Doclisboa 2009. Enfocar Yugoslavia

En el reciente festival DocLisboa se llevó a cabo una sección dedicada a documentales de la ex-Yugoslavia realizados a partir de 1991 hasta hoy en día. La selección aporta una mirada que difiere de la habitual, no circunscrita exclusivamente al conflicto y mostrando documentales muy inéditos.


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2.3 Entrevista con Jurij Meden. Comisario, crítico y realizador esloveno, fue el encargado de llevar la sección analizada.

Martí Freixas: Las películas de la sección nos eran muy desconocidas. ¿Las situarías en una línea invisbile? ¿Son películas underground?
No las llamaría underground, lo que sucedió es que a nadie le importó exportarlas, eran autoproducidas y se mantuvieron completamente desconocidas, incluso a veces se mantuvieron inéditas dentro de los propios países. Este hecho ya sucedía con la Black Wave… lo podemos considerar un movimiento semipopular en su época, con nombres como Dušan Makavejev, pero esto era sólo lo que se conocía, era la punta del iceberg. Hicimos una retrospectiva en Nueva York de la Black Wave hace dos años, con pelis de Živojin Pavlović, Aleksandar Petrović, trabajos iniciales de Želimir Žilnik, son magníficos. La gente se sorprendía, gustaron mucho y no los conocían.

Los propios países perjudican la difusión de sus obras.
Sí, y no sólo eso. Por ejemplo, en Croacia, la película que veremos en el DocLisboa de Lordan Zafranović, Testament L.Z., fue vetada por motivos políticos. En su país, hablando con la gente te das cuenta que la consideran una película monstruosa, incluso los más jóvenes, pero no la han visto. Cuando los actuales países se separaron de la antigua Yugoslavia se desesperaron para crear una nueva identidad nacional, todos. Y en gran medida, esta nueva definición identitaria era muy artificial. En Croacia se hicieron cosas muy estúpidas, se fundamentó su identidad aceptando como válida la primera y única etapa en que Croacia había sido independiente. Fueron cuatro años, 1941-1945, bajo el gobierno fascista de Ante Pavelić tutelado directamente por Adolf Hitler. Crímenes, campos de concentración, igual que los nazis. Mataron serbios, gitanos, homosexuales… en el campo de Jasenovac. Fue un estado croata horroroso pero a partir de 1991 se mostraron orgullosos de él, recuperaron el mismo escudo y símbolos, etc. Franjo Tudjman, el presidente de Croacia que los llevó a la guerra, en mi opinión es igual de culpable que Slobodan Milošević, enalteció el periodo fascista. Y Zafranović hizo una película sobre esta independencia de los años cuarenta. Descubrió un amplio material de archivo de este campo de concentración que es enorme. Es un tema muy delicado, nunca se han puesto de acuerdo en las cifras, los croatas dicen que hubo unas 80.000 víctimas, los serbios hablan de medio millón o más. Zafranović hizo pues un film ensayo que nunca fue proyectado en Croacia y se vio forzado a dejar el país, como muchos otros intelectuales de los otros nuevos países. Hoy en día vive en la República Checa.

Hay un largometraje documental llamado Jasenovac. (Bogdan Zizic, 1966).
Sí, Zafranović usó material de esta película pero además usó más que permanecía inédito. Formó parte de la Black Wave, durante la época de Tito hizo películas controvertidas con dinero del propio regimen, provocativas, muy buenas. También hizo documentales de propaganda.

Diana Hernández: Es lo que se llama un insider.
Exacto, un insider. Por eso fue rechazado en los noventa. Pero es que se podía hacer más crítica desde dentro durante el llamado regimen, que en la llegada de la democracia. En la era comunista en Yugoslavia se vivía bajo un régimen no totalitario, se permitía a los artistas algunas disidencias. Se pedía dinero para hacer la película y si se aprovaba el proyecto se hacía, sin más. El rédito económico en función de la asistencia de público no era tenido en cuenta. Cuando nació la Black Wave a inicios de los sesenta, empezaron a criticar el sistema pero, oficialmente, ninguna de sus películas fue prohibida.

