Experimental Forum en el 50º Festival Internacional de Cine de Tesalónica

Una retrospectiva del cine experimental de la antigua Yugoslavia permitió de forma reveladora examinar la vibrante cultura de los Kino Clubs amateurs que hicieron furor desde los años 50 hasta los 80.


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El Festival Internacional de Cine de Salónica presentó este año la segunda edición de su ‘Experimental Forum’. El programador Vassily Bourikas, tras las sustanciales retrospectivas del año pasado de películas del estudio húngaro Bela Balazs Studio y las obras cinemáticas de Ivan Ladislav Galeta, ha continuado con su proyecto de mostrar la historia del cine de vanguardia de Europa del Este a través de una reveladora selección de cortometrajes de la antigua Yugoslavia. Desde otro punto de vista, Bourikas reunió películas de cuatro directores marcadamente individualistas bajo el adecuado epígrafe  “’Amantes Sunt Amentes” (“Los amantes son lunáticos”), así como las últimas películas de Harun Farocki (In Comparison, 2009) y Heinz Emigholz (Two Projects by Frederick Kiesler, 2006-’09). Las actividades del Forum se completaron con una proyección de clásicos experimentales dedicada a los niños seleccionados y presentados por Pip Chodorov; una hipnótica performance de cine expandido a cargo de Metamkine, así como una serie de películas fuera de programación relacionadas con el tren y proyectadas en 16 mm en la estación de Tesalónica para el beneficio de pasajeros y otros casuales transeúntes en lugar de los habituales asistentes a festivales.

El ámbito principal del cine de la ex-Yugoslavia presentada en el Festival fue el de la vibrante cultura de los Kino Clubs amateurs que hicieron furor desde los años 50 hasta los 80, y de los que emergieron muchos destacados cineastas de la Black Wave, como Dušan Makavejev y Želimir Žilnik. Sin embargo, como estos programas hicieron patente, el interés de los Kino Clubs se extiende más allá de haber sido campos de entrenamiento para los futuros cineastas. Aunque en un principio fueron financiados por el Estado, estos clubes no estaban controlados por él, lo que les permitió un amplio margen para que florecieran en ellos ideas innovadoras y subversivas.

De hecho, el primer film yugoslavo que fue prohibido procedía de un cineclub de Belgrado: Lágrimas (Suze, Vojislav ‘Kokan’ Rakonjac, 1959) quien se atrevió a representar a los partisanos, objetos de culto oficial, bajo una luz negativa. Lágrimas no se proyectó en Salónica, pero sí otra película de Rakonjac, El Muro (Zid, 1960), que fue incluida como la primera película del programa. Una alegoría política que muestra la alucinada desesperación de una mujer joven, inexplicablemente encarcelada en un techo, con una intensidad lírica que recuerda a Meshes of the Afternoon (1945) de Maya Deren. Su faceta gótica se ve reflejada y amplificada en Manos en la púrpura distancia (Ruke ljubičastih daljina, 1962) de Safa Trifković, un ejercicio mórbido y expresionista de técnicas de impresión óptica.

La tendencia estructuralista es patente en diversas obras a destacar, comenzando con Círculo de Tomislav Gotovac (Kružnica, 1964). Las notas del programa comparan esta película, compuesta de una serie de tomas panorámicas lentas de un sombrío paisaje urbano tomadas con una cámara fija en un punto del techo, con La Región Central de Michael Snow (1971). Esta descripción es bastante precisa en términos de cómo se realizó Círculo, pero, a diferencia de la grandiosa película de Snow, la claustrofobia domina las tremendamente monótonas imágenes de Gotovac. Un enfoque más humorístico se utiliza en La primera foto de mí jamás tomada (Kako su me prvi put fotografisali, 1971) de Milenko Jovanovic. En medio de un minuto de créditos de apertura y cierre, una aguda mirada puede detectar una única fotografía en la pantalla durante un solo frame. ¡Este es el todo el contenido de la película! Vocales de Nikola Djuric (Samoglasnici, 1971) es un enérgico homenaje a Arthur Rimbaud que toma mucho prestado del letrismo. Y la brillante Vacaciones de Bojan Jovanovic (Praznik, 1983) critica mordazmente a los medios de comunicación, una  película de una sola toma que se mueve entre una escena pastoral y una sala de cine – y que demuestra que todo lo que se necesita es un pequeño movimiento de cámara para revelar un roto y abandonado retrete obstruyendo la idílica vista campestre…

El misterioso y onírico Organon… (They Asked Me To) de Zoran Saveski (Organon…(Tražili su od mene), 1980) no era una película que pudiese ser apreciada en un solo visionado, pero su lóbrega y líquida atmósfera permanece en la mente. Los ensayos fílmicos de Slobodan Mićić, oscuramente anárquicos, satíricos, e incluso poéticamente punks eran de tal calidad que se justifica la inclusión de tres de sus obras en el programa, aunque una de ellas llegase inesperadamente al no estar programada. Su uso de rushes de metraje de televisión en Hombre Contemporáneo (Savremenik, 1981-87) es particularmente memorable. Pero quizás la película más impresionante en los programas de Kino Club fue Disciplina personal de Miroslav Bata Petrović y Julijana Terek (Lična disciplina, 1983). Completamente integrada con la estética punk, es el registro de una performance de Terek en la que se afeita la cabeza delante de un espejo. Aun sin estar al tanto del significado abiertamente antimilitarista de este acto, a lo que se suma el hecho de haber sido realizado por una mujer, el implacable montaje del afeitado, con tomas panorámicas de Terek caminando a lo largo de una transitada calle, logra crear una impresión muy potente y corporal de la subjetividad.

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