Los que se quedan

La migración como sacrificio y ausencia, centro de un documental sin complejos con el que Carlos Hagerman y Juan Carlos Rulfo han ganado Documenta Madrid 2009.


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Los que se quedan

De En el hoyo (2006) a su nueva película que firma junto a Carlos Hagerman, Juan Carlos Rulfo hace un salto de la ciudad al campo que no supone, sin embargo, un cambio de protagonistas. Los de una y otra forman parte de una misma clase social mexicana que deambula a merced de un sistema económico que, como decía la vigilante nocturna a propósito de la macro obra en torno a la que se desarrollaba su anterior documental, “engulle almas”.

Directa desde su título, Los que se quedan es un retrato sencillo y emotivo de aquellos -los menos- que han elegido no emigrar y de sus vecinos que esperan -los más- reunirse aquí o allá con los que ya han cruzado la frontera entre México y Estados Unidos en busca de prosperidad. La delicadeza en la melancólica y pausada mirada de Hagerman y Rulfo resulta en una película universal e inmediata a propósito. En ese sentido, se puede echar en falta algo de audacia cinematográfica pero está lejos de la intención de los directores el especular. A través de la sencillez y el orden buscan que el centro sean sus protagonistas y sus historias, sin más, sin huir del sacrificio ni del melodrama cotidiano de unas realidades en permanente desajuste. Así, desde el vuelo de las aves con las que se inaugura la película, pasando por los anhelos en construcción que representan las casas a medio hacer que florecen aquí y allá, hasta terminar con la emocionantísima por llena de sentido canción de Chavela VargasLas simples cosas-, todos los elementos y recursos de este documental, ganador de la última edición de Documenta Madrid, se despliegan sin complejos en una dirección concreta: reflejar la ausencia en su día a día.

La familia es el centro de este retrato cercado por fantasmas, que es en lo que se convierten los que se han marchado. Y es que en una apuesta que resulta acertada por lo que tiene de identificación con el objeto observado, como aquellos adúlteros de In the mood for love (Wong Kar Wai, 2000), los que no están quedan en off, sólo se les escucha cuando llaman o se leen sus cartas. De lo que se trata aquí es de observar a los padres, esposas e hijos que continúan su vida –trabajan, cocinan, juegan, hacen los deberes, celebran…- con la separación como denominador común, como una inevitable excepción cotidiana. Falta de oportunidades, melancolía, sacrificio o esperanza son temas y emociones que van surgiendo en la observación de seis casos que reflejan la migración económica mexicana en su amplitud casuística y geográfica. Una familia destaca entre todas: la de la madre y sus dos niñas que, tras celebrar la comunión de la mayor, preparan el siempre peligroso cruce de la frontera que reunirá a toda la familia al otro lado, junto a ese padre que cuando llama por teléfono no parece querer colgar nunca. Este caso en movimiento se despliega como columna vertebral de un relato cuyo centro no son las razones de la migración aunque rezumen permanentemente desde su epicentro, de la misma manera que En el hoyo no parecía prestar atención a la situación laboral de sus protagonistas pero que, en cualquier caso, estaba ahí. Sólo puede ser una elección consciente no explorarlas pero, quizás, piensen los directores que no hay mejor forma de iluminar esas razones –por otro lado quizás evidentes- que poniendo el foco en sus principales actores y consecuencias.

Con una cámara que observa el devenir diario de esas familias como materia prima, Los que se quedan emplea la música, la cámara lenta, el montaje en paralelo para construir una película con la que Hagerman y Rulfo no buscan idealizar a sus personajes – además de sacrificarse también mienten, son celosos, caprichosos…-,  pero sí comprenderlos y generar empatía hacia su situación (en este sentido, resulta algo idealizado el único que ha decidido no emigrar). Dentro de esos recursos, si en el anterior trabajo de Rulfo sobresalía la banda sonora como extraño contrapunto etéreo a lo concreto de la obra observada, esta película muestra su falta de complejos al emplear la música para subrayar emociones. Desde el primer fotograma funciona como expresión mayúscula del viaje, de los anhelos y de la identidad nacional hasta llegar a la ya mencionada canción de Chavela Vargas que de manera catártica aúna todas esas emociones en las dolorosas secuencias finales en las que, de madrugada, la mencionada familia se despide de sus vecinos y emprende su incierto camino hacia la frontera. Resulta especialmente llamativa una escena anterior en la que el padre ausente le pone a su mujer una canción con la que dice recordarla. Se desata entonces una secuencia a base de escenas banales de la esposa pero a cámara lenta acompañada por la pastelosa balada. A medio camino entre la ternura y el ridículo, las cejas levantadas descansan aliviadas cuando la escena se corta de repente con la prosaica conversación telefónica. No hay tiempo para engañarse más.

Mientras nuestros emigrantes no cruzan ya la frontera sin su Visa y son, como mucho, protagonistas de programas de televisión nacionales y regionales con la coletilla de por el mundo, las calles de este lado del planeta económico se llenan de esa otra inmigración cuya cara oculta Hagerman y Rulfo han querido iluminar con esta película. Aunque cinematográficamente su propuesta pueda dejar algo frío, sin duda Los que se quedan resulta eficaz en su búsqueda de la emoción y la empatía. Puede que tenga algo que ver el que no hace tanto tiempo los Pandero de Yucatán, Esparza de Zacatecas, Serrano de Puebla o Ramos de Chiapas éramos nosotros.

FICHA TÉCNICA
Dirección y guión: Carlos Hagerman y Juan Carlos Rulfo
Producción: Carlos Hagerman, Juan Carlos Rulfo y Nicolás Vale
Fotografía: Juan Carlos Rulfo
Sonido: Mauricio Santos
Música: Santiago Ojeda
País y año de producción: México, 2008.

2 Comentarios

  1. David Beciez 23/06/2010 | Permalink

    Soy profesor y quiero pedir que si alguien me puede decir en dónde conseguir la película para poder presentarla a mis alumnos.
    Me niego a comprarla con la piratería.

  2. JUAN CARLOS 03/08/2010 | Permalink

    Quisiera saber donde la puedo conseguir para proyectarla en mi escuela. Soy docente de nivel bachillerato, en unja comunidad donde lo común ahora es migrar al norte en busca de fortuna. Muy buena película

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