Je veux voir

Catherine Deneuve no es cualquier rostro y El Líbano no es cualquier territorio, pese a los noticiarios. La construcción del filme posibilita un encuentro entre ellos, Mroué mediante, y este cruce acaba alzándose como una de las reivindicaciones del filme: la necesidad urgente de esa acción aproximativa junto al reclamo universal en boca de Deneuve: “Je veux voir (Quiero ver)”.


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Je veux voir

Hace ya unos cuantos años -una veintena, para ser precisos- un chófer negro (Morgan Freeman) llamado Hoke y una, en apariencia, afable anciana (Jessica Tandy) se convertían en confidentes el uno del otro en Paseando a Miss Daisy (1989) mientras compartían paseos en limusina por Atlanta. Su director, Bruce Beresford, levantaba a partir de una pieza teatral un filme de aroma clásico, una relación improbable convocada por la ficción, aunque una ficción que iba desarrollándose de forma igualmente clásica, sin equívocos posibles o intencionados con la realidad. El discurso implícito en el filme de Beresford apuntaba contra los prejuicios raciales y hacia la idea de extender puentes donde los a priori distintos pudieran conocerse, aproximar sus miradas y comprenderse.

Dos décadas después, un cruce similar en el origen conduce a un destino parecido, aunque mediante formas híbridas, más contundentes y profundas hoy. El encuentro en Jeux veux voir (2008) tiene lugar entre la célebre actriz gala Catherine Deneuve y el artista y actor libanés Rabih Mroué, dos seres de países alejados en el mapa (Francia y El Líbano), con mentalidades y vivencias muy diferentes, de generaciones distanciadas. La experiencia compartida del viaje conduce por carreteras muy distintas a las transitadas por Hoke y Miss Daisy. Por otra parte, es evidente la lejanía en el tiempo, el espacio y el marco social y cinematográfico entre el filme de Beresford y el de Joana Hadjithomas y Khalil Joreige. Éstos saben muy bien que en la actualidad es complicado, si no imposible, ignorar los trasvases naturales y perpetuos entre realidad y ficción, lo difusa que se presenta esa barrera (si es que alguna vez la hubo) y la exigencia de llegar mucho más allá en la propuesta activa al espectador.

Tras su paso por la sección Un certain regard del 61º Festival Internacional de Cine de Cannes y el galardón junto a Z32 (Avi Mograbi, 2008) como Mejor Filme de No Ficción y Documental en el 46º Festival Internacional de Cine de Gijón, la distribuidora Pirámide Films se animó a estrenar Je veux voir en las carteleras españolas, otro encuentro más hecho realidad gracias a lo que Hadjithomas y Joreige definen como “una aventura documental”. Los realizadores libaneses sacan partido de la visita de Deneuve a su país. Su participación en el filme es una consecuencia fortuita e indirecta, ya que la actriz acudía a El Líbano para asistir a una gala benéfica. Sin haberlo previsto, se embarca en un viaje desde Beirut al sur del país, el lugar más afectado por la guerra de 2006 entre el ejército israelí y Hezbollah.

Por supuesto, Catherine Deneuve no es cualquier rostro y El Líbano no es cualquier territorio, pese a los noticiarios. La construcción del filme posibilita un encuentro entre ellos, Mroué mediante, y este cruce acaba alzándose como una de las reivindicaciones del filme: la necesidad urgente de esa acción aproximativa junto al reclamo universal en boca de Deneuve: “Je veux voir (Quiero ver)”.

Algunas decisiones de puesta en escena (zooms y barridos violentos, la invasión musical final) chocan dentro del conjunto. Parecen querer forzar una atmósfera paranoica, pero tan sólo subrayan con cierta desmesura elementos que en el filme ya han ido describiendo la inseguridad en la zona. Hay guardaespaldas, cuerpos de la ONU, puestos de vigilancia y controles policiales, helicópteros, excavadoras, la amenaza de las minas antipersona… No obstante, la fuerza fundamental de Je veux voir reside en su eficacia a la hora de capturar toda una serie de encuentros improbables que durante el rodaje se hicieron posibles y por tanto, reales: la actriz e icono del cine frente a la persona (Deneuve frente a Catherine), Deneuve y el devastado escenario libanés, la imagen que la televisión vendió de aquella guerra frente a los restos en la auténtica, Mroué (la voz de los directores en el filme) y el regreso a su pueblo de infancia, Mroué y Catherine Deneuve…

Deneuve concentra todas las miradas, pero la suya se dirige hacia el exterior. A través de ella, a través del cine, los directores quieren restituir la imagen de El Líbano y simultáneamente, reivindicar las ruinas y por ende, la memoria. Las cámaras de televisión raramente asisten a las ruinas. En la pequeña pantalla muchos lugares desaparecen cuando las guerras acaban o cuando se prolongan indefinidamente. El cine (Jia Zhang-ke, Rithy Panh, otros tantos contemporáneos…) puede ser un buen método para escarbar en la memoria histórica, para no dejarla atrás sin más, para confrontarla con nuestra mirada presente y con la mirada del otro, para comprender mejor y decidir hacia dónde.

FICHA TÉCNICA
Dirección y guión: Joana Hadjithomas, Khalil Joreige
Reparto: Catherine Deneuve, Rabih Mroue, Daniel Auwermann, Bernard Boufiaux, Manuel Carmona, Brigitte Curmi, Wael Dib, Bernard Émié, Joana Hadjithomas, Julien Hirsch, Khalil Joreige, Farès Ladjimi, Joseph Silva, Emile Slailati, Sarah Trad
Dirección de fotografía: Julien Hirsch
Sonido: Emmanuel Croset, Guillaume Le Bras, Guillaume Leriche, Nicolas Becker, Sylvain Malbrant, Xavier Marsais
Montaje: Enrica Gattolini
Música: Scrambled Eggs
Productora: Mille et Une Productions, Hubert Bals Fund of the Rotterdam Festival, The, Centre National de la Cinématographie (CNC), Abbout Productions, Coficup 2, Fondation Groupama GAN, Ministère Libanais de la Culture
Web: www.piramide-films.com/je-veux.html
País y año de producción: Francia, Líbano, 2008

Un Comentario

  1. arturo 22/07/2009 | Permalink

    esta es la pelicula que quiere Emma TE ADORA TU MADRE

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