The Devil and Daniel Johnston

Un documental cinematográfico de compilación hecho con voluntad informativa, emotiva y artística. Un auténtico homenaje a esta figura de culto de la música indie norteamericana, ahora elevada a mito viviente: Daniel Johnston.


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The Devil and Daniel Johnston

The Devil and Daniel Johnston es un documental cinematográfico de compilación, hecho con voluntad informativa, emotiva y artística. Un auténtico homenaje a esta figura de culto de la música indie norteamericana, ahora elevada a mito viviente.

La música de Daniel Johnston es la expresión de un mundo propio, sincero y enfermo. Habitadas por personas amadas desmesuradamente, sin corresponder, pero también por demonios y visiones paranoicas, las canciones de este cantautor pop tocan la fibra por desvelar emociones profundas de la manera más sencilla. Cuatro acordes de guitarra, o cuatro notas de piano, le son suficientes para acompañar una voz desquebrajada de versos inmediatos que ha llegado a miles de seguidores, entre ellos gente como Kurt Cobain, Yo la tengo o Flaming Lips. O como el director Jeff Feuerzeig, quien, después de crear un film sobre la figura de Jad FairHalf Japanese: The band that would be king (1994)-, estuvo más de diez años recopilando información sobre este músico maniaco-depresivo nacido en Sacramento en 1961.

El hecho de creer en su propia aptitud para componer, hace que el Daniel post-adolescente grabe casetes de baja fidelidad en su propio garaje y los regale, olvidándose de sus estudios de arte, excepto para recordar a una chica llamada Laurie, protagonista de muchas de sus canciones.

Filmaciones amateurs en Super 8 de carácter narrativo-paródico, centenares de dibujos influenciados por su afición a los cómics y grabaciones en cintas magnéticas de sus desequilibrios y reflexiones personales, son el valioso material del que parte Jeff Feuerzeig para crear una cronología de las aventuras físicas y mentales de Daniel Johnston.

Imágenes de archivo decisivas como su aparición en la MTV a principios de los 80, el caótico fin de semana junto a los Sonic Youth filmado por la cámara de Lee Ranaldo o la actuación en un programa de radio para la emisora WFMU en 1991, realizada desde un hospital psiquiátrico, son contextualizadas temporalmente junto a entrevistas actuales de familiares y amigos cercanos, que rememoran cada una de sus etapas vitales. Sus padres ceden gran parte de los comentarios, para tratar de definir la personalidad de su hijo e intentar desvelar lo que pasa por su cabeza mientras lo cuidan.

Desvaríos mentales centrados en sus obsesiones por el diablo, favorecen un cuadro conflictivo, violento y paranoico, agravado por sus peripecias con los ácidos, escondiendo un universo débil de una creatividad desbordante.

Discográficas y mánagers se disputan contratos, depositando expectativas comerciales en su música. Pero éstas caen sonadamente en 1992, evitando así la posibilidad de entrar en el denostado mainstream alternativo, propio de la época. El salto temporal que se produce entre estos primeros años de la década de los noventa y el momento actual, sirve para observar cómo ha aumentado el culto a Daniel Johnston, un músico capacitado para realizar giras por Europa y Estados Unidos, pero también para cancelar decenas de conciertos.

Sin juzgar sus limitaciones psíquicas, el filme resulta ser un sugerente repaso a la vida y obra de Daniel Johnston, realizado con criterio y sentimiento. Una celebración a su inventario iconográfico y musical con un inevitable regusto amargo.

FICHA TÉCNICA
Dirección y guión: Jeff Feuerzeig
Dirección de fotografía: Fortunato Procopio
Montaje: Tyler Hubby
Productor ejecutivo: Ted Hope
Ficha artística: Daniel Johnston, Mabel Johnston, Bill Johnston, Kathy McCarthy, Jeff Tratakov, Louis Black, Jad Fair, Matt Groening.
País y año de producción: EE.UU, 2005

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