Mudanza

El cineasta Pere Portabella considera que la duración de sus películas depende únicamente de la forma de hacerlas. Lo demás –por ejemplo, su sujeción a una duración establecida—, es tan sólo una mera exigencia de los distribuidores. Por ello, después de un largometraje como Die Stille vor Bach (2007) su siguiente película –que ahora se estrena— tiene sólo veinte minutos.


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Mudanza de Pere Portabella

Cuando uno toma posesión de un espacio, lo primero que hace es vaciarlo. El espacio propio será un espacio desnudo, y a partir de su desnudez se puede trabajar y transformarlo. Esto es precisamente lo que hizo Pere Portabella con la Huerta de San Vicente (Granada), la Casa Museo de Federico García Lorca (lugar donde el poeta pasó los veraneos desde 1926 hasta su muerte). La vació, y la rodó. Luego, mostró, al mismo tiempo, la película y la casa vacía. La película cambia la casa; pero la casa cambia la percepción de la película.

Todo empezó cuando Portabella recibió el encargo de hacer algo con la Casa Museo de Federico García Lorca, en el marco del Everstill / Siempre todavía, que coordina Hans Ulrich Obrist. El proyecto de Portabella tenía dos partes. La primera, la filmación del vaciado de la casa. La segunda, la exhibición de la casa sin los muebles, los platos, el piano o los cuadros.

La primera parte tuvo como resultado Mudanza (2008). Su único argumento es rodar el vaciado y empaquetado del mobiliario de la casa. Lo que ocurre, no obstante, es que sus planos tienen ritmo propio. La cámara recorre la casa mediante travelín, aunque pocos reparan en la belleza del plano, porque por todas partes aparecen operarios. Pero estos obreros han sido puestos allí, y no por casualidad. Su presencia tiene que ver con eso que hemos denominado ritmo. Hay una coreografía milimétrica entre a quién vemos en el plano y el desplazamiento de la cámara.

De pronto, silencio. Cuando sacan el piano, el silencio se extiendo por la pantalla, y aguantara hasta el final. Cuando se ha hecho el vacío, llega el silencio. Las travelín se lentifican: la cámara se demora por la casa, casi hasta quedar fija. La cama de García Lorca es el último plano del principio, y volverá para servir de cierre (cuando los muebles están en una nave industrial).

Mudanza no supone una obra extraña dentro de la filmografía de Portabella. En realidad, prosigue una serie –bastante larga, por cierto— de películas cuyo rodaje era una acción o un acontecimiento. Sin ánimo de ser exhaustivos, cabría citar Miró l’altre (1969), Play back (1970), Poetes catalans (1970), Miro tapis (1973), Miro forja (1973), Advocats laboralistes (1974), El sopar (1974) o Plan hidrológico (2004). Esta larga fila de rodajes está caracterizada, además, por otra cosa: son las únicas películas cuyo guión asume él en soledad. Quizás porque el guión se condensa en una sola frase. Parece como si Portabella –en los años setenta, en la época del arte conceptual— hubiese vuelto la mirada hacía el principio del cine, hacia los Lumiére, a la Sortie des usines Lumiére, pero aprovechando todos los adelantes del cine. En Mudanza, desde el exacto movimiento de un travelín, hasta el silencio de la segunda parte, que da una gravedad a nuestra mirada.

La segunda parte del proyecto de Portabella, consistía en mostrar la película y la Huerta de San Vicente completamente vacía, en julio de 2008. Se montó un tinglado de madera antes de entrar en la casa, y allí se proyectaba su película antes de que los visitantes pasasen a la casa desposeída de sus muebles (desposeída de lo que confiere valor: valor de cambio). Estaba previsto devolver el dinero a quienes lo pidieron: sólo lo pidió una exigua minoría. Los demás quedaron encantados.

El arte conceptual exponía vacíos: huecos. Portabella –destacado miembro del equipo conceptual conocido como Grup de Treball—, era perfectamente consciente de ello, pero introdujo una variante: mezclar la exposición del espacio vacío con la proyección de Mudanza, sobre el proceso de vaciado. Entonces las sinergias explotaron como en una reacción en cadena. Al ver el espacio desnudo, se rememoraba algo, concreto y vago a la vez, que había sido visto una vez… mientras veían la película. La película pesaba mucho sobre todos los visitantes al efectuar su recorrido. Además, la casa museo de García Lorca, al estar desnuda, perdía su aura. Pero todo lo que le había sido quitada a la casa estaba, sin embargo, en la película: así adquiere sentido el plano final de la cama precintada, que deja fluir el sentido sin encorsetarlo.

