Film Ist. A girl & a gun

En Film Ist. A girl & a gun, el arte de juntar fragmentos deviene orfebrería. La oscuridad, la rabia y la incomodidad características de otras ramas del found footage, son aquí luminosidad.


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En un momento en el que observamos cualquier filme del periodo mudo como si procediera de la misma época que una pintura rupestre, conviene, más que nunca, ver este tipo de películas. Y en ese acto de ver, no rechazar la invitación de Deutsch al cuestionamiento y reflexionar sobre cualquier idea que nos ronde. Preguntarse sobre la propia naturaleza del material, su origen, su anclaje fílmico, sobre posibles manipulaciones sufridas en la recolección, las horas de visionado, la elección del mismo, los medios mecánicos y humanos necesarios o sobre su paradójica uniformidad en el envoltorio final, ya sea en la pantalla de un cine o de su remedo digital en un ordenador. No se trata de un interrogatorio superficial sobre los 123 fragmentos empleados por el director en esta obra, sino de interesarse por la peripecia histórica de un filme. Tal es su principal valor didáctico.

Vistas algunas de las virtudes que alumbran Film Ist, veamos con rapidez su reverso, el lado más débil.

Su discurso, nacido de la suma de imágenes e intertítulos, no por sugerente y en ocasiones brillante, se libra de su naturaleza inconexa. Nada grave, es más, del todo comprensible dentro de su género si no fuera porque Deutsch apunta demasiado alto de principio a fin. En esa ambición, el relato resulta inconsistente y simplista, incapaz de cumplir con las expectativas presentadas.

Film Ist desilusiona en cuanto su director intenta vestirla de gala. Acude a clásicos griegos para los intertítulos, a la caprichosa división en actos, a la construcción mitológica de la Naturaleza y el hombre, a las pulsiones universales (sexo –nacimiento-, violencia –muerte-) y, por fin, a la relación entre hombre y mujer con el cine como vehículo entre ambos. El conjunto termina adquiriendo un aire engolado que en nada le favorece. Lo mitológico aparece como adorno, sin apostar en ningún momento a fondo por ello. Sabedor del riesgo, Deutsch lo emplea como florero, como coartada intelectual (tierra, fuego, cosmos, caos, agua, etc.), sin cruzar la línea que otra obra no adscrita al found footage, pero que también hacía de la materia fílmica y de la hipoformalización puntual elementos destacados, sí traspasó: Begotten (Elias Merhige, 1991).

Más específico intenta ser, sin lograrlo, en su retrato de la mujer. Su enfoque (confrontar e hilar presente y pasado) podría funcionar si no fuera por lo grueso que Deutsch se muestra en múltiples elecciones y cruces de imágenes, dignos de primero de iconografía. En este sentido, Film Ist hubiera sido un filme apetecible para cualquier  análisis textual de corte feminista años 70. Uno de tantos donde el molde aplicado ya prevé la resolución del conflicto. El deslizamiento de Deutsch hacia ese uso determinista, en este caso de las imágenes, le conduce a la obtención de un relato endeble. Lo cual demuestra la insuficiencia de dicho método a la hora de querer fijar los sentidos; un grave problema al enfrentarse con una pieza de found footage.

Es en esa travesía hacia el ensayo donde se muestra algo fatuo, repleto de generalidades y redundancias. Algo evitable si hubiera acotado su límite de acción, como por ejemplo pudieron hacer, siguiendo con lo femenino en el cine de apropiación, Peter Delpeut en Diva Dolorosa (1999) y Matthias Müller en Home Stories (1990). Con todo, en Film Ist seguirán latiendo el poder y el problema semántico de las imágenes que siempre ha estado presente en el estudio del fenómeno.

De esta manera, Film Ist funcionará mejor como artefacto histórico (y estético), que como artefacto narrativo. Muchos encontrarán imposible tal separación y les apoyo, la historia no se entiende sin narración, pero aquí la división existe en un sentido puramente descriptivo. La narración concreta y autónoma sobre la mujer y la explotación que de ella ha hecho el cine (2), resulta menos conseguida e interesante que la narración elíptica realizada sobre los procesos históricos del mismo cine. En esta última, el espectador aparecerá como cómplice necesario.

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(1) El CinemaScope real de La Verifica Incerta (Gianfranco Baruchello & Alberto Grifi, 1965) o el de Peter Tscherkassky, son cosas bien diferentes.
(2) En el filme parece evidente que el Cine funciona como sosias del hombre. Existe una identificación entre la manifestación plástica y quien la perpetra como representantes de un orden social y artístico piramidal.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Gustav Deutsch
Guión: Gustav Deutsch
Música: Martin Siewert, Christian Fennesz, Burkhard Stangl
Producción: Manfred Neuwirth, Media Loop
Con la participación de: Filmfond Wiener, Land Niederösterreich, ORF, BKA Kunst
País y año de producción: Austria, 2009

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