Esta fusión de personajes son un resumen perfecto de los temas de Llorenç Soler y por lo tanto de su obra: la preocupación por lo social, por las minorías, por los humildes, contra el abuso de poder, contra los totalitarismos, contra el olvido…

Pero no sólo recupera imágenes de archivo de sus propios films para darles una nueva lectura sino que también se acerca a elementos de estilo que le eran propios en los 70.

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(1) El cine posmoderno: un nihilismo ilustrado. VICENTE MOLINA FOIX. En Historia General del Cine. Vol. XII. El cine en la era del audiovisual. Editorial Cátedra. Madrid 1995.

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