Son & Moon

El documental Sonn&Moon de Manuel Huerga esboza una buena alternativa a los síntomas de agotamiento que presenta la ciencia ficción sideral. En lugar de seguir especulando desde la ficción sobre los peligros o las bondades de posibles viajes interestelares, Huerga se acerca a la realidad presente de los astronautas, aunque acaba ofreciendo un retrato del comandante López-Alegría perfecto y ejemplar en extremo.


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Comandante López-Alegría a su hijo Nico

En la primera parte de 2001: Una odisea del espacio (1968) de Stanley Kubrick vemos cómo uno de los científicos que se dirige a la Luna, el Dr. Heywood Floyd, se comunica desde la Estación Espacial Internacional 5, vía videoconferencia, con su hija en la Tierra. La niña tiene unos cuatro o cinco años y le requiere a su padre si asistirá a su fiesta de cumpleaños del día siguiente. El Dr. Floyd le explica que le va a ser imposible porque está de viaje. La llamada se muestra como una rutina más de ese tiempo futuro imaginado por Arthur C. Clarke y puesto en imágenes por Kubrick.

El clásico de Kubrick, junto otros títulos maestros de la ciencia ficción espacial de los sesenta y los setenta, como Solaris (1972) de Andrei Tarkovski, Naves silenciosas (1972) de Douglas Trumbull o Alien, el octavo pasajero (1979) de Ridley Scott siguen siendo un referente ineludible en el cine contemporáneo ambientado a centenares de kilómetros por encima de nuestras cabezas. El fin de la carrera espacial que vino parejo con el de la Guerra Fría conllevó también el fin de los enigmas, paranoias, miedos, posibilidades y cuestiones que planteaba. Poca gente escruta el espacio preguntándose qué historias pueden surgir hoy en día más allá de nuestra atmósfera. Lo que ha dejado en gran medida falto de inspiración un subgénero que parece ser incapaz de proponer algo más que variables a partir de los títulos que formaron los cimientos del cine espacial.

Incluso una película circunscrita a la no ficción como Son & Moon de Manuel Huerga no puede evitar el montaje de secuencia de imágenes del espacio coreografiadas al ritmo de una banda sonora altisonante, esta vez firmada no por alguien apellidado Strauss sino Luna, Micka Luna (sic). Sin embargo, el documental de Manuel Huerga esboza una buena alternativa a los síntomas de agotamiento que presenta la ciencia ficción sideral. En lugar de seguir especulando desde la ficción sobre los peligros o las bondades de posibles viajes interestelares, Huerga se acerca a la realidad presente de los astronautas. Son & Moon se estructura en torno a una línea clásica de documental que sigue el proceso de uno de los viajes del comandante Michael López-Alegría a la Estación Espacial Internacional. Ciencia-realidad contada para el gran público (la película evita la minuciosidad del documental científico) con una atractiva estrella principal. Sin esquivar ese áurea de fascinación que siempre envuelve la figura del astronauta, Huerga muestra las rutinas de sus cotidianidades despegadas de cualquier épica. Los dos países cuya enemistad hasta los años ochenta pareció incluso amenazar el futuro del planeta, ahora comparten esfuerzos en una relación más que cordial: el norteamericano López-Alegría convive con el cosmonauta ruso Mijail Tyurin e incluso se cuela entre ellos una turista espacial, ejemplo de la vulgarización del territorio mítico que significaba el espacio sideral. Hasta el momento, estaba reservado a unos pocos elegidos: los habitantes del futuro o los contados especialistas del presente. Ahora es accesible a cualquier multimillonario del montón.

Junto a esta mirada desmitificadora a la cotidianidad de la vida en el espacio exterior filmada en parte por el propio protagonista, Huerga aporta una dimensión humana, íntima, a su film. Entre las rutinas de López-Alegría se encuentra la de comunicarse vía teleconferencia con su hijo Nico que vive en Suiza. Al contrario de lo que sucede en 2001: Una odisea del espacio, donde la imagen y el sonido de la charla entre padre e hija tienen toda la nitidez típica de una recreación del futuro optimista en lo que a la tecnología se refiere, la imagen que abre Son & Moon es la de una pantalla pixelada donde apenas se perfila la figura de Nico. La tecnología del presente no es perfecta: las dificultades de mantener una relación paterno-filial desde la órbita terrestre se ven incrementadas por continuas interferencias y la baja calidad de la transmisión. Sin embargo, mientras que en la película la ciencia se nos muestra desde cierta imperfección, sucede todo lo contrario respecto al ser humano, en concreto con el propio Michael López-Alegría, que se nos presenta como un espécimen ejemplar. López-Alegría no decae en ningún momento, tiene guiños a todos sus públicos posibles (incluso suelta un saludo en catalán mirando a cámara) en una demostración impecable de diplomacia interestelar, se comporta como un padre ideal que vence los inconvenientes de la tecnología y tiene su propio “yes, we can”, un “persigue tu sueño” que suena a título de libro de autoayuda. Representa, supongo, el perfecto ejemplo de cómo debe comportarse un astronauta en la realidad, pero en este caso seguimos prefiriendo a los astronautas de la ficción, con sus dudas, sus miedos, sus errores, sus ambiciones, sus locuras y, en conclusión, sus conflictos. Porque hacia el final parece que el único problema en la relación entre López-Alegría y su hijo Nico sea la baja definición de la imagen en sus videoconferencias.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Manuel Huerga
Con: Michael E. López-Alegría, Mikhail Tyurin
Ayudante de dirección: Nuria de Palma
Guión: Kike Barberá, Manuel Huerga, Jordi Gasull
Dir.de fotografía: Xavier Gil, Jordi Abusada, Manuel Huerga, Michael López-Alegría, Loris Omedes
Sonido: Juan Sánchez “Cuti”
Montaje: Manuel Huerga, Pablo Montes
Música: Micka Luna
Productores ejecutivos: Loris Omedes, José Ibañez, Javier Méndez
Producción: Bausan, Pentagrama, Mediapro. Con la participación de Televisió de Catalunya.
País y año de producción: España, 2008.

3 Comentarios

  1. savage 23/11/2009 | Permalink

    como era de esperar una película totalmente acrítica, llena del servilismo habitual de este “autor”, con sus habituales películas, documentales y actividades mil alrededor de la monarquía, los juegos olímpicos, el fórum, el PSC y lo que se preste. en mi país no les llamamos realizadores, les llamamos lame…… “Manuel Huerga: manual de como vivir a cuerpo de rey haciendo reverencias al poder”.

  2. momo 18/12/2009 | Permalink

    No he visto la peli, sólo algunas imágenes que tienen muy buena pinta. Aún así, veo fuera de contexto el ataque furibundo del comentario anterior. Anyway, próximo docu de Huerga que igual os interesa: http://www.rtve.es/television/20090817/manuel-huerga—50-anos-depan-circo-remix/289231.shtml

  3. savage 18/12/2009 | Permalink

    bueno, se trata precisamente de “contextualizar” el señor Huerga. Cineasta oficial del regimen, de carnet en la boca. Como Coixet, por ejemplo. Dicen y hacen lo que toca, y lo que gusta ser oído a los poderosos. No pido su lapidación, simplemente tenerlo en cuenta, saber quien es el lameculos en cada época.

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