Pere Portabella es un artista conceptual, por ideas y por compromiso, que teje sus obras a partir del concepto de lo mínimo (una acción), pero –y en esto estriba su radical diferencia—, pone en juego todos los procedimientos estéticos del cine, pero también su innegable maestría con ellos.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Pere Portabella
Guión: Pere Portabella
Ayudante de dirección: Jordi Vidal Amorós
Director de fotografía: Elisabeth Prandi
Jefe Sonido: Albert Manera
Director de produccion: Pasqual Otal
Producido por: Films 59
País y año de producción: España, 2008.

Desde el 4 de diciembre se puede ver “Mudanzas” de Pere Portabella en Barcelona en los Cines Alexandra, proyectada en sesión doble junto a Singularidades de uma Rapariga Loura de Manoel de Oliviera.

15 Comentarios

  1. miquel 21/12/2009 | Permalink

    permitidme un largo comentario a esta película, ya que ayer fui a verla en los cines alexandra (sala 5, horrorosa, la anti-sala) y la sesión doble (portabella + oliveira) tuvo miga. domingo, 19:20. yo era era la única persona joven (31 años) de la sala. el resto de 50 para arriba, la mayoría 60’s. fue un desastre: no sabían que había antes el cortometraje y pensaban que se habían equivocado de sala. el corto de portabella no gustó, y en los planos largos del tramo final hubo MUCHOS abucheos, pitos, gritos de “corten, es mala!”, alusiones a subvenciones, etcétera. la proyección siguió con la mayoría de la sala comentando la jugada en voz alta “esto también lo hago yo” etcétera. total, hay media docena de planos silenciosos y observacionales, que deben durar en su conjunto unos 4 minutos.

  2. miquel 21/12/2009 | Permalink

    prosigo. la peli no gustó nada, excepto alguno que comentaba lo que iba entendiendo en voz alta (con mucho atino) y mostraba su indignación por el pitorreo general. aunque me parezca un poco bochornoso pitar 4 planos observacionales, como mínimo reaccionaron ante algo! esto me sorprendió, no estoy acostumbrado. La peli de Oliveira (doblada en catalán, buf) tampoco gustó. Se siguió con atención y cesó el cachondeo en voz alta, pero el final súbito y un poco inesperado dejó el público estupefacto “vaya dos películas más malas”. curiosa sesión. a mi me gustaron ambas bastante.

  3. Afortunadamente, se puede ver la de Oliveira en versión original en el Renoir Les Corts. Allí también proyectan antes el corto de Portabella. Y también hubo confusión (aunque mucho más respeto, nadie habló apenas). Ambas propuestas ponen en duda la capacidad del espectador tradicional ante radicalismos formales de este tipo más propios del campo experimental y del cine museístico.

    Mudanza está perfectamente descrita en esta reseña y en ella también resuenan ecos de El silencio antes de Bach en la forma de filmar los espacios donde “algo perdura”. Es un lujo verla en cines, pero el precio que debemos pagar es la indignación general y la incomodidad del espectador que pretende ver dos suculentas películas en silencio.

  4. paco b. 22/12/2009 | Permalink

    Creo que deberíamos aclararnos un poco: si es cine ‘de museo’ o ‘de festival’ que vaya a museos y festivales, que no se estrene en salas comerciales frecuentadas, cada vez más, por una creciente tercera edad (a la que todos nos iremos acercando irremediablemente). La experiencia es decepcionante para unos y para otros. Los ancianitos por que no es lo que esperan después de pagar 7 euros de sus depreciadas pensiones, los degustadores del cine como arte, por que los pitorreos de los primeros les impiden disfrutar de la experiencia estética. Hay películas (debería haber más cada vez) que son capaces de cruzar las fronteras de los formatos, los espacios de exhibición o visibilización, etc… Hay otras que deberían permanecer en sus específicos cubículos (nichos) para espectadores que las puedan entender y disfrutar. Sacarlas de ahí, así a lo bruto, bajo una política propia de la Ilustración, de ‘hay que educar al pueblo’, es contraproducente siempre. Quizá el problema sigue siendo la falta de diferenciación y la absoluta ceguera con la que actúan nuestros gobernantes al no diferenciar unos productos cinematográficos de otros y meter todo en el saco de las industrias culturales, que es lo mismo que decir de la industria a secas. Principio que es el mismo que rige para obligar (o simplemente, incentivar) el doblaje (a cualquier lengua) de películas cuyo público busca la VOS por que es la forma que tiene d entender el cine.