Martí Freixas: Volviendo al tema de la visibilidad. Algunas películas de los Balcanes sí han llegado a las pantallas estos últimos años.
¿Cuales?

Las de Goran Paskaljevic, por ejemplo.
Sí, claro, pero son producciones internacionales, hace diez años que coproduce en Europa.

No man’s land (2001) de Danis Tanović.
También es una coproducción europea, pero además es un film malísimo porque es muy amable con los que se lavaron las manos en la guerra, parece su justificación, para tranquilizar su posible mala conciencia. Es el equivalente a las películas de los noventa de Emir Kusturica como la tan desagradable Underground (1996). El problema es muy simple. Tu tienes Sarajevo, que está cercada durante tres años largos, y Europa no hace nada porque no sabe qué hacer, pero la gente sigue muriendo dentro de un cerco militar. Y estas películas básicamente repiten el cliché de que los balcánicos son de por sí violentos, se matan siempre unos a otros. Como si fuera algo genético, y así Kusturica lava la conciencia de los que no hicieron nada ni en Sarajevo ni en otras partes, tranquiliza la conciencia de los que lo permitieron. Quizá estas películas conmemoran lo que sucedió pero deberían tener la obligación de explicar e intentar entender, de ponerlo en su contexto. Sino es así, casi que prefiero las películas que toman partido por uno de los bandos, aunque sean fascistadas idiotas como Pretty Village, Pretty Flame (Srdjan Dragojević, 1996) abiertamente fascista. Welcome to Sarajevo (1992), por ejemplo, de Michael Winterbottom. No es un gran película, pero se posiciona a favor de un lado con claridad. Las otras ayudan a ocultar los crímenes y olvidar responsabilidades. Os cuento una anécdota. ¿Sabeis qué hacen cada año algunos soldados holandeses cuando se conmemora la masacre de Srebrenica? Sólo son un grupo reducido de soldados, pero vienen cada año. Viajan hasta a Bosnia y se ponen en fila en una plaza, uniformados y en posición firmes, y un grupo de madres de los asesinados, van pasando también en fila y les escupen en su cara. Así, como lo estais oyendo. Es algo increíble, una conmemoración increíble, pero creo que psicológicamente les funciona porque ya hace años que vienen. Se acaba el desfile de escupitajos y se van, hasta el año siguiente. Eran cascos azules de Naciones Unidas que estaban allí, vieron lo que sucedió, tuvieron órdenes de permanecer “imparciales” y no hicieron nada para evitar la masacre. Es un ejemplo para que veais un poco el nivel de culpabilidad que sienten los que estuvieron allí en primera línea.

¿Cuales han sido los principales criterios que has tenido en cuenta para elegir las películas?
Tres criterios. El primero muy simple. Que cada uno de los nuevos países tuviera como mínimo una representación. Sé qué es una limitación pero decidí hacerlo así. El segundo es el más importante, la calidad, cineastas que tengan gran calidad.

Elena Oroz: ¿y cómo defines la “calidad”? No es nada sencillo.
Mmm… Al hablar de calidad me refería a cine creativo que escape a los documentales tópicos. Habitualmente cuando la gente oye hablar del cine hecho en los Balcanes espera encontrar una representación de lo que sucedió. Y hay muchos films así, muchísimos, sobretodo documentales, reportajes, hechos alrededor de esos acontecimientos. Hay productoras que hacen cuarenta al año, cincuenta, malos, tópicos y siempre acordes con las versiones oficiales de los gobiernos. Algunos realizadores lo hacen con buenas intenciones, otros porque les da un reconocimiento inmediato en el país. Y el tercer criterio es éste, que tengan sus propias opiniones, que no se entreguen a las versiones oficiales, y que a la vez permitan a los espectadores crear las suyas propias.

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