Autrement, la Molussie

El largometraje “Autrement, le Molussie” del realizador Nicolas Rey se fundamenta en la (única) novela del filósofo alemán Günther Anders, “Die molussische Katakombe” escrita en los años treinta, donde sus dos personajes protagonistas son prisioneros de un régimen totalitario. El film se compone de nueve bobinas de distintas duraciones que se proyectan en orden aleatorio.


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La palabra más poderosa

Burru, sin embargo, no pudo evitar que Die molussische Katakombe [La catacumba de Molussia] (1) llegara a las manos de Nicolas Rey exactamente ochenta años después. En 1932, la Gestapo asaltó la vivienda del editor de Bertolt Brecht, a quien Günther Anders había confiado una primera versión, y se llevó todos los manuscritos que pudo encontrar. Pero no Die molussische Katakombe, que poco antes había sido forrado por el editor con un mapa de Indonesia, al que añadió una isla de nombre Molussia para asemejarlo a un libro de viajes y ocultarlo a los censores. No sabemos, en todo caso, si el libro que por primera vez publicó C.H. Beck en 1992 quiso mantener en la cubierta esa singular deriva molussiana, pero su interior, los fragmentos de texto que nos acerca Rey, sí conservan la extrañeza vagamente familiar de un mapa antiguo, de una fábula filosófica:

Olo y Yegussa son prisioneros de un país imaginario gobernado por el régimen totalitario de Burru. Olo transmite a Yegussa su experiencia, su conocimiento del mundo exterior. Dos interlocutores, un maestro y un discípulo, dialogan. Casi como Sócrates y Platón, podríamos decir. O como la escucha solidaria que el filme del francés hace de la novela de Günther Anders.

Anders, por cierto, no es más que el apodo que eligió Günther Stern cuando su editor le sugirió, debido a lo común de su nombre, llamarse de otra manera. Y eso fue, literalmente, lo que hizo: anders en alemán significa de otra manera, en francés autrement. Autrement, la Molussie (2012), o cómo filmar de otra manera.

Demostrar no demuestra nada 

Los Parias creen en la verdad sin que yo tenga que demostrarla.

El odio viene matando

Anders completa Die molussische Katakombe poco antes de partir hacia el exilio en Estados Unidos, en 1938. Intenta editarlo, sin éxito. Después de la guerra considera que ya no tendría sentido publicarlo y el libro permanece inédito hasta principios de los noventa. Después de la guerra no tendría sentido publicarlo, pero el creciente interés en la Europa actual por toda obra producida en los años 30 del pasado siglo devuelve sentido, sintomáticamente, a la recuperación del pensamiento antifascista más desarrollado. Después de que Burru hubiera permitido diez días sangrientos a su pueblo no habría necesidad de una revolución. Burru y Europa; la troika y Molussia.

Vuelta a la naturaleza

Molussia es un paisaje común en producción. Aquí una colina yerma y allá un campo arado o una fábrica. Bosques y después árboles manufacturados. De vez en cuando, algún trabajador de la llanura de Penx o un conductor de Villa Molussia que recorre la autopista para dirigirse, quién sabe, a su casa en una urbanización modernista. Rey registra todo ello con una película caducada de 16 mm manufacturada en el laboratorio de L’Abominable (2). Cada partícula en movimiento de esa película establece la deturpación precisa para transformar el campo industrializado francés en un grado cero de la ficción. Nicolas Rey no filma el paisaje, lo produce.

Interludio

“Pocas películas combinan con tanta perfección sensualidad y marxismo” (3).

Lo que son las relaciones

Yegussa no sabe como comenzar: Todo está conectado, y todo comienzo es ya una falsificación. En Autrement, la Molussie 9 bobinas (4) de distintas duraciones proyectadas aleatoriamente eluden, por el momento, la responsabilidad. Un cálculo rápido apunta 362.880 maneras de ver el filme completo, pero bajo la pirueta matemática se sostiene un órdago que procura colocar en primera línea las costuras del determinismo narrativo. En Autrement… todo parece suceder al mismo tiempo y las relaciones causa-efecto no pueden ser otra cosa que reversibles. En este materialismo desbocado, los diálogos entre Olo y Yegussa encuentran su forma exacta, pero casi querríamos decir su motivación primera. No en balde, Günther Anders describió en numerosos escritos aquello que Rey se pregunta durante el cuerpo a cuerpo con la máquina: ¿en qué momento la técnica deviene totalitaria? Rey y su equipo ruedan con un zéphyrama, que activa y mueve la cámara a partir de la intervención del viento.

Lo positivo es invisible

El silencio, podría empezar Olo, nos hace percibir el sonido. El materialismo de Autrement se autodefine en las cesuras sonoras que invaden todo el metraje. En un principio, temerosos, creemos que se trata de un error técnico. He aquí una política emancipadora.

Ah… sobre la herencia

De Autrement, la Molussie sorprende, en cierto modo, su fácil encaje entre los filmes estructuralistas que hasta hoy marcaron los pasos del experimental norteamericano y la no menos radical deriva de un cine, eminentemente europeo, que ha hecho del texto (no de la interpretación) su lugar de resistencia. Consciente de ello, Nicolas Rey intuye una conversación imaginaria entre Michaël Snow y Marguerite Duras para dirimir esta aparente contradicción:

SNOW: ¿No cree que usted consigue dinero para sus películas porque cuentan historias?

DURAS: He oído decir que lo que yo hago no es cine. Mis películas son historias sobre imágenes propuestas. Y eso es para mí el cine. Hace cuarenta años que el cine tiene vergüenza de la palabra, como tiene vergüenza de ser inteligente.

SNOW: No es porque no emplee la palabra por lo que el cine deja de ser inteligente.

DURAS: Cuando el cine reduce la historia a una sola imagen, se opera una especie de toma de poder sobre el espectador. No digo que sea eso lo que hace usted.

SNOW: Pero yo podría hacer una película sólo con palabras. Una de cada vez escrita sobre la pantalla. Es una idea que tengo. Usted puede ver ahí una historia, pero no es eso lo que me interesa.

DURAS: Y yo podría hacer una película con la pantalla negra sobre la que relatar. No estoy segura de que le fuese a gustar. (5)

La competencia

Poco antes de finalizarse, el filme de Rey cae prisionero durante el desalojo sorpresivo de L’Abominable por parte de la policía francesa. Hizo falta entrar de nuevo en el laboratorio, clandestinamente, para hacer los últimos cortes. Molussia no es un país imaginario.

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(1) Günther Anders. Die molussische Katakombe. München: C.H. Beck, 1992.
(2) L’Abominable es un laboratorio cinematográfico, situado actualmente en La Corneuve, que funciona como cooperativa abierta de artistas. Autrement, la Molussie fue concebida y editada en su anterior sede de Asnières-Sur-Seine hasta el desalojo que sufrió el taller en 2011.
(3) “Few works so perfectly combine cinesensuality and Marxist dialectics”. Olaf Möller, Film Comment.
(4) Los títulos de cada una de ellas encabezan los 9 apartados de este texto.
(5) Conversation imaginaire entre Michaël Snow et Marguerite Duras, en francés. Existe una traducción al gallego de éste y otros textos de Rey sobre Autrement, la Molussie en la web del Cine Clube de Compostela (formato pdf).
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FICHA TÉCNICA
Dirección: Nicolas Rey
Dirección de fotografía, sonido y montaje: Nicolas Rey
Narración: Peter Hoffmann
Producción: Nicolas Rey
Productora asociada: Tout a trac
País y año de producción: Francia, 2012

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