  5. miquel 22/12/2009 | Permalink

    no lo comparto contigo, paco. primero porque la peli de portabella es un documental corto de 20 minutos, no es una obra de museo, no me jodas, es una película bastante normal, culta pero entendible para todo el mundo. ¿encerramos las pelis “cultas” en nichos para cuatro gatos? ¿quién decide que peli traspasa esas fronteras que comentas y cual no? y segundo, lo problemático del caso no es la programación del alexandra, es que por media docena de planos tranquilos que hay, silbaran. acostumbrados a ver 24h de mierda audiovisual, a la que les cambias un poco el planteamiento (¡ni que portabella fuera punk!) se desubican, vaya banda, teóricamente llevan viendo cine toda su vida. y no eran viejitos con paupérrimas pensiones. el tema del doblaje al catalán es más político que cinematográfico, en mi opinión.

  6. paco b. 22/12/2009 | Permalink

    Querido Miquel, me limito a la obviedad (y nada más lejos de mi intención que joderte, perdona si lo he hecho):
    -Primero: el texto de Carlos (y cito textualmente): ‘Ambas propuestas ponen en duda la capacidad del espectador tradicional ante radicalismos formales de este tipo más propios del campo experimental y del cine museístico.’
    -Segundo: la peli de Portabella la pago un museo y se hizo por indicación de un ‘curator. La idea: un artista hace algún tipo de interveción en un espacio museístico… La peli se estrenó en la casa de Lorca y luego se puso, por lo menos y que yo recuerde así a bote pronto, en Figueres a modo de instalación. Luego vino Venecia y ahora las salas de señores mayores… (lo de las pensiones lo dejamos para otra ocasión).
    En fin: cine de museo. Muy bien hecho. Eso sí.
    Y, por favor, dejemos ya eso de que la gente ve 24h de mierda…, un poquito de respeto para la gente…

  7. Gregorio 22/12/2009 | Permalink

    Para quien tenga curiosidad, pueden encontrar algo (bastante) más sobre la película de portabella aquí:
    http://letrasdecine.blogspot.com/2009/12/click-en-la-foto-31.html

  8. Luis E. Parés 24/12/2009 | Permalink

    Estoy de acuerdo con Miquel. No creo que sea una película de Museo (pese a todas las pruebas que aporta Paco B.), y lo creo por una cosa que es el “tempo”. No me imagino al ‘público’ (concepto malogrado, como el de ‘pueblo’ que yo, sin embargo, mantengo) de pie, ante un televisor, viendo como la gente pasa y murmura cerca de ellos, esperando los veinte minutos que dura esta película. Esta película exige un ritmo de visionado también, que no te lo da un museo.

    Aparte de esto, me gustaría rescatar una cosa que también dice Miquel:la sala 5 del Alexandra. Hace un par de semanas me vi en esa sala una película proyectada en DVD (¿!), con un sonido más bien poco cuidado (el sonido de un DVD por mucho que se diga 5.1.), en una pantalla que tampoco es lo que se dice grande (hay chalets en Sant Cugat con televisores más grandes que esa pantalla). Todo ello por 6.5 €. Hay cosas a las que no hay derecho. Y nosotros, que tanto nos quejamos de la programación, deberíamos empezar a quejarnos de las condiciones de exhibición. Porque es este sistema de exhibición, advenedizo y desvergonzado otro elemento más que impide el progreso cinematográfico en este país (hablo de España, nación de naciones).

  9. miquel 24/12/2009 | Permalink

    Paco, cambio de opinión, tienes razón. Como es una obra pagada por un museo (aunque sea un documental) que no salga del museo. Los del cine experimental que pongan sus bobinas en cajas de zapatos, no fuera el caso las viera alguien. Y los que tragan tele por doquier y se exasperan ante un plano de 10 segundos sobretodo que no vayan a ver cine “culto” (¿?) que a lo mejor hasta les da un síncope audivisual.
    Nota: La sala 5 del Alexandra es una estafa, totalmente de acuerdo. Cuando fui no me fijé que era esta sala, porque sino normalmente ya no voy. Y hace años que está así.

