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El perdón / Las dos vidas de Andrés Rabadán

Las dos vidas de Andrés Rabadán es el primer largometraje del realizador y productor Ventura Durall (Barcelona, 1974), una ficción protagonizada por Àlex Brendemühl. Pero este proyecto es un proyecto de dos caras, o dos vidas, como el título indica haciendo referencia al antes y al después del protagonista o a su supuesta esquizofrenia. La ficción tiene un hermano gemelo, un documental que lleva por título El perdón.

Ambos proyectos tienen como punto de partida la misma persona, Andrés Rabadán, pero (he aquí su gracia) son complementarios, entroncan temáticamente para sumar valores distintos. El documental explica la vida de Rabadán y los hechos que le llevaron hasta la prisión, con un esquema usado en exitosas y recientes películas como The Devil and Daniel Johnston [1] o Capturing the Friedmans. La ficción gira alrededor de las vivencias del recluso entre rejas, una penetración en su interior a cargo de un actor magistral. Ambas películas pueden verse de forma independiente, aunque visionadas juntas, especialmente el documental antes que la ficción, uno percibe su continuidad y esclarece todos los detalles. Quizá sólo viendo la ficción algunas cuestiones pueden quedar en algunos momentos más enigmáticas. Durall consigue situar sus dos trabajos en el difícil espacio que se ubica en lo comercial no exento de calidad.

Un “caso mediático”

Andrés Rabadán (Premià de Mar, Barcelona, 1973) salió por primera vez en los medios por haber cometido un parricidio, era el año 1994. Mató a su padre con un arma medieval, una ballesta. Esto, en un país como España, con unos medios de comunicación de masas tan influyentes como mediocres, convirtió el caso en un chismorreo nacional, tratándolo igual que cualquier crimen que sea un poco sorprendente, es decir, superficialidad, clichés y etiquetas (“El loco de la ballesta”, “El asesino artista”, etc.). Con el paso del tiempo los medios olvidan el tema, pero no todos aquellos que trabajarán en él (jueces, carceleros, educadores), quienes tendrán que acarrear para siempre con el peso de un “caso mediático”.

El perdón

Como decíamos anteriormente, el documental se estructura al uso de productos que quieren explicar una trayectoria, que puede ser la de una persona, la de un grupo musical… Uniendo entrevistas de los principales protagonistas de esta, más material creado por ellos (Rabadán es prodigo en comics, pinturas y textos, hay también algunas grabaciones caseras) y un recopilado de imágenes de archivo, se compone el relato. Lo que hace que El perdón te mantenga boquiabierto desde el principio hasta el final, es la justa medida en que las distintas sorpresas que la historia nos depara están contadas. Los hechos en sí se explican en los primeros diez minutos: el asesinato y la confesión de Rabadán en el juicio (atestiguando que él también fue el responsable de unos peligrosos descarrilamientos de trenes). A partir de ahí, el trasfondo se va desenvolviendo, trazando un recorrido por todos sus insospechados recovecos, por todos sus dramas familiares, que incluyen a su padre, su madre y sus hermanos.

A parte de esta narración de su vida, Durall tiene tiempo para ir más allá del ya de por sí  impresionante biopic, apuntando unas cuantas ideas que se desarrollarán en la ficción. La de la complejidad del caso, explicitada en las opiniones de los expertos, quienes quince años después aún muestran sus desacuerdos. Encontramos un lugar también para hablar de las relaciones sentimentales entre rejas, recordando las historias de amor carcelarias de Septiembres de Carles Bosch [2], casualmente (o no) también un largometraje catalán que  abordaba este tema, así como también para entrever las contradicciones que existen en el sistema penitenciario.

Apunte final para las entrevistas del director con Rabadán, las cuales muestran proximidad y confianza, un humanismo que recuerda al de Jordá en De nens, en esas extraordinarias secuencias donde el equipo de rodaje se acercaba a hablar con Xavier Tamarit, mientras los periodistas se apartaban de él como si tuviera la peste.

Las dos vidas de Andrés Rabadán

La parte de ficción trata sobre la vida carcelaria y las experiencias de Rabadán preso, hasta el día de hoy. Filmada con eficacia, el ritmo del relato reposa en Brendemühl, en una brillante actuación, tomando cierta distancia del verdadero Rabadán, método que funciona a la perfección para transimitr sus recuerdos, miedos y evoluciones. En las pocas secuencias en las cuales no aparece, el film pierde algo de naturalidad y credibilidad, especialmente en los diálogos. Brendemühl está respaldado por dos muy buenas interpretaciones, la de Mar Ulldemolins, quien encaja con facilidad en el papel de buena persona, y Andrés Herrera, un simpático y alocado compañero del centro penitenciario.

Durall presenta una prisión como un encuentro de desencuentros sociales. Los reclusos, personas imperfectas, son gobernados por otras personas imperfectas, todos ubicados dentro de un marco rígido que infructuosamente pretende atrapar definiciones intangibles. Más allá de la conocida autonomía de los internos, nos ofrece diversas facetas del trabajador de prisiones: el carcelero de vocación hijo de puta, el director que se deja influenciar por la presión mediática, los trabajadores-soldado que no se plantean lo que sucede a su alrededor, y también la gente buena y bondadosa. Cuadricular el círculo, algo imposible que genera situaciones que merecen un replanteamiento.

El largometraje tiene, curiosamente, un ritmo parecido al del documental, con sus momentos de sorpresa y su capacidad para captar la atención. Quizá el final podría haber vivido cierto clímax. Aunque no deja de ser hermoso, pues plantea como mejor rehabilitación la de acercarnos a los reclusos sin prejuicios, esperaba cierto aire de reinvidicación o de esperanza. Quizá, después de 15 años preso, después de demostrar que un recluso de psiquiatría hace años que no necesita ninguna medicación, después de muchos tratos vejatorios por ser un maldito “caso mediático”, estas dos palabras, reivindicación y esperanza, han perdido el significado que contenían.

El estreno en salas comerciales de “Las dos vidas de Andrés Rabadán” está previsto para el próximo 13 de noviembre. “El perdón” participará en la sección Panorama del festival IDFA de Amsterdam también este noviembre, entre otros festivales de renombre

FICHA TÉCNICA

El Perdón
Dirección y guión: Ventura Durall
Dir. de fotografía: Mauro Herce
Sonido: Pau Subirós, Anna Sanmartí
Montaje: Martí Roca
Música: Diego Pedragosa
Producción ejecutiva: Óscar Romagosa, Ventura Durall
Producción: Laia Coll, Ventura Durall
Coproducción: Nanouk Films, TVE
País y año de producción: España, 2009.

Las dos vidas de Andrés Rabadán
Dirección: Ventura Durall
Reparto: Àlex Brendemühl, Mar Ulldemolins, Andrés Herrera, Clara Segura, Emilio Mencheta, Cristina García
Guión: Ventura Durall, con la colaboración de Enric Álvarez y Andrés Rabadán
Dir. de fotografía: Mauro Herce
Montaje: Martí Roca
Sonido: Ferran Mengod
Música: Toni M. Mir
Dir. de producción: Laia Coll
Productores: Óscar Romagosa, Ventura Durall
Coproducción: Nanouk Films, Bryznormally, Televisió de Catalunya
País y año de producción: España, 2009.