  10. paco b. 26/12/2009 | Permalink

    Pido excusas. Pensaba que estábamos hablando de realpolitik y veo que no. Error mío. Yo también deseo que muchas cosas sean diferentes, pero son como son.
    La acción, queridos, si puede estar en algún sitio, desde luego es otro.

  11. miquel 26/12/2009 | Permalink

    No se enoje ud, sr. Paco. La realpolitik es que si lo separas en nichos, cuando uno escapa de estos (como “Mudanza” escapó del museo) no hacen ni el esfuerzo de entenderlo (estos venerables ancianos llenaron la sala sin saber adonde iban, pero eso es culpa suya). Y hay la tendencia de que el nicho grande anule al pequeño. Para mí, gran parte de la culpa es de la vulgarización del lenguaje de la tv, alimento audiovisual que estos tragan en proporciones enfermizas. También hay “acción” en la tv, pero marginada por las propias cadenas, estos tampoco la ven. La acción pasa por internet y por eventos y salas alternativas, pero a estos creo que tampoco les llega. ¿Son casos perdidos? yo pienso que no.

    “todos desearíamos que muchas cosas fueran diferentes” pero son así, cierto. sin querer ser naïf ¿no sería mejor pensar en puentes, en espacios más líquidos e intercambiables, que no en segregar más? Si las cosas se explican bien, si los eventos se acolchan como es debido, quizá los “reaccionarios” aún no perdidos del todo tienen ganas de ver. Me reí mucho en la sala, pero luego fue triste pensar que esta gente que ha recorrido 30 años de vida más que yo se enoje por tres planos silenciosos de su vecino Portabella sobre un tema cercano. Y no fue uno solo, fue más de la mitad de la sala. Uno gritó “talleu, es dolenta!”, imitando a Toni Soler. Como sesión debo reconocer que fue impagable y que me alegré por su descaro, no como el público de la música clásica, que aplaude con hipocresía y desgana la contemporánea, esperando que reprenda el concierto para escuchar, otra vez, la quinta de Beethoven. Por eso pienso que no son del todo perdidos. Si se cabrean, es que buscan algo.

  12. paco b. 12/01/2010 | Permalink

    querido miquel,
    no me enojo en absoluto. son ya muchos años en esto (casi tantos como los de sus compañeros el Alexandra el día de marras)… Quizá hace 20 años me hubiese enojado: hoy no.

    El museo no es un nicho (eso es lo que dicen los artistas para seguir con su rollito de incomprendidos). A nadie hay que reconvertir en nada que no quiera ser (la ilustración es una política del XVIII). La televisión solo es un canal (igual que la Internete esa que usted reclama como el paraiso). Los ancianitos de su sesión buscaban pasar una tarde entretenida (que no es poco). Los puentes, los fluidos y las segregaciones están muy bien (y si son físicas, mejor: pero uno no puede intercambiar fluidos con todo lo que se mueve, ni siquiera con todos los seres con los que quisiera hacerlo). Esto me ha quedado un poco de viejo verde…. igual es que no puede ser de otra manera.

  13. cristina 15/01/2010 | Permalink

    ja ja ja, por fin un poco de humor, el verde está bien, y el amarillo y el negro… sobre todo, como whitney houston en muchachada…
    aunque más divertido el celebrities de luis cobos
    http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-luis-cobos.html

  14. paco b. 19/01/2010 | Permalink

    Gracias Cristina por un poco de comprensión y cachondeo. Como diría Roberto Carlos: Yo quiero tener un millón de amigos. Título, por cierto, que Álex de la Iglesia quería utilizar para un proyecto que nunca salió. Una pena. Quizá si le pasa el guión a Portabella a este se le ocurre una adaptación (museística o no). Al fin y al cabo la de peli de de la Iglesia era una road movie y como a Portabella le gustan tanto los travellings y igual la cosa cuaja. Luego podemos probar con los viejecitos, hacer una snake preview, como dicen en jolibú.

  15. Enhorabuena por el post, a mi también me parece una gran producción. Suerte

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